Entradas

LA ADICCIÓN Y ENFERMEDADES RELACIONADAS

En Clínica Ser, normalmente contamos con pacientes que tienen una o varias enfermedades asociadas a las adicciones, entre algunas; Pulmonares, cardiacas, embolia, cáncer o problemas de salud mental. Los análisis de sangre, electrocardiogramas, radiografías de tórax, nos ayudan a corroborar los efectos nocivos del consumo de drogas y/o alcohol a lo largo de la vida de los usuarios que desean recuperarse.

Un claro ejemplo es como el humo de tabaco puede producir diversos tipos de cáncer, el cristal (metanfetamina) causa problemas dentales graves al igual que una grave descalcificación de los huesos, los opioides una sobredosis y llegar a la muerte, los solventes como su nombre lo establece (inhalantes) destruyen las células nerviosas del cerebro y en todo el cuerpo.

De igual forma, el consumo de drogas aumenta el riesgo de contraer infecciones, cuando se comparten elementos que se usan para la inyección de estas sustancias, tener conductas sexuales sin protección se puede contraer VIH o Hepatitis C. Hay posibilidades de contraer infecciones del corazón, de la piel o ahora el famoso Covid 19 al compartir la pipa o el cigarro y sin respetar la sana distancia.

Por supuesto que hay mayor riesgo de sufrir accidentes en automóvil, al conducir bajo los efectos de las drogas y/o el alcohol, al bajar los reflejos y conciencia, poniendo en riesgo la vida de quien conduce en ese estado y de terceras personas, con consecuencias fatales.

Es común, que la mayoría de las personas que llegan a nuestro programa de rehabilitación de adicciones en Clínica Ser, por un problema de abuso de sustancias, a la par tienen ansiedad, depresión o estrés postraumático, el consumo solo empeora o desencadena esos trastornos y los agudiza.

Algunas personas con estos trastornos pueden consumir drogas para intentar aliviar los síntomas que provocan los padecimientos psiquiátricos, entrando en un círculo interminable de fatales consecuencias.

En Clínica Ser somos Especialistas en el tratamiento de trastornos coexistentes. Contamos con personal especializado para ayudarlos. Si has leído hasta este párrafo, ¿cuánto tiempo quieres seguir esperando?, pide AYUDA HOY.

 Llámanos (222) 231-7626 / 231-7574 / 249-9390.

 

Mtro. Edward German Fisher Naveda

Coordinador de Psicología en Clínica Ser

Maestría en Psicoterapia Ericksoniana

Cédula profesional  6987755

Adolescencia las drogas y el sexo

En nuestra sociedad se considera que existe una relación estrecha entre adolescencia y sexualidad, en ocasiones, se piensa que un adolescente utiliza las drogas como una forma de estimulación sexual cuando posiblemente suceda todo lo contrario.

Iniciemos por comprender que la sexualidad es un fenómeno ligado a las emociones, a las interrelaciones y a las influencias sociales que, de alguna manera, marca la vida del adolescente durante su desarrollo.

Por otra parte, el ser humano ha buscado y experimentado el uso de sustancias que “acrecienten el placer sexual” como ciertos crustáceos, alimentos exóticos, plantas y por supuesto las drogas.

Sin embargo, en estudios que se han hecho acerca del uso de drogas, estas en lugar de tener un efecto positivo, como se piensa o cree, producen un efecto negativo que va desde la misma relación hasta las manifestaciones y comportamientos sexuales.

El adolescente busca el efecto inmediato que se puede reflejar en desinhibición y euforia, que sus sensaciones se vean aumentadas o estimuladas, sin embargo, ninguna de estas sensaciones aumenta el deseo sexual ya que para que esto suceda debe de haber una concentración de hormonas como la progesterona, la testosterona junto con las feromonas en el organismo y, si se abusa de estas hormonas, el efecto será que producen disfunciones tanto en el hombre como en la mujer.

El uso de drogas puede influir de diferentes formas en la actividad sexual, afectando el deseo, la excitación y el orgasmo. Sin embargo, hay que aclarar que el efecto claro está al interior de la mente de la persona consumidora por lo que su deseo sexual se ve alterado teniendo una actuación como “afrodisiaco”. Sin embargo, el hecho de que la droga aumente el deseo sexual no implica ni significa que tendrá una mejor actuación sexual o placentera ya que la falta de excitación produce en el hombre impotencia y en la mujer afecta los mecanismos de excitación

Es importante recalcar que la excitación sexual es necesaria para que se pueda producir un orgasmo, por lo que la falta de ésta interferirá sin duda alguna en la respuesta sexual normal de ambos. Las drogas interfieren en los nervios adrenérgicos, que son los responsables del orgasmo, y liberan algo similar a la adrenalina, por consiguiente se bloquean los nervios afectando la capacidad orgásmica del consumidor.

