El alcoholismo y la depresión están estrechamente relacionados

Todas las personas sufren altibajos en su estado emocional con momento altos y otros en los que se sienten más decaídos. Sin embargo, en algunas personas los estados negativos se acentúan y acaban por interferir en su vida diaria. Es lo que se conoce como depresión y se estima que puede afectar a una de cada cinco personas en algún momento de su vida.

La depresión se manifiesta con la sensación de sentirse triste, desanimado y con la pérdida de interés en las cosas con las que antes se disfrutaba. Este trastorno va progresando afectando a la salud física, los pensamientos o la forma de comportarse.

Es frecuente que algunas situaciones puedan desencadenar la aparición de la depresión como el quedarse sin trabajo, problemas en las relaciones personales siendo los más frecuentes las separaciones y divorcios o momentos de duelo ante la pérdida de una persona querida.

Otra de las causas comunes para caer en la depresión es el consumo de alcohol. El alcohol está considerado como un agente depresivo ya que el alcohol altera el balance químico del cerebro. La primera reacción cuando se ingiere alcohol es la inhibición. Por eso al tomar las primeras copas se puede sentir cierta confianza o relajación.

Sin embargo, cuando el consumo de alcohol es elevado la actividad del cerebro se modifica y pueden comenzar a aparecer efectos negativos como agresividad, ansiedad o depresión, incluso si al comenzar a beber la persona no presentaba una situación emocional negativa.

Muchas veces la relación entre el alcohol y la depresión es un círculo vicioso. Personas que beben habitualmente o padecen alcoholismo comienzan a sufrir depresión. Otras veces hay personas comienzan a beber para intentar evadirse de sus problemas.  Muchas personas que padecen ambos trastornos simultáneamente no son capaces de identificar cuál de los dos empezó primero. En cualquier caso, ambos trastornos se retroalimentan empeorando la situación. Se estima que de un 30 a un 50% de las personas con problemas de alcoholismo sufren a la vez un problema depresivo.

El primer paso en caso de padecer alcoholismo es afrontar su tratamiento para conseguir detener la dependencia. Una vez conseguida la desintoxicación muchas personas consiguen superar al mismo tiempo la depresión ya que se ha roto el circulo vicioso y gran parte de sus síntomas depresivos venían provocados casi exclusivamente por el consumo de alcohol.

Otro grupo de personas pueden seguir padeciendo depresión al abandonar su consumo ya que las causas que motivaron la depresión continúan presentes y el alcohol solamente las agravó. Estas personas requerirán un enfoque integral con ayuda de especialistas (psicólogos, psiquiatras, etc.) para el manejo de su trastorno.

Los tratamientos para la depresión pueden incluir medicamentos antidepresivos, psicoterapia o una combinación de ambos. Todos los tipos de depresión tienen tratamiento y debe ser su médico o terapeuta el que diagnostique que tipo de depresión está sufriendo y cuál es el tratamiento recomendado para su caso.

Referencias:

Alcoholismo: https://www.tuotromedico.com/temas/alcoholismo.htm
Depresión: https://www.tuotromedico.com/temas/depresion.htm

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