Donde queda la confianza

En un núcleo familiar afectado por una adicción hay muchas pérdidas al paso del tiempo. Mientras nuestro ser querido se sumerge cada vez más en su adicción deteriorando su salud, su juicio, sus relaciones laborales y personales. Perdiendo ante su círculo más cercano toda credibilidad a consecuencia de falsas promesas, engaños, manipulaciones etc.

 

El perder absoluta credibilidad en ese ser querido es doloroso, pero aún más es aceptar que nosotros como familia vamos perdiendo nuestro juicio a tal grado de no confiar en la única persona que deberíamos de tener absoluta confianza nosotros mismos. Dudamos de nuestra capacidad de elegir y decidir .No confiamos en nuestro poder de tomar acción. Nos convertimos en nuestros propios verdugos anulando nuestros sentimientos y emociones actuando como si no fueran reales o no tuvieran importancia, pero es nuestra necesidad de seguir en negación ya que el aceptar que no confiamos en nosotros mismos representa dos cosas seguir tal cual viviendo en la frustración o tomar control sobre nuestra propia vida. La realidad es que solo tenemos el control sobre nosotros .A ese ser querido no tenemos el poder de cambiar.

 

Hacer conciencia y aceptar que nos hemos perdido brinda la maravillosa oportunidad de tomar acción y así enfocarnos en nuestra propia recuperación. ¿Cómo se puede confiar en otro ser humano si no confiamos en nosotros mismos?

 

Hacernos responsables y tomar el control sobre nuestra vida implica reconocer que fue nuestra permisividad la causa de nuestro sufrimiento. El redescubrir, quienes somos, que anhelamos, que nos hace sonreír, que nos hace sentir motivados  es un proceso que tenemos que asumir si queremos sanar. Representa esfuerzo, trabajo diario, concientizar que ya no podemos culpar a nadie más por sentir un vacío emocional. Reconocernos, validarnos como seres humanos con defectos y virtudes.  Todo lo que hemos vivido en un entorno afectado por una adicción nos ha hecho más fuertes, no olvidemos nunca más que si existe  un ser superior que jamás soltó ni soltara  nuestra mano y hoy por hoy estamos aquí de pie.

Clínica Ser

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Mtro. Edward German Fisher Naveda

Ced. 6987755

 

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