En el caso de las mujeres se presentan también alteraciones de los ciclos menstruales, problemas y trastornos de ovulación, disminución del deseo sexual, anorgasmia, falta de lubricación, bloqueo a la respuesta sexual, disfunción e infertilidad.

En el hombre disminución de hormonas, de la producción espermática, disfunción eréctil y del deseo, impotencia, aumento en el tamaño de la próstata, eyaculación tardía y disfunción.

Como podemos observar, las drogas no ayudan a las relaciones sexuales, sino todo lo contrario, ya que generan trastornos generales y disfuncionales que pueden volverse permanentes.

La falta de información y desconocimiento se convierten en algo muy peligroso que puede provocar daños irreversibles, y aún más, si esto se da en etapas precoces como la infancia o la adolescencia, por ello, se hace necesario que los adolescentes adquieran una educación sobre el uso de drogas y sexo, y que esta recaiga principalmente en los padres y maestros, sin que esté mediatizada por inhibiciones y tensiones, esto ayudará a que los adolescentes cuenten con herramientas para enfrentar este problema de sexo y drogas.

Si tu ser querido sufre un problema de adicción, en Clínica Ser la AYUDA está LISTA.

¡Llámanos!, estamos seguros de poder ayudarlos.

Tel. (01-222) 231-7626 / 231-7574 / 249-9390.

  

Mtro. Adrián Alberto Pérez Méndez

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica Infanto – Juvenil

Ced. Prof. 11929943

Psicoeducación familiar

Archivo Editar Ver Insertar Formato Herramientas Tabla Párrafo  

La familia sigue siendo un factor clave en la rehabilitación del consumo de alcohol o drogas, aunque la fuerza con la que impacta al tratamiento depende, en parte, de las características de los trastornos de la personalidad que el paciente en adicción presenta, incluyendo las patologías duales y las características específicas de cada una  así como la forma en que estas influyen en el proceso psicoterapéutico; por lo general, en la relación familiar se llegan a presentar problemas y conflictos que poco a poco se van haciendo habituales.

La relación entre la familia y el familiar en adicción, se establece y determina por la situación cognitiva y de las relaciones cognoscitivas del paciente, ya que ésta fija la forma en que el paciente percibe su entorno y del cómo entiende la ayuda que está recibiendo de su familia, lo que hace que se convierta en un importante e interesante variable  para poder entender cómo se va presentando la evolución del paciente a través del proceso de tratamiento y el abstenerse del consumo de sustancias.

En el caso de los pacientes que presentan un trastorno de la personalidad, se debe entender y aceptar que la relación que se lleva a cabo entre paciente y familia, está caracterizada principalmente por conflictos, debido a que, en una gran cantidad de casos, la familia no posee los conocimientos ni las herramientas o estrategias que deben de llevar a cabo en el acompañamiento del paciente, por esta razón se hace necesario e indispensable el buscar la ayuda profesional que le permita solucionar los conflictos internos, así como adquirir las estrategias requeridas para dar un acompañamientos eficaz y en base a conocimiento a su familiar en rehabilitación.

Este apoyo se convierte en uno de los principales pilares del proceso de rehabilitación de adicciones ya que, al mismo tiempo, el paciente puede percibir la ayuda correcta y poner menos resistencia.

Por otra parte, el apoyo que la familia otorga demuestra la disponibilidad y el fácil acceso a la misma para que el paciente tenga la suficiente confianza para acercarse y recibir la ayuda en el afrontamiento de las dificultades que se le vayan presentando tanto a él como a la familia.

Cuando en la familia se tiene un paciente con trastorno de la personalidad, la forma en que ésta se relaciona no es necesariamente, el apoyo o ayuda que el  familiar enfermo requiere y, en ocasiones, se vuelve contraproducente, cayendo muchas veces en la represión, regaños, amenazas, castigos, etc., al tratar de controlar al familiar-paciente, lo que provoca una dinámica que en lugar de ayudar entorpece las situaciones.

Estas situaciones van a influenciar en el tiempo que dure el proceso de rehabilitación y abstinencia y también en la posible aparición o reforzamiento de las patologías duales.

