Cómo nos relacionamos a través de la culpa.

Las interacciones humanas son muy complejas, hay diversos medios y formas de comunicarnos y de interactuar. Muchos de los conflictos que tenemos es por no saber comunicar o entregar el mensaje, de ahí la importancia no solo de poder comunicarnos efectivamente sino de también tener bien definido qué es lo que queremos comunicar u obtener.

Y es que todos los seres humanos tendemos a la necesidad de obtener la atención que según nosotros merecemos, esta necesidad viene de una necesidad de sentirnos aceptados y valorados. Desafortunadamente como no lo tenemos muy claro de forma consciente hacemos cosas para tratar de cubrir esa necesidad de que se cumplan nuestros caprichos y deseos.

A esto es a lo que podemos denominar “control” y visto de esta perspectiva todos en mayor o menor medida intentamos ejercer ese control en los demás (y a veces en nosotros mismos).

Existen muchas formas de ejercer ese control que pueden ser desde las más violentas, radicales y arbitrarias, hasta las más sutiles y discretas. Hoy quiero hablar de una de ellas que es la manipulación a través de “la culpa”.

La culpa es algo que aprendemos de forma sutil y sin darnos cuenta desde que somos niños y tiene que ver con el miedo a quedarnos solos, lo cual explico a continuación.

Como especie, somos dependientes en nuestros primeros estados de desarrollo a que alguien para quien somos importante nos dedique tiempo y atención para que principalmente cubran nuestras necesidades básicas (de supervivencia), de no ser así la posibilidad de sobrevivir sería escasa. Si bien en un principio nuestros “cuidadores” (padres) tienen total control sobre nuestras decisiones, conforme el niño comienza a desarrollarse empieza a hacer uso de su voluntad (libre albedrío). Sin embargo, muchas veces a nuestros cuidadores no les conviene o incluso les disgusta esa capacidad que tenemos de elegir, y es cuando comienzan a usar la culpa, como si fuera un control remoto para poder controlar nuestra voluntad.

Imaginemos que el niño no se quiere poner cierta ropa de determinado color… pero como la mamá se siente comprometida de lucirla porque es un regalo de “x persona” quiere que el niño se la ponga a todo lugar, quizá trate de obligarlo, pero el niño se enfada o se quita esa ropa, entonces utiliza el chantaje para que el niño ceda a la voluntad del adulto.

-“sólo los niños bonitos se ponen la ropa que mamá les dice..” a lo que en la lógica del niño es: … si no me la pongo significa que no soy bonito, y si no soy bonito a mi mamá no le voy a gustar… y si no le gusto va a dejar de cuidarme… y si no me cuida… moriré!!

O la frase: “si no te la pones, mamá ya no te va a querer” … con esta frase el niño deduce que su supervivencia estará en peligro y por eso se someterá a la voluntad del adulto.

El problema es que esta forma de relacionarnos a través del chantaje para generar culpa la aprendemos tan profundamente que ahora que somos adultos la seguimos utilizando o muchos la tratan de usar en nosotros.

Por ejemplo: “¿y me vas a dejar así con la duda? ” o “…y yo que pensé que tú me querías…” “si me amaras de verdad harías lo que te pido” “¿ya viste como por tu culpa “x” se puso así?” entonces se activa en nosotros ese miedo primitivo a no poder sobrevivir si no hay alguien cerca de mi (soledad) y por consiguiente la angustia me motiva a terminar haciendo algo que no quiero.

¿Tú que tanto te relacionas con los demás a través de la culpa? ¿Qué tanto te quedas frustrado por hacer lo que no quieres? ¿temes mostrar tus emociones por miedo a ofender a alguien?

Si eres vulnerable al chantaje de los demás, te recomiendo pedir ayuda profesional para empoderarte y tener el valor de vivir tu propia vida.

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Psic. Guillermo Rojas Ayón

Especialista en adicciones

Ced. Prof. 7237938

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