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Las desventajas de la sobreprotección en los hijos. (Segunda parte)

El cuento de la mariposa: reflexiones sobre autonomía

Mi madre Nació y creció en el campo entre animales, pájaros y flores. Ella nos contó que una mañana, mientras paseaba por el bosque recogiendo ramas caídas para encender el fuego del horno vio un capullo de gusano colgando de un tallo quebrado.

Pensó que sería más seguro para la pobre larva llevarla a la casa y adoptarla a su cuidado. Al llegar, la puso bajo una lámpara para que diera calor y la arrimó a una ventana para que el aire no le faltara.

Durante las siguientes horas mi madre permaneció al lado de su protegida esperando el gran momento. Después de una larga espera, que no terminó hasta la mañana siguiente, la jovencita vio cómo el capullo se rasgaba y una patita pequeña y velluda asomaba desde dentro.

Pero, de repente, el milagro pareció volverse tragedia.

Todo era mágico y mi mamá nos contaba que tenía la sensación de estar presenciando un milagro.

Pero, de repente, el milagro pareció volverse tragedia.

La pequeña mariposa parecía no tener fuerza suficiente para romper el tejido de su cápsula. Por más que hacia fuerza no conseguía salir por la pequeña perforación de su casita efímera.

Mi madre no podía quedarse sin hacer nada. Corrió hasta el cuarto de las herramientas y regresó con un par de pinzas delicadas y una tijera larga, fina y afilada que mi abuela usaba en el bordado.

Con mucho cuidado de no tocar al insecto, fue cortando una ventana en el capullo para permitir que la mariposa saliera de su encierro. Después de unos minutos de angustia, la pobre mariposa consiguió dejar atrás su cárcel y caminó a los tumbos hacia la luz de la ventana.

Cuenta mi madre que, llena de emoción, abrió la ventana para despedir a la recién llegada, en su vuelo inaugural.

Sin embargo, la mariposa no salió volando, ni siquiera cuando la punta de las pinzas la rozó suavemente.

Pensó que estaba asustada por su presencia y la dejó junto a la ventana abierta, segura de que no la encontraría al regresar.

Después de jugar toda la tarde, mi madre volvió a su cuarto y encontró junto a la ventana a su mariposa inmóvil, las alitas pegadas al cuerpo, las patitas tiesas hacia el techo. Mi mamá siempre nos contaba con qué angustia fue a llevar el insecto a su padre, a contarle todo lo sucedido y a preguntarle qué más debía haber hecho para ayudarla mejor.

Las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo que les significa romper su prisión para poder vivir

Mi abuelo, que parece que era uno de esos sabios casi analfabetos que andan por el mundo, le acarició la cabeza y le dijo que no había nada más que debiera haber hecho, que en realidad la buena ayuda hubiera sido hacer menos y no más.

Las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo que les significa romper su prisión para poder vivir, porque durante esos instantes, explicó mi abuelo, el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera en su primitivo árbol circulatorio inyecta la sangre en las alas, que así se expanden y la capacitan para volar. La mariposa que fue ayudada a salir de su caparazón nunca pudo expandir sus alas, porque mi mamá no la había dejado luchar por su vida.

Mi mamá siempre nos decía que muchas veces le hubiese gustado aliviarnos el camino, pero recordaba a su mariposa y prefería dejarnos inyectar nuestras alas con la fuerza de nuestro propio corazón.”

En algunas situaciones se ayuda mas no ayudando, el objetivo es que el paciente tome conciencia y el deseo de cambio a partir de experiencias críticas, que en lenguaje popular se conocen como experiencias de “tocar fondo”.  Estas experiencias son decisivas para iniciar un proceso de recuperación.

Los pacientes comentan, haberse dado cuenta de su derrota ante el poder de las drogas y de su ruina existencial, al haberse preguntado si ese era el tipo de vida a la que aspiraban, luego  de  la toma de conciencia y de un cuestionamiento existencial, como parte de la experiencia de “tocar fondo” se percibe en los participantes el deseo de cambiar, de dejar las adicciones y transformar su vida, el cual conduce a buscar ayuda.

Sin embargo en algunas ocasiones se alarga este proceso por las conductas sobreprotectoras de los padres.

La Clínica ofrece un Programa de Rehabilitación de Adicciones Integral, donde, se cuenta con un modelo profesional de atención que conjunta a un equipo de especialistas y terapeutas ampliamente calificados que trabaja con la familia para que esta sepa cómo orientar y ayudar a su ser querido.

Psic. Jehú Rosales Gómez.

Cedula P 6041334

Terapeuta de Clínica SER

Referencias: “Recuentos para Demian” Jorge Bucay

REVISTA DIVERSITAS – PERSPECTIVAS EN PSICOLOGÍA – Vol. 9, No. 2, 201

Desventajas de la sobreprotección en los hijos. (1a parte)

Existe un punto en que el amor y el apoyo son más dañinos que útiles

En muchas ocasiones se menciona que el amor incondicional es la clave para ayudar a los demás, pero existe un punto en que el amor y el apoyo son más dañinos que útiles, por qué el paciente cae en una zona de confort y no encuentra una verdadera motivación para cambiar.