Por otro lado, también se ha observado que según vaya aumentando el tiempo de abstinencia en la rehabilitación, el familiar-paciente adquiere la confianza de que su familia sabe cómo le puede ayudar, así como se genera una mejor relación entre sus miembros, lo que se refleja en una mayor confianza cuando el familiar- paciente regresa a sus actividades cotidianas, fortaleciendo un círculo de seguridad, como cuando ya tienen que salir a las calles con la seguridad de que no volverá a consumir, lo que en el paciente se refleja como una mejor relación familiar.

Cuando un paciente presenta patología dual, tiene la percepción de que sus familiares presentan una mayor dificultad para ayudarles, que no les dan apoyo y sentir que tienen una peor relación que otros pacientes con la misma enfermedad pero sin patología dual.

Por tales motivos, se hace necesario que se lleve a cabo una valoración familiar tanto antes de empezar un tratamiento y durante la duración de todo el proceso, debido a que el familiar-adicto presenta una percepción subjetiva sobre la dinámica familiar en la que se encuentra conocida como efecto de relajación, en donde el paciente con trastorno de la personalidad no logra percibir en forma objetiva su problemática familiar ya que la misma abstinencia  nubla las características de la dinámica familiar que son menos favorables.

La psicoterapia deberá observar y evaluar contantemente a lo largo del proceso la forma en que se lleva a cabo la dinámica familiar.

El tratamiento psicoterapéutico familiar requiere de dar a la familia, orientaciones adecuadas y detalladas de las estrategias que se deben de seguir por parte de los integrantes de la familia. La psicoterapia familiar es un factor esencial del tratamiento paralelo al tratamiento del familiar-paciente que deben de llevarse a cabo en forma paralela haciendo un abordaje en conjunto de todas las situaciones, elementos o aspectos que pueden influir en la dinámica relacional entre el familiar-paciente y su familia.

Si la familia no está informada y conocedora de la psicopatología de su familiar y de todos los aspectos que influyen en la dinámica familiar de relación concomitante a la adicción, provocará conflictos que serán difíciles de solucionar.

En Clínica Ser conocemos la enfermedad y sabemos cómo atenderla, la recuperación es posible.

Llámenos (01-222) 231-7626 / 248-3324 / 249-9390.

 

Mtro. Adrián Alberto Pérez Méndez

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica Infanto – Juvenil

Ced. Prof. 11929943

¿Qué hago con un Adicto en casa?

Cuando nos encontramos en casa con nuestros seres queridos, existen momentos en los cuales diferimos de las ideas y acciones que toma cada uno, sin embargo y por lo general, estas “discusiones” siempre acaban en buenos términos. Esta situación se torna mas delicada cuando contamos con un adicto en casa, ya sea que sufre de algún problema de alcoholismo y/o drogadicción, el tema debe tratarse cuidadosamente.

Las primeras acciones que te recomendamos hacer son: Hablarlo con personas cercanas, dejar de evitar el famoso tema de un elefante blanco en la sala como si no hubiese nada fuera de lo normal. Evita por completo intentar convencer al usuario que deje de consumir la sustancia, ya que esto genera un sentimiento de enojo e irritación.

También pueden existir momentos en que la persona traiga el tema a la conversación, con un trato amable y respetuosos, menciónale que te encuentras consiente de lo que está haciendo y las consecuencias negativas que le ha traído (puedes llevar una lista anotada de las diez principales), mencionándole que hay soluciones viables ya sea ambulatorio o de internamiento (un tratamiento de rehabilitación de adicciones)

Asimismo, evita llamarle “adicto”, “enfermo” o de manera que lo demerites, esto fomentará una conversación mucho más fluida y empática.

Háblale que la adicción es un tipo de enfermedad, donde muchos usuarios se sienten culpables y avergonzados por su conducta, sin embargo, al saber que es una enfermedad ayudar a disminuir este sentimiento y crece la necesidad de pedir apoyo.

Una recomendación muy valiosa es que no lo solapes, deja que el se responsabilice de sus consecuencias, deudas, problemas legales, etc. El tratar de solucionar estos problemas y rescatarlo, lo vuelve una persona que no aprenderá la lección que por sus acciones debe enfrentar.

Cuando se de la situación de poner mano firme, hazlo, no titubes o cedas, ya que, si haces esto, la persona sabrá que no hay consecuencias por sus actos.

