PRINCIPIOS QUE AYUDAN EN EL CAMINO A LA SOBRIEDAD

La Adicción según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación.

Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. Es una enfermedad progresiva y fatal, caracterizada por episodios continuos de descontrol, distorsiones del pensamiento y negación ante la enfermedad. Uno de los grandes problemas que se encuentra en los procesos de recuperación de la adicción es el alto índice de reincidencia en el consumo.

Sin embargo, hoy en día mediante estudios que se han realizado, se ha comprobado que la ESPIRITUALIDAD ACTIVA LOS MISMO CIRCUITOS DE RECOMPENSA EN EL CEREBRO. Además de los circuitos de recompensa del cerebro, los investigadores descubrieron que los sentimientos espirituales estaban asociados con la corteza prefrontal media, una región cerebral compleja que se activa mediante tareas que incluyen valoración, juicio y razonamiento moral.

Los sentimientos espirituales también activaron las regiones cerebrales asociadas con la atención focalizada.

La experiencia religiosa es quizás la parte más influyente cuando las personas toman decisiones que nos afectan a todos, para bien y para mal. Entender lo que sucede en el cerebro para contribuir a esas decisiones es realmente importante “, (Universidad de Utah en 2014).

Por lo que parte de la espiritualidad es poner en práctica algunos principios que generalmente se practican en grupos de Autoayuda y en Clínica Ser son retomados para el cambio de valores y de juicios.

A continuación, mencionaremos algunos que son importantes tomarlos en cuenta para el camino de la sobriedad:

FÉ: Es la seguridad, esperanza y confianza en el tratamiento de rehabilitación de adicciones, creencia de que la vida puede ser distinta, como lo ha sido para otros compañeros.

HONRADEZ: Poner en practica la integridad de los actos y en el pensamiento, sinceridad en el deseo de la rehabilitación del alcoholismo y/o drogadicción, la buena voluntad para admitir los errores, resistirse a esa primera copa.

HUMILDAD, Valoración veraz de las cosas tal como son, afrontar los hechos, reconociendo y aceptando la enfermedad, practicando también la nueva relación con los semejantes.

 FORTALEZA: Es la que al pasar del tiempo permitirá ver la vida diferente, enfrentando los problemas de una forma creativa, sin depender del alcohol y/o droga.

 AMOR: Será necesario, cultivar el amor propio para poder brindar relaciones sanas, ya que en la medida que se desarrolla la disposición para amar, también se aumenta la capacidad servicial. 

Estas son algunas prácticas que a las personas permiten aceptar, creer y modificar conductas por convicción, siendo más conscientes de la vida y de lo finito del día a día.

“…Concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia…”

En Clínica Ser la AYUDA está LISTA

¡Llámanos!,  Tel. (222) 231-7626 / 231-7574 / 249-9390.

 

Mtra. Blanca Cecilia Adán Peralta

Terapeuta de Clínica Ser

Maestría en Psicoterapia y Psicodiagnóstico 

Cédula Profesional 10769035

Psicoeducación familiar

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La familia sigue siendo un factor clave en la rehabilitación del consumo de alcohol o drogas, aunque la fuerza con la que impacta al tratamiento depende, en parte, de las características de los trastornos de la personalidad que el paciente en adicción presenta, incluyendo las patologías duales y las características específicas de cada una  así como la forma en que estas influyen en el proceso psicoterapéutico; por lo general, en la relación familiar se llegan a presentar problemas y conflictos que poco a poco se van haciendo habituales.

La relación entre la familia y el familiar en adicción, se establece y determina por la situación cognitiva y de las relaciones cognoscitivas del paciente, ya que ésta fija la forma en que el paciente percibe su entorno y del cómo entiende la ayuda que está recibiendo de su familia, lo que hace que se convierta en un importante e interesante variable  para poder entender cómo se va presentando la evolución del paciente a través del proceso de tratamiento y el abstenerse del consumo de sustancias.

En el caso de los pacientes que presentan un trastorno de la personalidad, se debe entender y aceptar que la relación que se lleva a cabo entre paciente y familia, está caracterizada principalmente por conflictos, debido a que, en una gran cantidad de casos, la familia no posee los conocimientos ni las herramientas o estrategias que deben de llevar a cabo en el acompañamiento del paciente, por esta razón se hace necesario e indispensable el buscar la ayuda profesional que le permita solucionar los conflictos internos, así como adquirir las estrategias requeridas para dar un acompañamientos eficaz y en base a conocimiento a su familiar en rehabilitación.

Este apoyo se convierte en uno de los principales pilares del proceso de rehabilitación de adicciones ya que, al mismo tiempo, el paciente puede percibir la ayuda correcta y poner menos resistencia.

Por otra parte, el apoyo que la familia otorga demuestra la disponibilidad y el fácil acceso a la misma para que el paciente tenga la suficiente confianza para acercarse y recibir la ayuda en el afrontamiento de las dificultades que se le vayan presentando tanto a él como a la familia.

