La familia con un enfermo adicto

Parte del entendimiento y logros de los procesos de rehabilitación de adicciones y la problemática que puede bloquear la misma de un paciente con consumo de sustancias adictivas, se encuentra en un principio al interior de la familia. La familia es un elemento muy importante en el logro de la rehabilitación de su familiar adicto, sin embargo, en muchas ocasiones, la familia también puede provocar a través de su codependencia que su familiar no acepte su adicción o no quiera rehabilitarse porque no lo considera necesario.

 

La familia por lo general, al igual que el adicto suelen entrar en negación por diversos motivos, en los que sobresale la apariencia hacia el exterior, el mantener el secreto de la adicción o por no aceptar que su familiar tiene un problema y por lo tanto se actúa como si no pasara nada, como si todo estuviera bien o considerando que es normal que una persona tome, principalmente alcohol y en ocasiones drogas. Escuchando la opinión de familiares puedo nombrar respuestas como: “Mi hijo es adolescente y está experimentando y eso es normal” “Pero si mi hijo o esposo solo se emborracha cada fin de semana” “toma todos los días su copita pero no se emborracha” “si fuma marihuana pero solo lo hace en forma recreativa” “fuma marihuana pero eso lo mantiene tranquilo” etc.

 

En muchas ocasiones la familia se siente avergonzada por lo que está sucediendo al interior de su casa, lo que les llega a resultar muy dolorosa la aceptación de la realidad, incluso pudiendo llegar a la negación total aun en las peores circunstancias ante sí mismo.

 

Esta situación de negación no le permite a la familia reconocer que muchos de los problemas que les están afectando son consecuencia del comportamiento que presenta el adicto, como por ejemplo cuando los culpa de sus desgracias o por las pérdidas económicas y laborales que suelen ser constantes.

 

Muchas veces estas actitudes le impiden a los integrantes de la familia el poder expresar sus emociones y sentimientos que los agobian e incluso, con el paso del tiempo y con la costumbre, se bloquean de tal manera que llegan a no sentir estas intensas emociones bloqueándolas por completo, ya que estas emociones pueden llegar a ser vistas como “peligrosas”, por lo que se mantienen en un silencio emocional para evitar que, si se llega a expresar o decirse lo que sienten, esto afecte o perturbe al adicto ya que le tienen un miedo profundo a sus emociones y en la forma en que éste explota, pero principalmente en cómo va a reaccionar ante ellos, que por lo general es en forma violenta.

 

Otra de las formas de negación es tratar de no hablar de la adicción ya que esto les genera una respuesta emocional fuerte, incluso muchos llegan a creer que “si no se habla del tema no pasa nada”.

 

Por su parte, la familia también debe de comprender que al presentarse las emociones estas no pueden ser eliminadas y suprimidas en forma selectiva,  las emociones es importante dejarlas salir y sentirlas o, todo lo contrario y no recomendable, dejar de sentir completamente, ya que cuando la persona tratar de suprimir las emociones que le son más afectivas o intensas, acaban suprimiendo todas. Como consecuencia se confundirán al no poder identificar lo que sienten generarles otro tipo de problemas, como por ejemplo el confundir la ansiedad con el enojo o ira o la depresión con irritabilidad.

 

Cuando al interior de la familia las emociones no se encuentran reguladas, controladas o están confusas, se generan dificultades para la toma de decisiones y la forma de relacionarse inclusive con personas al exterior de la familia.

 

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Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez

Maestría en Psicología Clínica

Psicólogo Clínica Ser

Cédula 11929943

DAÑOS ASOCIADOS AL CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS

En nuestra sociedad actual, el consumo de sustancias adictivas se ha considerado como “normal” principalmente el uso del alcohol, el cual se trata de esconder o de  dar ocultamiento refiriendo que siempre acompaña en diferentes y sin número de ocasiones y que es básica su  presencia en todo tipo de celebraciones o cuando se presentan diferentes estados de ánimo como la tristeza o la alegría y en ocasiones como forma de evasión de la realidad o escape y algunos incluso como una forma de relajamiento.

 

Sin embargo, lo que no se toma en cuenta es que estas costumbres o hábitos culminan en una enfermedad crónica y progresiva que puede tener consecuencias a la salud muy graves, e incluso fatales por los cambios orgánicos que genera, afectando no solamente al consumidor sino también a su entorno.

 

El consumo de sustancias adictivas tendrá un efecto directo en el sistema nervioso central, lo que llevará al consumidor a modificar en forma negativa tanto su personalidad como su conciencia, incluso estos cambios pueden ser tan radicales que ya no es posible comprender como es que una persona puede cambiar tanto en tan poco tiempo.

 

Cuando la persona consume sustancias adictivas por largos periodos de tiempo en forma frecuente o en grandes cantidades, el cerebro se adapta tanto a la misma que implica el mantenimiento de funciones que van ahora a depender de su ingesta.

 

Por el consumo frecuente, el cuerpo se va acostumbrando a sentir los efectos que la sustancia le provoca (síndrome de tolerancia) y, por lo tanto, el efecto buscado va requiriendo de una mayor dosis para sentirlo.

Cuando el cerebro inicia a adaptarse a la presencia de la sustancia, se podrán reconocer los efectos de cambio en el funcionamiento del cerebro, ya que son visibles a simple vista, pero en el momento en que la persona abandona el consumo en forma repentina comienzan a aparecer diferentes desórdenes cerebrales como son: temblor de la lengua, párpados y manos, sudoración, náuseas o vómitos, taquicardia y/o aumento de la presión arterial, agitación psicomotora, cefalea, insomnio, malestar o debilidad, alucinaciones transitorias o ilusiones ópticas, táctiles o auditivas, convulsiones tónico-clónicas y delirium tremens.