Si no quiere ayuda, intenta hablar con él con confianza y respeto. Reconoce y asume que no consume alcohol y/o drogas porque quiere. Las sustancias pueden estar ya controlando su conducta. Aprovecha cada ocasión favorable que se presente, para que inicie el tratamiento para el alcoholismo o el tratamiento para la drogadicción.

Establece límites de convivencia familiar, dentro de los cuales tu familiar reciba siempre atención por parte de cada miembro que esté presente. Mantener la calma ante el síndrome de abstinencia sin aceptar el chantaje.

Si tu familiar solicita apoyo, en Clínica SER la AYUDA está LISTA. Nuestro personal especializado los ayudará a superar el caos, miedo, soledad y desesperanza que provocan las adicciones, recuperando su vida.

 

Mtro. Edward German Fisher Naveda

Coordinador de Psicología de Clínica Ser

Maestría en Psicoterapia Ericksoniana
Cédula profesional  6987755

¿Cómo poner límites y así ayudar a tu hijo?

Psic. Ana Fernández del Valle Muñoz Psicóloga y consejera individual en Clínica Ser.

Psic. Ana Fernández del Valle Muñoz
Psicóloga y consejera individual en Clínica Ser.

Este texto es una adaptación de “Setting limits: parents, kinds & drugs” por William L. LaFountain, Hazelden.

1. Los adictos sufren de una enfermedad que altera su personalidad, valores y conducta. Esta enfermedad ocasiona problemas físicos, emocionales y sociales para el adicto, así como para su familia y personas cercanas a él.

2. A pesar de su preocupación, los padres no pueden controlar el comportamiento o las actitudes de la persona adicta. Los padres son responsables sólo de sus propias conductas y actitudes; no tienen la capacidad de controlar a nadie más que a sí mismos.

3. Si los padres quieren sobrevivir, deben establecer límites con respecto a lo que esperan hacer por sí mismos. No son dioses ni superhéroes, no pueden prevenir que sucedan cosas malas. Tienen el derecho y la responsabilidad de manejar sus hogares de la manera que consideren más adecuada.

4. Es inútil y destructivo lamentarse por fracasos del pasado. Los padres no eligen ni deciden que sus hijos consuman drogas. Sentir culpa sólo resta energía a las actitudes y acciones que conducen a cambios positivos.

5. De nada sirve tratar de rescatar a quien suele meterse en problemas por su propia falta de criterio y conducta inadecuada. Rescatar a los hijos una y otra vez genera más irresponsabilidad.

6. Las personas adictas únicamente desean dejar las drogas cuando su consumo trae resultados dolorosos y desagradables repetidamente. El sufrimiento es un buen maestro, especialmente cuando está asociado al abuso de sustancias.

7. Las rutinas de rescate y protección de los padres vuelven a los hijos más dependientes, irresponsables y resentidos. Es necesario practicar el establecimiento de límites para volverse hábiles en ese terreno.

8. Dar razones, sermonear, regañar y amenazar son métodos que rara vez funcionan con las personas adictas. Las palabras son adversarios débiles de las drogas.

9. Aceptar promesas, excusas u otras manipulaciones de los adictos promueve nuevos abusos y mayor negación. Las palabras y razones nunca sustituyen a las conductas responsables.

10. Desapegarse de la carga de preocupaciones y responsabilidad es mejor para todos a largo plazo. El amor requiere firmeza con la que muchos padres tienen dificultad para manifestar, por lo que puede requerir apoyo de grupo y ayuda profesional.

11. Los padres deben establecer principios claros y firmes sobre lo que se considera comportamiento aceptable en la casa. Ceder ante demandas irracionales promueve conductas indeseables y más demandas. El hogar y su atmósfera son tuyas, no las dejes ir.

12. Las personas adictas en su mayoría necesitan ayuda profesional pero frecuentemente están inmotivadas para beneficiarse por completo de un tratamiento. Los padres se desilusionan cuando sus altas expectativas de una recuperación rápida no se cumplen. La rehabilitación requiere buena voluntad, servicio y cooperación de todos los involucrados. Los padres pueden ofrecer un tratamiento a los adictos, pero no pueden forzarlos a beneficiarse de él.

13. La recuperación de las adicciones puede tomar años, casi nunca es inmediata y requiere de un mantenimiento diario con la filosofía de “sólo por hoy”. El amor, la esperanza, la fé y la paciencia son fundamentales cada día.

Ana Fernández del Valle es psicóloga y consejera individual en Clínica Ser.
Cédula profesional es 7433429.
Puedes consultar su perfil completo aquí.