Cuando en la familia se tiene un paciente con trastorno de la personalidad, la forma en que ésta se relaciona no es necesariamente, el apoyo o ayuda que el  familiar enfermo requiere y, en ocasiones, se vuelve contraproducente, cayendo muchas veces en la represión, regaños, amenazas, castigos, etc., al tratar de controlar al familiar-paciente, lo que provoca una dinámica que en lugar de ayudar entorpece las situaciones.

Estas situaciones van a influenciar en el tiempo que dure el proceso de rehabilitación y abstinencia y también en la posible aparición o reforzamiento de las patologías duales.

Por otro lado, también se ha observado que según vaya aumentando el tiempo de abstinencia en la rehabilitación, el familiar-paciente adquiere la confianza de que su familia sabe cómo le puede ayudar, así como se genera una mejor relación entre sus miembros, lo que se refleja en una mayor confianza cuando el familiar- paciente regresa a sus actividades cotidianas, fortaleciendo un círculo de seguridad, como cuando ya tienen que salir a las calles con la seguridad de que no volverá a consumir, lo que en el paciente se refleja como una mejor relación familiar.

Cuando un paciente presenta patología dual, tiene la percepción de que sus familiares presentan una mayor dificultad para ayudarles, que no les dan apoyo y sentir que tienen una peor relación que otros pacientes con la misma enfermedad pero sin patología dual.

Por tales motivos, se hace necesario que se lleve a cabo una valoración familiar tanto antes de empezar un tratamiento y durante la duración de todo el proceso, debido a que el familiar-adicto presenta una percepción subjetiva sobre la dinámica familiar en la que se encuentra conocida como efecto de relajación, en donde el paciente con trastorno de la personalidad no logra percibir en forma objetiva su problemática familiar ya que la misma abstinencia  nubla las características de la dinámica familiar que son menos favorables.

La psicoterapia deberá observar y evaluar contantemente a lo largo del proceso la forma en que se lleva a cabo la dinámica familiar.

El tratamiento psicoterapéutico familiar requiere de dar a la familia, orientaciones adecuadas y detalladas de las estrategias que se deben de seguir por parte de los integrantes de la familia. La psicoterapia familiar es un factor esencial del tratamiento paralelo al tratamiento del familiar-paciente que deben de llevarse a cabo en forma paralela haciendo un abordaje en conjunto de todas las situaciones, elementos o aspectos que pueden influir en la dinámica relacional entre el familiar-paciente y su familia.

Si la familia no está informada y conocedora de la psicopatología de su familiar y de todos los aspectos que influyen en la dinámica familiar de relación concomitante a la adicción, provocará conflictos que serán difíciles de solucionar.

En Clínica Ser conocemos la enfermedad y sabemos cómo atenderla, la recuperación es posible.

Llámenos (01-222) 231-7626 / 248-3324 / 249-9390.

 

Mtro. Adrián Alberto Pérez Méndez

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica Infanto – Juvenil

Ced. Prof. 11929943

El proceso de recuperación en las adicciones

La recuperación es un proceso mediante el cual una persona adicta interrumpe el deterioro físico, social, familiar, etc. que es típico de una adicción y comienza el restablecimiento de todas las áreas afectadas.

Volver a integrarse a la sociedad no es nada fácil, el paciente se siente vulnerable debido a que sale de la burbuja donde se sentía protegido y resguardado.

Cada una de las etapas de la recuperación lleva consigo una necesidad básica del proceso, y está asociada a una serie de tareas que aseguran que la abstinencia se mantenga en marcha. Las etapas son:

  • Transición: En esta etapa la tarea básica es dejar ir la necesidad de control sobre el uso, ya sea de sustancias, en las adicciones químicas, o de conductas adictivas en las conductuales.
  • Estabilización: En esta fase toda la energía está enfocada en recuperarse de los efectos dañinos, que el uso compulsivo ha tenido sobre la vida de la persona en recuperación.
  • Recuperación temprana: En esta fase se producen los primeros cambios internos, de pensamiento, sentimientos y actitud con respecto al uso.
  • Recuperación media: Aquí se producen los cambios externos. La reparación del estilo de vida dañado por la adicción y el desarrollo de un estilo de vida más sano y balanceado.
  • Recuperación avanzada: Esta etapa está definida por la superación de los asuntos emocionales y familiares pendientes, que provienen de la crianza, niñez y adolescencia.
  • Mantenimiento: Esta etapa se basa en la capacidad para mantener una vida balanceada y un crecimiento personal continuo. Todas estas etapas se sobreponen unas a otras y no existe realmente una definición exacta que las separe, pero funcionan para poder ubicarse en las tareas pertinentes al momento que se vive en la recuperación.

El tratamiento de las adicciones debe ser integral, sistémico y estratégico abordando la mayor cantidad de niveles posible: personal, familiar, laboral, social. Se debe tener en cuenta a la persona de manera integral y completa. Los cambios psicosociales son el foco donde la mayor cantidad de energía de tratamiento se invertirá, pues es allí donde la posibilidad de cambio constructivo es mayor.

En clínica SER contamos con personal capacitado y especializado, programas de rehabilitación adecuados y atención personalizada.

 

Mtra. Miriam Samour Nieva.

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica y de la Salud

Ced. Prof. 11729330