Película Joker y el desarrollo del adicto

Con el éxito cinematográfico de la película Joker, se ha desarrollado un fenómeno: mucha gente ha sentido empatía por el personaje al grado incluso de llegar a justificar sus acciones. Y es que, si analizamos la trama de la historia, es una persona con cierto tipo de daño cerebral, que se desarrolló con una madre con severos trastornos o conflictos de personalidad, en un entorno tóxico lleno de abusos y que nunca ha triunfado, además de que el apoyo terapéutico ha sido limitado y que otros afortunados le han causado desgracia con lo que desarrolla una sociopatía que lo lleva a cometer actos aparentemente justificados para según él, “equilibrar las cosas”.

En este pequeño ensayo no se trata de responder a todas las interrogantes ni se trata de justificar como es que se desarrolla la personalidad adictiva, solo de plasmar como algunos eventos pueden justificar el desarrollo de la misma con lo cual se espera una mayor comprensión de la personalidad de un adicto. Para ello vamos a construir hipotéticamente a una persona y como desarrolla su adicción.

El personaje hipotético se llamará Max.

Max nació en una familia disfuncional en donde su madre se fuga de casa en un acto impulsivo a muy joven edad para no seguir viviendo la dinámica tóxica, enferma y violenta de su casa, por lo tanto, esa futura madre todavía está inmadura, pero con muchos resentimientos, complejos, miedos y traumas.

El chico con quien se fugó es igual de joven, inmaduro e impulsivo y creen que juntos construirán una historia de cuento de hadas. Pero quieren vivir como jóvenes y como adultos al mismo tiempo, por lo cual no son compatibles las responsabilidades con los actos irresponsables propios de su edad… comienzan los conflictos, peleas, infidelidades y sometimientos.

Max llega a una familia sin bases sólidas de crianza y por ello le toca vivir la impulsividad e inmadurez de sus padres, quizá haya separación pronta y toda la frustración de la madre la recibirá el niño Max, a través de regaños, culpas y castigos.

Si a esto le añadimos la posibilidad de que Max padeciera Trastorno por déficit de atención (TDAH), lo cual genera que tenga conductas impulsivas y por lo tanto consecuencias de rechazo que lo hacen sentir desplazado, pero dada su constante conducta impulsiva, desarrolla mecanismos de defensa que hacen que no se dé cuenta de dicho rechazo y sin querer comienza a reprimir sus emociones, con lo cual va generando cierto resentimiento social.

Al mismo tiempo consecuencia del TDAH los compañeros de su edad “no lo aguantan” por lo que busca amistades de mayor edad y obvio con más experiencia. La falta de límites, la frustración constante hace que tenga una necesidad de reconocimiento, con lo que probablemente comienza a realizar actos temerarios o a no importar si pasa sobre los derechos de los demás.

Al comenzar el consumo de drogas o alcohol, ya sea por pertenecer o por curiosidad, descubre ciertos “beneficios” de la sustancia, como son: olvidarse de sus problemas, sentirse reconocido, sentirse empoderado, y por su condición psiquiátrica poder enfocarse y su cerebro sentir un gran estímulo (de placer) que hará que siga repitiendo dicha conducta.

Ya avanzada la adicción, probablemente comenzará a tener consecuencias desagradables para él y para su familia como: deserción escolar, gastos excesivos, conductas violentas y de riesgo y afectación a los más cercanos a él entre muchas otras consecuencias, con lo que esa sensación de rechazo que ha sentido toda la vida estará presente en una constante y por consiguiente seguirá escapando de dicha realidad a través de las drogas.

Como dije en un principio, no se trata de justificar al adicto (como muchos si lo han hecho con la película de Joker), sino de poder entenderlo para poder ser empáticos y ofrecer la ayuda adecuada. Las conductas pueden ser inciertas y hasta antisociales (sin importar los derechos de los demás) por lo que naturalmente existe un rechazo hacia ellos, pero es importante distinguir lo que es la persona, la personalidad y finalmente la conducta.

No juzguemos al adicto, entendamos la raíz de su personalidad y atrás de todo ello veamos al ser humano que trae toda una historia que lo llevó a ser la persona que actualmente es.

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Psic. Guillermo Rojas Ayón

Especialista en adicciones

Ced. Prof. 7237938

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