 

Si tienes un familiar que padece una adicción, puedes consultar esta Guía de Intervención, que te ayudará a saber cómo acercarte a tu ser querido y ayudarlo a enfrentar el problema.  También puedes contactarnos vía telefónica o por correo haciendo click aquí.

LLÁMENOS (01-222) 231-7626 / 231-7574 / 248-3324 / 249-9390.
Visite www.clinicaser.com
En Clínica SER la AYUDA está LISTA.

Mi humilde adicción

Consejero individual Alfonso Chávez González

Mtro. Alfonso Chávez González

¿Te has preguntado qué tanta humildad hay acerca de tu enfermedad de adicción? Valdría la pena preguntártelo. La palabra humildad significa una virtud donde hacemos conciencia de nuestras propias limitaciones y debilidades obrando de acuerdo a este conocimiento.

 Tanto el adicto en activo, como el adicto en rehabilitación luchan contra una fuerza que los hace pensar mucho en sí mismos y no tanto en las personas que les rodean. Se le dice al adicto continuamente que es egocéntrico, precisamente por esta fuerza que lo controla. Como profesional en este tema, platico continuamente con los pacientes en Clínica SER acerca de esta fuerza que los hace ser egocéntricos. Esta fuerza radica en un componente principal de la mente que se llama “negación”. La negación es un mecanismo de defensa psicológico que le permite al individuo, digamos, permanecer enfermo.

 La falta de humildad acerca de una enfermedad, en la mayoría de los casos se alimenta de diferentes mecanismos de defensa psicológicos, aunque sabemos que para la adicción la mayor defensa es la negación. El adicto siempre luchará contra aquello que le dice “que no tiene un problema”. Las formas en que un adicto “no es humilde” es decir egocéntrico, toma diversos trajes a la medida del paciente dependiendo de las necesidades de negación. Entre ellos destaca:

  1. Pensar de manera tajante que no tiene un problema o que la rehabilitación de adicciones no es necesaria.
  2. Evadir el problema proponiendo otros como el detonador principal.
  3. Sentir molestia por que se le confronte con temas acerca de su adicción.
  4. Dramatizar las confrontaciones hacia su enfermedad.
  5. Culpar a otras personas como detonador de su consumo o deseos de no rehabilitarse.
  6. Tener razones intelectuales para justificar su falta de entendimiento de la enfermedad.
  7. Compararse con todas las personas que están “más enfermos de adicción”.
  8. Conformarse con poca rehabilitación y pocos medios para prevenir la recaída.
  9. Aceptar que su enfermedad ha causado tantos problemas que “ya esta curado” y ya no necesita seguir en actividades que impliquen rehabilitación.
  10. Ser el “adicto en rehabilitación perfecto” el cual evita mostrar sus resistencias acerca de la enfermedad.
  11. Manipular a los demás para que la rehabilitación de adicciones se lleve “como él quiera” y no “como debe de ser”.
  12.  Creer que su enfermedad es algo “que tiene derecho de tener”.

La enfermedad adictiva no tiene nada de humildad precisamente por las razones que describo en lo anterior.

La falta de humildad se relaciona a la negación de la enfermedad y afortunadamente eso brinda al paciente la posibilidad de rehabilitarse. Esto no quiere decir que sea sencillo, puesto que la negación es una de las piedras más difíciles de labrar en el adicto. Sin embargo al saber nosotros que el paciente enfrenta un Trastorno del Carácter, podemos inferir que el paciente se beneficiará al recibir tratamiento en un Programa deRehabilitación de Adicciones profesional, como el que se ofrece en Clínica SER y su continuación posterior en la prevención de su “negación”; a lo que formalmente se le llamaPrevención de Recaídas.

En Clínica SER ofrecemos un Programa de Rehabilitación de Adicciones Integral, modelo profesional de atención, el cual conjunta un Equipo de Especialistas y Terapeutas ampliamente calificados, la Experiencia de 47 años de nuestro grupo hospitalario, Instalaciones de primer nivel, con un trato digno y confidencial.

Contáctanos, en Clínica SER la Ayuda está Lista.

Mtro. Alfonso Chávez González

Cédula profesional número: 5799762

Terapeuta de Clínica SER

LLÁMENOS (01-222) 231-7626 / 231-7574 / 248-3324 / 249-9390.
Visite www.clinicaser.com
En Clínica SER la AYUDA está LISTA.