Este es, quizá, uno de los momentos más tensos y aterradores que puede vivir una familia. La mezcla de miedo, impotencia y enojo es abrumadora. Sin embargo, cuando un familiar llega bajo los efectos de alguna sustancia, la prioridad debe ser la seguridad y la contención, no la resolución del problema de fondo.
Aquí tienes una guía de acción puntual para manejar esos momentos críticos con la mayor claridad posible.
1. Evalúa la urgencia médica
Antes de hablar o actuar, observa su estado físico. La vida es lo primero.
- Señales de alerta: Si tiene dificultad para respirar, pulso débil o muy acelerado, pérdida de conciencia, convulsiones o se encuentra extremadamente agresivo y fuera de control, llama a emergencias de inmediato.
- No intentes remedios caseros: Darle café, bañarlo con agua fría o forzarlo a caminar puede ser peligroso, dependiendo de la sustancia consumida. Si existe riesgo de sobredosis, únicamente el personal médico puede intervenir.
2. Mantén una distancia segura
Si no existe una emergencia médica evidente, el objetivo es evitar que la situación escale a un conflicto violento.
- No confrontes: Este es uno de los errores más comunes. Bajo los efectos de las sustancias, la capacidad de razonamiento se encuentra alterada. Discutir, reclamar o llorar en ese momento no servirá de nada y puede provocar una reacción agresiva.
- Utiliza pocas palabras: Emplea frases cortas y neutrales, como: “Estás en casa, ve a descansar. Hablaremos mañana”. No intentes que admita que consumió; ya lo sabes y no está en condiciones de razonar adecuadamente.
3. Evita invadir su espacio
Es natural querer revisar sus bolsillos o su mochila en busca de sustancias, pero hacerlo frente a él mientras está intoxicado puede empeorar la situación.
- Prioriza el descanso: Guíalo, si es seguro hacerlo, hacia su habitación o un lugar donde pueda descansar. Es mejor que pase la intoxicación en un entorno controlado.
- Vigilancia discreta: Mantente atento y revisa periódicamente su estado para asegurarte de que continúa respirando adecuadamente y no presenta complicaciones.
4. No resuelvas sus problemas en ese momento
En ocasiones, el familiar llega intoxicado acompañado de un problema urgente: perdió las llaves, chocó el automóvil o tuvo un conflicto con alguien.
- Pospón la solución: No salgas a resolver lo que perdió ni intentes arreglar las consecuencias en ese instante. Hacerlo puede convertirse en una forma de facilitar el consumo. Espera hasta que se encuentre sobrio para abordar la situación.
5. La regla de oro: la conversación es mañana
El verdadero trabajo comienza cuando los efectos de la sustancia han desaparecido por completo.
- El momento adecuado: Espera a que haya descansado, comido y se encuentre completamente lúcido.
- Habla desde el límite, no desde el ataque: Puedes decir algo como: “Anoche llegaste en un estado que me preocupó y puso en riesgo la tranquilidad de esta casa. No puedo permitir que vuelva a suceder. Necesitamos revisar el plan de ayuda”.
- Registra el evento: Puede ser útil anotar la fecha, la hora y el comportamiento observado para compartirlo posteriormente con su terapeuta y llevar un registro objetivo de estos episodios.
Ver a un ser querido intoxicado es una experiencia dolorosa que desgasta emocionalmente a cualquier familia. Es importante que, una vez que la situación se estabilice, tú también encuentres un espacio para liberar esa tensión. No tienes que convertirte en un experto en manejo de crisis de la noche a la mañana; estás haciendo lo mejor posible con las herramientas que tienes.
Tu seguridad es tan importante como la de tu familiar. Si consideras que la situación en casa es peligrosa o insostenible, no dudes en buscar apoyo con otros familiares o amigos. La ayuda profesional es fundamental para diseñar un protocolo de seguridad adecuado para tu hogar.
Nuestros especialistas pueden ayudarte.
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¡En Clínica SER la esperanza existe y la ayuda está lista!
Psic. Ángel David Herrera Pérez
Clinica-SER