Psicoeducación familiar

“La familia y la codependencia, como iniciar a dejarla”

Como vimos anteriormente, el sobreproteccionismo, el constante salvamiento o rescate del  familiar en adicción, generan una problemática mayor que implica la parte afectiva y que convierte a los familiares del adicto en codependientes, en donde el mantenimiento de una relación de dependencia afectiva hacia una persona, que es controlada a su vez por un objeto de dependencia, contribuyen al mantenimiento de la conducta de consumo y de otros comportamientos neuróticos por estar, los familiares, centrados en el otro,  preocupados por sus problemas descuidando los propios objetivos, intereses y preocupaciones, en su incapacidad para reconocer o expresar los sentimientos y emociones y su necesidad auto negligente de ayudar a su familiar.

A los codependientes les cuesta trabajo entender o darse cuenta de su comportamiento excesivo por cubrir o satisfacer las necesidades de la persona con adicción, sobre sus propias necesidades, abandonándolas.

Para poder salir de esta codependencia es necesario identificar su tipo, aceptarla y enfrentarla para poder romper con ella. El codependiente necesita saber si está racionalizando, justificando o sosteniéndose en la de espiritualidad o religiosidad, lo que se convierte en su negación sustentada con el pretexto de detener, alejar o controlar el dolor, el miedo que puede aparecer por ser rechazado por el adicto entre otras cosas.

Por otra parte, también se hace necesario hacer un recuento de la historia familiar, para identificar los aspectos que pudieron influir en su codependencia, y encontrar en su pasado la manera en que lograron lidiar con sus problemas, aprendiendo a desconectarse de sus emociones como un mecanismo de defensa para no sentir el dolor sufrido. Para esto se requiere identificar con honestidad los sentimientos genuinos no solucionados tenidos durante sus diferentes etapas de vida, principalmente durante su infancia. De esta manera podrá visualizar el por qué ha tratado de proteger a su familiar durante tanto tiempo y, desde entonces, para no sentir los traumas o heridas que le provocaron en su historia de vida, como una forma de negación y que, si los reconoce o admite, le harán sentir una gran carga de culpa.

Esto no siempre va a resultar fácil y por lo general lleva su tiempo el proceso, por lo que necesita ser muy honesto consigo mismo.

Otro elemento importante que se necesita trabajar es el saber soltar, el desprenderse, separarse de lo que le obsesiona, para que de esta manera pueda trabajar con usted mismo. El aprender a soltar significa el renunciar a un excesivo involucramiento hacia los problemas del otro, a la excesiva preocupación por intentar hacer que la persona cambie, de hacer que se sienta satisfecho e incluso llegando al tratar de controlarla. Soltar es ya dejar de gastar toda su energía en estar preocupado por el otro, abandonar el querer hacerse responsable de la otra persona y tomar la responsabilidad de sí mismo Cabe aclarar que el soltar no significa abandonar o separarse de la persona dependiente y que, mientras más me haga cargo de su responsabilidad, más daño le hago haciéndolo irresponsable ya que no toman la responsabilidad de él mismo. Mientras más trate de solucionarle a su familiar, éste no aprenderá a solucionar nada, volviéndose un círculo irrompible, en donde ni el dependiente ni el codependiente hacen lo que tienen que hacer, mientras más lo ayude más ayuda necesitará. Es necesario comprender también que por sí mismos es difícil romper la codependencia, por lo que es recomendable acudir a la ayuda profesional psicológica. En la próxima entrega continuaré con más información sobre el cómo dejar la codependencia.

Aplicando la sabiduría de los dichos, “mucho ayuda el que no estorba”, si quiere ayudar, deje de ayudar.

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Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez

Psicoterapeuta Clínica SER

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