 

Estos signos y síntomas son propios del síndrome de abstinencia y, en muchas ocasiones desaparecen con la nueva ingesta de la sustancia, por lo que la persona se siente “aliviada”, lo que hace que se genere una de las principales causas para no dejar de consumir que es el efecto placebo.

Cabe aclarar que por la normalización del consumo en nuestra sociedad y en las familias, el detectar la presencia de la enfermedad puede tardar hasta varios años para que pueda ser detectada la dependencia que se generó.


Por otra parte podemos identificar causas o motivos que refieren las personas que les han llevado a iniciar el consumo de sustancias adictivas, siendo principalmente estos:

 

  • Problemas para poder solucionar conflictos familiares y/o sociales.
  • Problemas con el control de estrés.
  • Problemas para poder solucionar conflictos emocionales y/o amorosos.
  • Efecto de influencia de festividades culturales y familiares para el consumo.
  • Problemas laborales y/o económicos.
  • Evitación de solución a problemas. Etc.

 

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Mtro. Adrián Alberto Pérez Méndez

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica Infanto – Juvenil

Ced. Prof. 11929943

LA DOPAMINA EN LAS ADICCIONES

LA ADICCIÓN es definida como un trastorno psíquico caracterizado por una necesidad compulsiva de consumo de sustancias, con la característica de ser potencial para abusar o depender de la misma.  La adicción como ya lo hemos revisado tiende a invadir progresivamente todas las esferas de la vida del individuo (familia, amigos, relaciones sociales o trabajo). Al mismo tiempo, se produce un desinterés hacia actividades, experiencias y placeres alternativos que habían formado parte de la vida del individuo afectado.

Existen estudios por la Brigham Young University, dirigida por el profesor Scott Steffensen, donde dejan ver que los mecanismos cerebrales se activan al consumir sustancias adictivas como el alcohol, tabaco o las drogas duras.

Al consumir habitualmente una sustancia adictiva nuestro cerebro se acostumbra a ella, lo que produce que se suprima su producción normal de dopamina y demande una dosis de esa sustancia para compensar la pérdida. La escasez o abstinencia de esos niveles de dopamina genera estrés, ansiedad, irritación y dolor, los cuales, solo se mitigan temporalmente mediante el consumo de la droga que demanda el cerebro.

En este sentido el cuerpo trata de compensar el nivel natural de dopamina, sin embargo, refiere Steffenson, que la clave se encuentra en un subconjunto de neuronas que son las que ponen freno a la liberación de la dopamina. La adicción es una enfermedad cerebral que, como otra cualquiera puede tener un tratamiento que permita una mejor calidad de vida.

Todas las drogas de abuso causan un aumento de la actividad del sistema dopaminérgico mesocorticolímbico. Durante el consumo crónico se producen cambios neuroadaptativos y neuroplásticos, que modifican la estructura de ese sistema. Es decir, los cambios neuronales inducidos por el consumo crónico producen hipofrontalidad, que, comprometen la capacidad emocional y cognitiva de orden superior, así mismo la capacidad de controlar la CONDUCTA.

La dopamina es fundamental en el aprendizaje mediado por recompensa y desempeñando un papel primordial en la adicción.  Debido a esto en CLÍNICA SER, el tratamiento integral para las adicciones, como es la terapia farmacológica, psicológica, grupos de apoyo, psicoeducación familiar, actividad física etc. permite que, en muchos casos, las personas afectadas vuelvan a llevar una vida renovada.

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PSIC. BLANCA CECILIA ADÁN PERALTA

Psicóloga Clínica SER

MTRA. EN PSICOTERAPIA Y PSICODIAGNOSTICO 

CÉDULA PROFESIONAL 10769035

Tratamiento de la ludopatía

EL CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS Y LA PANDEMIA

Uno de los motivos por los cuales las personas consumen de manera descontrolada sustancias adictivas, es el mal manejo de las emociones. Durante la pandemia en México se ha podido observar un aumento en el consumo de sustancias por la ansiedad que ha generado la incertidumbre alrededor del Covid-19.

En México, un aproximado de 15 millones de personas sufren algún trastorno o sintomatología de ansiedad o depresión los cuales, combinado con todas las situaciones de estrés, ha generado un aumento de abuso de sustancias (alcohol, tabaco, drogas etc.) preocupante.

El aislamiento, la frustración y la incertidumbre son factores que pueden poner en riesgo el proceso de recuperación de los pacientes. Al estar en un proceso de cambio, sin una rutina específica, sin la posibilidad de asistir presencialmente a los grupos de terapia y a sus actividades, puede volver vulnerable al paciente.

Algunas de las estrategias recomendadas para mejorar la calidad de tiempo durante el confinamiento son: 

  • Hacer ejercicio
  • Tener una rutina de trabajo establecida
  • Mantener el lugar de trabajo limpio y ordenado
  • Meditación
  • Ejercicios de respiración
  • Fomentar la comunicación con familiares y personas cercanas
  • Buscar un grupo de AA o NA virtuales

Recordar que en numerosas ocasiones la ansiedad por consumir sustancias adictivas disminuye simplemente por el hecho de expresarlo, siempre tener a la mano el número de alguna persona dentro de su red de apoyo o de compañeros de su grupo terapéutico es fundamental.

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Mtra. Miriam Samour Nieva

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica

Ced. Prof. 11729330