La culpa

La culpa en la adicción

Culpa Vectores Libres de Derechos - iStock

En el tema de consumo de sustancias y general en cualquier adicción, se experimenta el sentimiento de culpa, relacionado con recaídas, resentimientos, situaciones inconclusas en la vida de los pacientes, sin embargo, es importante comprender de donde viene este sentimiento, para poder manejarlo durante la recuperación ya que puede ser un factor de riesgo. sin embargo, es necesario para la correcta adaptación a nuestro entorno. Resulta bastante común confundir esta emoción con la vergüenza, lo que incrementa el malestar emocional, al mezclar ambos sentimientos se retroalimentan entre sí. La culpa aparece ante el dolor por el daño causado, mientras que la vergüenza se experimenta cuando nos percibimos con la falta de una habilidad o capacidad que se presumía deberíamos tener (Valdenegro, 2016).

Muchos adictos, a causa del conocido craving, han hecho cosas de las que no se sienten orgullosos solo por un poco de la sustancia en cuestión. En definitiva, estas personas acaban desarrollando una relación de amor/odio con la adicción, lo que implica la interacción de diversas emociones, entre ellas, la culpa o el remordimiento. Este sentimiento no aparece únicamente tras hacer algo incorrecto o herir a alguien en el proceso de búsqueda de sustancia, este sentimiento va más allá y a parecer como una consecuencia de la frustración al no poder dejar de repetir ese comportamiento. En la práctica con los pacientes se ha observado constantemente una autoestima lastimada, en este sentido parte de este proceso es aprender a construir un adulto para sí mismo, como alimentarse de forma sana, acudir a grupo de autoayuda que permita ser realista con las emociones negativas o pensamientos distorsionados, realizar ejercicio de forma recurrente que ayude a fomentar un auto concepto sano.

Culpa o responsabilidad

Por otro lado, este sentimiento de culpa o responsabilidad puede perjudicar el proceso de recuperación, en la clínica se brinda una atención integral, sugerimos la   práctica de meditación de atención plena, también pueda tener momentos de expresión emocional, terapia individual o incluso en un diario emocional, donde pueda irse observando, de manera efectiva en lugar de embotar los sentimientos y puedan llevarlo a una recaída.

El adicto puede disfrutar de la conducta desadaptativa pero sabe que está mal, no solo a nivel social sino también a nivel personal y familiar; sabe que con su comportamiento no solo se hace daño a sí mismo, sino que también hace daño a personas queridas. Sin embargo, es incapaz de poner fin a dicha conducta. Se encuentra, digamos, atrapado en una espiral disonante que no hace sino aumentar sus niveles de emocionalidad negativa. El psicólogo estadounidense Leon Festinger (1957), plantea su teoría sobre la disonancia diciendo que, al producirse esa incongruencia o disonancia de manera muy apreciable, la persona se ve automáticamente motivada para esforzarse en generar ideas y creencias nuevas para reducir la tensión hasta conseguir que el conjunto de sus ideas y actitudes encajen entre sí, constituyendo una cierta coherencia interna.

Quizás por este motivo, las personas con alguna adicción buscan explicaciones a su comportamiento y se refugian en el autoengaño, rebajando así la tensión producida por la disonancia y eliminando el sentimiento de culpa que ésta le genera.

 

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PSIC. Blanca Cecilia Adán Peralta

Mtra. En Psicoterapia

ESP. Adicciones Comportamentales y

Manipulación Psicológica   

Cédula  Profesional 10769035

Terapeuta en Clínica SER 

 

 

 

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