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Niños, los más afectados en la familia del Adicto

Niños familia felizConsecuencias al interior de la familia de un adicto

Un problema que frecuentemente se presenta en las familias con miembros adictos, es la situación que viven los hijos del familiar adicto, que en este caso los niños siempre son los más afectados.

Los hijos por lo general presentan problemas de tipo emocional, debido a que no logran identificar en forma correctas sus necesidades emocionales ya que esto no  lo ha aprendido o lo han vivido de forma incorrecta por el familiar en adicción o por el resto de la familia que sufre codependencia. Entendiendo a esta como un conjunto de actitudes y emociones que acarrea una persona a involucrarse en los problemas de otra persona con la que se encuentra efectivamente vinculado, cayendo en el extremo de mantener una preocupación excesiva por su bienestar.

Se confunde el cariño o amor, con el satisfacer las necesidades de dependencia del adicto

Aunque los familiares adultos muestran alta sensibilidad al clima emocional que se genera al interior de la familia, llegándose a confundir el cariño o amor con el satisfacer las necesidades de dependencia del adicto, en lugar de poder visualizarlo como el deseo o interés de que el familiar en adicción encuentre un verdadero bienestar, que a su vez genera un bienestar para el familiar codependiente considerando que su relación va por buen camino debido a que la falta de independencia del adicto hace que el codependiente se sienta útil, que está haciendo algo y, muchas veces, esto hace que en muchas ocasiones se mantenga la adicción del familiar o se tolere y, en ocasiones, les proporcionan la sustancia para que el adicto no busque su independencia y se aleje o deje de necesitarlos, lo que se vería como abandono o como culpa. Esto hace que los hijos del adicto, se eduquen en esa codependencia resultando nada extraño que terminen relacionándose con parejas con adicción repitiendo el patrón aprendido.

Los hijos con padres o madres adictas requieren de ayuda profesional psicológica

Por estos y otros motivos es necesario que los hijos con padres o madres adictas requieran de ayuda profesional psicológica para poder entender y superar estos patrones de modelaje y, lograr en un futuro, relacionarse con personas sanas, sin adicciones, cuando lleguen a la edad adulta. Esta atención se recomienda también para el resto de la familia.

En conclusión, debemos comprender que el uso de drogas no solamente daña al usuario, sino que también a la familia y las relaciones al interior desencadenando situaciones no deseables o de riesgo, así como las sociales y laborales entre otras.

Estas situaciones, entre las más comunes son la desatención a hijos y parejas tanto en necesidades emocionales, físicas, educativas y de atención y cognitivas.

Mtro. en Psicología Adrián Alberto Pérez Méndez.

Psicólogo en Clínica SER

Cedula Profesional  10769035

Psicoeducación familiar

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La familia sigue siendo un factor clave en la rehabilitación del consumo de alcohol o drogas, aunque la fuerza con la que impacta al tratamiento depende, en parte, de las características de los trastornos de la personalidad que el paciente en adicción presenta, incluyendo las patologías duales y las características específicas de cada una  así como la forma en que estas influyen en el proceso psicoterapéutico; por lo general, en la relación familiar se llegan a presentar problemas y conflictos que poco a poco se van haciendo habituales.

La relación entre la familia y el familiar en adicción, se establece y determina por la situación cognitiva y de las relaciones cognoscitivas del paciente, ya que ésta fija la forma en que el paciente percibe su entorno y del cómo entiende la ayuda que está recibiendo de su familia, lo que hace que se convierta en un importante e interesante variable  para poder entender cómo se va presentando la evolución del paciente a través del proceso de tratamiento y el abstenerse del consumo de sustancias.

En el caso de los pacientes que presentan un trastorno de la personalidad, se debe entender y aceptar que la relación que se lleva a cabo entre paciente y familia, está caracterizada principalmente por conflictos, debido a que, en una gran cantidad de casos, la familia no posee los conocimientos ni las herramientas o estrategias que deben de llevar a cabo en el acompañamiento del paciente, por esta razón se hace necesario e indispensable el buscar la ayuda profesional que le permita solucionar los conflictos internos, así como adquirir las estrategias requeridas para dar un acompañamientos eficaz y en base a conocimiento a su familiar en rehabilitación.

Este apoyo se convierte en uno de los principales pilares del proceso de rehabilitación de adicciones ya que, al mismo tiempo, el paciente puede percibir la ayuda correcta y poner menos resistencia.

Por otra parte, el apoyo que la familia otorga demuestra la disponibilidad y el fácil acceso a la misma para que el paciente tenga la suficiente confianza para acercarse y recibir la ayuda en el afrontamiento de las dificultades que se le vayan presentando tanto a él como a la familia.

Cuando en la familia se tiene un paciente con trastorno de la personalidad, la forma en que ésta se relaciona no es necesariamente, el apoyo o ayuda que el  familiar enfermo requiere y, en ocasiones, se vuelve contraproducente, cayendo muchas veces en la represión, regaños, amenazas, castigos, etc., al tratar de controlar al familiar-paciente, lo que provoca una dinámica que en lugar de ayudar entorpece las situaciones.

Estas situaciones van a influenciar en el tiempo que dure el proceso de rehabilitación y abstinencia y también en la posible aparición o reforzamiento de las patologías duales.

Por otro lado, también se ha observado que según vaya aumentando el tiempo de abstinencia en la rehabilitación, el familiar-paciente adquiere la confianza de que su familia sabe cómo le puede ayudar, así como se genera una mejor relación entre sus miembros, lo que se refleja en una mayor confianza cuando el familiar- paciente regresa a sus actividades cotidianas, fortaleciendo un círculo de seguridad, como cuando ya tienen que salir a las calles con la seguridad de que no volverá a consumir, lo que en el paciente se refleja como una mejor relación familiar.

Cuando un paciente presenta patología dual, tiene la percepción de que sus familiares presentan una mayor dificultad para ayudarles, que no les dan apoyo y sentir que tienen una peor relación que otros pacientes con la misma enfermedad pero sin patología dual.

Por tales motivos, se hace necesario que se lleve a cabo una valoración familiar tanto antes de empezar un tratamiento y durante la duración de todo el proceso, debido a que el familiar-adicto presenta una percepción subjetiva sobre la dinámica familiar en la que se encuentra conocida como efecto de relajación, en donde el paciente con trastorno de la personalidad no logra percibir en forma objetiva su problemática familiar ya que la misma abstinencia  nubla las características de la dinámica familiar que son menos favorables.

La psicoterapia deberá observar y evaluar contantemente a lo largo del proceso la forma en que se lleva a cabo la dinámica familiar.

El tratamiento psicoterapéutico familiar requiere de dar a la familia, orientaciones adecuadas y detalladas de las estrategias que se deben de seguir por parte de los integrantes de la familia. La psicoterapia familiar es un factor esencial del tratamiento paralelo al tratamiento del familiar-paciente que deben de llevarse a cabo en forma paralela haciendo un abordaje en conjunto de todas las situaciones, elementos o aspectos que pueden influir en la dinámica relacional entre el familiar-paciente y su familia.

Si la familia no está informada y conocedora de la psicopatología de su familiar y de todos los aspectos que influyen en la dinámica familiar de relación concomitante a la adicción, provocará conflictos que serán difíciles de solucionar.

En Clínica Ser conocemos la enfermedad y sabemos cómo atenderla, la recuperación es posible.

Llámenos (01-222) 231-7626 / 248-3324 / 249-9390.

 

Mtro. Adrián Alberto Pérez Méndez

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica Infanto – Juvenil

Ced. Prof. 11929943