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COMO ELIMINAR LOS FANTASMAS Y DEMONIOS DE MI PASADO

(IMPORTANCIA DEL PROCESO TERAPEUTICO)

¿Qué pasa cuando detectamos que nos dará gripe? O  ¿Cuándo descubrimos que la comida de ayer me hizo daño y presento una molestia en el estómago?  …

¿Qué ocurre cuando detecto que el terminar una relación de noviazgo me afecto? ¿O que la  muerte de un ser querido me genero daños psicológicos? ¿Por qué somos expertos en callar nuestras emociones?

Retomando esas simples preguntas, es irónico descubrir que muchas veces cuando sufrimos de un malestar físico, nos ponemos en alerta y de forma casi inmediata buscamos el apoyo de algún médico para que nos informe lo que nos ocurre y nos cure, porque obviamente no toleramos ese “malestar” pero  ¿Qué pasa con el sentir? ¿Por qué nunca externamos lo que duele emocionalmente? ¿Por qué cuando algo de esa magnitud duele no buscamos de forma casi inmediata el apoyo psicológico?

En el país que vivimos cuando una persona menciona que asistirá a terapia para tratar sus emociones y las experiencias que ha vivido, muchas veces es juzgado y señalado, ya que desafortunadamente  cientos de personas creen que el que lo hace es porque esta “loco” o es “débil” ¡Vaya etiquetas! Justo ahí, es donde decidimos  callarnos y jugar al valiente, sin detectar que  las cosas internas que no resolvemos se acumulan y cada vez generan más daños…

¿Acaso el asistir a un médico por alguna enfermedad es signo de vulnerabilidad? La respuesta es “NO” al igual, el  asistir a terapia NO es para locos ni débiles, sino todo lo contrario y a continuación se los explico.

El asistir de forma frecuente a terapia es de igual importancia como la atención que damos a otros padecimientos,  es garantía de un despertar personal, garantiza múltiples beneficios  como el encontrar estabilidad y paz interior, todo ser humano  a lo largo de su vida trae consigo mismo demonios y fantasmas que lo agobian y lo perturban en diversas emociones, es a lo que se denomina enemigos internos que no permiten avanzar y ver la vida de  forma positiva, el tomar terapia es eficaz para ayudar a la persona a liberar, a soltar, aprender a amarse y respetarse, saber devolver las cosas con responsabilidad, no permitir engancharse con situaciones de la vida económica, aprender a canalizar el estrés y no permitir que este afecte y dañe tanto a la persona como al círculo, que lo rodea, es eficaz porque da la certeza de convertir al que se atreve a tomarla en alguien más fuerte emocionalmente y capaz de brindar herramientas sanas y positivas  a sus pares, además de adaptarse de una forma prudente ante situaciones de crisis teniendo la capacidad de resolver, por lo tanto  acudir a terapia muestra signos de inteligencia, valentía ya que enfrentarse a los problemas de la vida cotidiana no es fácil, sin embargo es la receta para frenar el sufrimiento al cual muchas veces estamos enganchados, es útil que tanto el que vive las adicciones como la familia  acudan a terapias individuales para poder empoderarse frente a situaciones complejas día a día con sabiduría y serenidad, de tal forma lograran mejorar la calidad de vida personal y familiar.

Esp. Cristhel Amairani Segovia Rivera

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SU REAL MAJESTAD EL REY

¿Qué significa la palabra “rey”? En cuentos o películas ¿Qué representa el rey? ¿Qué hace?

Para responder estas simples preguntas  es básico comprender que cuando hablamos de un rey, muchas veces pensamos en una máxima jerarquía, en alguien que manda, gobierna, alguien que tiene autoridad, el que pide o exige y tiene todo a sus pies,  ya que existen cientos de siervos que le solucionan y le dan todo  lo que desea.