Cuando un padre se entera de que su hijo tiene consumo de alcohol o drogas, no sabe cómo reaccionar, en muchas ocasiones se tiene miedo de poner límites,  porque el hijo que ha perdido el sano juicio actúa de manera muy impulsiva, amenazando con que se va a matar, o se va a ir a la calle a delinquir…

La familia también se enferma

Los padres comienzan a fantasear en lo peor, y prefieren permitir conductas, con tal de que el hijo no se vaya de la casa porque podría ser peor.

La problemática es que cuando algo se permite una vez se convierte en regla, pero estas situaciones se dan por que la familia también se enferma y se cae en una codependencia.

Si el hijo tiene problemas, los padres se las resuelven agravando la situación,

Los padres comienzan a pelearse, culparse de las conductas del paciente que consume, desviándose del tema principal actuar para ayudar al hijo.

Se pierde la delgada línea que divide el apoyar al hijo y el quitarle responsabilidades.

Establecer reglas bien claras, firmes y llevarlas a cabo

¿Cómo parar esto?

1)Establece reglas bien claras, firmes y llévalas a cabo.

2)Permítele vivir las consecuencias de sus actos y sus decisiones, es la mejor forma para que madure y se vuelva responsable.

3)Aprenda acerca de la codependencia tenga claro que usted no lo causo, quizá contribuyo; usted no puede curarlo, pero puede hacer una contribución para la recuperación; usted no tiene control, pero tiene opciones.

En Clínica SER® se ofrece un Programa de Rehabilitación de Adicciones Integral, donde, se cuenta con un modelo profesional de atención que conjunta a un equipo de especialistas y terapeutas ampliamente calificados que trabaja con la familia para que ésta sepa cómo orientar y ayudar a su ser querido.

Psic. Jehú Rosales Gómez.

Cedula P 6041334

Terapeuta de Clínica SER

 

¿Qué debemos enseñarle a nuestros hijos?

LA SOBREPROTECCIÓN EN LOS HIJOS.

“Un hombre encontró el capullo de una mariposa tirado en el camino. Pensó que allí corría peligro y entonces lo llevó hasta su casa para protegerlo. Al día siguiente se dio cuenta de que el capullo tenía un orificio diminuto. Entonces se sentó a contemplarlo y pudo ver cómo había una pequeña mariposa luchando para salir de allí. El esfuerzo del pequeño animal era titánico. Por más que lo intentaba, una y otra vez, no lograba salir del capullo. Llegó un momento en que la mariposa pareció haber desistido. Se quedó quieta. Era como si se hubiera rendido. Entonces el hombre, preocupado por la suerte de la mariposa, tomó unas tijeras y rompió suavemente el capullo, de lado y lado. Quería facilitarle al animalito la salida. Y lo logró. La mariposa salió por fin. Sin embargo, al hacerlo, tenía el cuerpo bastante inflamado y las alas eran demasiado pequeñas, parecía como si estuvieran dobladas. El hombre esperó un buen rato, suponiendo que se trataba de un estado temporal. Imaginó que pronto, la mariposa extendería sus alas y saldría volando. Pero eso no ocurrió. El animal permanecía arrastrándose en círculos y así murió”.

El hombre ignoraba que las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo, el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera, inyecta  sangre en las alas, logrando así que se expandan y la capacitan para volar.

Muchos padres evitan a sus hijos vivir las consecuencias

En las adicciones muchos padres evitan a sus hijos vivir las consecuencias de sus actos, chocan y pagan las multas y los seguros, dan todo lo que quiere por miedo a que robe o consiga las sustancias de otras maneras, hay madres que en la desesperación compran y permiten que el paciente consuma drogas en la casa para que no le vaya a pasar algo en la calle, no ponen límites para evitar problemas, dejan de vivir su propia vida para estar al pendiente de quien consume.

Es importante que como padres cuando sintamos querer aliviar el camino de los hijos, se recuerde que es mejor dejar que ellos inyecten en sus alas la fuerza de su propio corazón.

Se trata de no hacer por ellos lo que pueden hacer por sí mismos

Aunque se equivoquen, como anécdota personal, recuerdo como aprendí andar en bicicleta, cayéndome con cada caída y golpe iba a prendiendo hasta que logre dominar el equilibrio y disfrutar de andar en bicicleta. ¿Cómo lo hice? Recuerdo a mi padre recordarme que podía lograr cualquier cosa si me esforzaba, y me repetía constantemente “hijo el esfuerzo es esfuerzo hasta que te comience a doler ”Así que la pregunta sería ¿Qué debemos enseñarle a nuestros hijos?, en lugar de partir de la pregunta:¿cómo podemos ayudarle? Dice un dicho “no le des el pescado mejor enséñale a pescar”. Es importante establecer reglas bien claras y firmes, permitirles vivir las consecuencias de sus actos y sus decisiones, para que maduren y se vuelvan responsables. Hay que ayudarles a  desarrollar la “tolerancia a la frustración“, para que puedan soportar cualquier cosa cuando tengan que enfrentarse a cosas realmente difíciles.

Por eso es importante buscar un Programa de Rehabilitación de Adicciones Integral, donde, se cuente con un modelo profesional de atención que cuente con un equipo de especialistas y terapeutas ampliamente calificados que brinde a la familia una adecuada orientación para poder ayudar de una mejor forma a su ser querido.

Psic. Jehú Rosales Gómez.

Terapeuta de Clínica SER

Cedula P 6041334

Referencia: Recuentos para Damián de Jorge Bucae