Retomando este ejemplo y comparándolo con la realidad,  pasa algo muy similar en millones de familias que sufren la adicción de un ser querido, ya que el término “niño rey”  se relaciona con el paciente y los “siervos” con la familia (adicción + codependencia) es decir “hijos que dominan a sus padres”

Algo que genera mucho impacto, es saber y ver que existen “niños reyes” de edad avanzada  que aun dominan y controlan a la familia (ojo: la edad no importa, pero en  caso de las adicciones es de gravedad ver que existen pacientes que se supone ya deberían ser independientes en todos los sentidos y siguen manipulando y obteniendo con facilidad lo que desean por medio de los padres) nuevamente se fusiona  el término: “el rey y sus siervos”

Es importante saber que en el campo de las adicciones  el famoso “niño rey” es construido y creado  por los padres y  la familia, ya que  existe:

  • Sobreprotección.
  • Ausencia de límites.
  • Ser demasiado permisivos.
  • Nunca devolverles 
  • Justificarlos.
  • No enseñarles valores.
  • No saber decirles un “no” como respuesta.
  • Ponerles un caminito fácil en donde los hijos no se esfuercen en nada

Mientras que algunas de las características del niño rey  son:

  • El narcisismo ya que se sienten demasiado especiales y merecedores de todo
  • Egocéntricos, exigentes, egoístas con los demás
  • Irresponsables debido a que se acostumbran a que todos les resuelvan.
  • Presentan conductas infantiles.
  • Inmadurez.
  • No admiten la autoridad de alguien más porque  los acostumbraron a tener el poder y las cosas de forma fácil.
  • Exigen atención y si no se les da, es fácil para ellos culpar y chantajear.
  • Les cuesta adaptarse.
  • Creen que siempre los deben de cuidar y solucionar las cosas.
  • Se enfadan cuando no se les complace y dicha molestia genera que la familia haga lo que el otro desea…

Por ello, la adicción es más fácil alcanzar debido a la satisfacción  y felicidad, además  cuando suelen enfrentarse a problemas, conocen perfectamente que la familia  será la principal rescatadora ya que ellos no están preparados para solucionar.

Desafortunadamente, el presentar estas características suele ser motivo de recaídas mientras los familiares no la frenen,  es importante reestablecer el sistema familiar y que cada miembro tome el rol que le corresponde, además de implementar reglas claras y firmes, ser coherentes con lo que se dice y hace,  monitorear las actividades que realizan, límites y responsabilidades.

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Esp. Cristhel A. Segovia Rivera
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¿Qué es la humildad?

Otra pregunta frecuente que se hace en la recuperación de  un paciente drogodependiente, es el saber qué es la humildad y el cómo se lleva a cabo.

Para responder a esta pregunta debemos primero definir a la humildad entendiéndola como una virtud del ser humano que ha logrado tener conciencia de lo que son sus propias limitaciones y sus debilidades, obrando en consecuencia.

La persona que se comporta con humildad abandona su complejo de superioridad, esto quiere decir que no se la pasa recordando a los demás todo aquello que ha sido un logro o un éxito que comúnmente utilizan para vanagloriarse o hacer sentir menos a los demás, presume su ostentosidad, es arrogante u orgulloso y presume pretendiendo estar encima de los demás, se jactan de sus logros.

La humildad no pretende estar arriba o debajo de nadie ni tampoco importa su posición social o económica ya que ve a los demás como seres humanos iguales y con el mismo grado de dignidad, el humilde no se humilla ni supone el abandonar una dignidad.

La humildad permite también el poder someterse o rendirse ante una autoridad superior, saber acatar. En el caso de la espiritualidad, permite tener sumisión ante un poder superior.

La humildad por lo tanto se convierte en una virtud que permite saber reconocer en sí mismo las propias habilidades, fallas, aciertos y equivocaciones, así como el actuar con responsabilidad aceptando las consecuencias de sus actos.

También te permite conocer y aceptar tus propias limitaciones y, por lo tanto, pedir ayuda en el momento en que lo necesites. Es una característica de las personas modestas, igualitarias, sin importar que tan lejos hayan llegado o logrado hacer en su vida.

 

Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez

Psicoterapeuta Clinica SER