¿Cuáles son los efectos de las drogas en el cerebro de los adolescentes?

Consumo a edades tempranas.

Las drogas afectan al funcionamiento cerebral alterando múltiples mecanismos de comunicación neuronal. El cerebro de los jóvenes sigue creciendo y desarrollándose hasta alrededor de los 25 años, incluyendo la corteza prefrontal, que cumple un rol importante para tomar decisiones. Mientras más temprano los jóvenes empiecen en el consumo de drogas, mayores serán las posibilidades de continuar consumiendo en el futuro y llegar a tener alguna dependencia con las sustancias. ¿Cuáles son los efectos de las drogas en el cerebro de los adolescentes? Las drogas afectan al funcionamiento cerebral alterando múltiples mecanismos de comunicación neuronal.

Algunas drogas, como la marihuana, tienen una composición química similar a otras sustancias naturales generadas por el propio cerebro y esto hace que actúen simulando y alterando su funcionamiento. Otras como la cocaína o las anfetaminas inducen estímulos activadores en las neuronas que les llevan a desarrollar una excesiva actividad.

El consumo de drogas provoca cambios negativos en la estructura e incluso lesiones directas                                                           

Este funcionamiento anormal tiene diferentes repercusiones y genera desequilibrio en la regulación de muchos procesos cerebrales. Por otro lado, al estar en desarrollo, el consumo de sustancias provoca cambios negativos en la estructura e incluso lesiones directas que desencadenan en lesiones persistentes y secuelas.

Las zonas del cerebro que se pueden ver afectadas por el consumo de drogas son:

Ganglios basales. Es una región muy relacionada con los mecanismos de motivación y recompensa del cerebro.

  • Región prefrontal. La corteza prefrontal del cerebro es el área más fuertemente relacionada con nuestra capacidad de autocontrol, capacidad de planificación, organización y la memoria.
  • La amígdala está relacionada con la regulación del estrés, la ansiedad, la irritabilidad y el miedo.

Algunas de las señales que puede presentar un adolescente al consumir sustancias son:

  • Cambiar mucho de amigos
  • Pasar mucho tiempo solo
  • Perder interés en sus cosas favoritas
  • No preocuparse de su apariencia personal.
  • Estar decaído
  • Comer más o comer menos de lo habitual
  • Cambios en su humor
  • Tener problemas en la escuela, faltar a clases o tener malas calificaciones
  • Mentir y robar
  • Problemas de memoria, falta de concentración, falta de coordinación, o dificultad para hablar

Algunas pautas para evitar el consumo en los adolescentes son:

  • Tener buena comunicación
  • Alentarlos para el desarrollo de confianza y un fuerte sentido de sí mismos.
  • Enseñarles habilidades asertivas para resolver conflictos
  • Establecer límites claros.
  • Supervisar actividades
  • Conocer a los amigos de sus hijos

Por eso es importante estar informados, si tus o algunos conocidos están en una situación parecida, busca ayuda profesional con Tratamientos de adicciones integrales.

Mtra. Miriam Samour Nieva

Psicóloga Clínica

Terapeuta en Clínica SER

Cédula:11729330

¿Qué debemos enseñarle a nuestros hijos?

LA SOBREPROTECCIÓN EN LOS HIJOS.

“Un hombre encontró el capullo de una mariposa tirado en el camino. Pensó que allí corría peligro y entonces lo llevó hasta su casa para protegerlo. Al día siguiente se dio cuenta de que el capullo tenía un orificio diminuto. Entonces se sentó a contemplarlo y pudo ver cómo había una pequeña mariposa luchando para salir de allí. El esfuerzo del pequeño animal era titánico. Por más que lo intentaba, una y otra vez, no lograba salir del capullo. Llegó un momento en que la mariposa pareció haber desistido. Se quedó quieta. Era como si se hubiera rendido. Entonces el hombre, preocupado por la suerte de la mariposa, tomó unas tijeras y rompió suavemente el capullo, de lado y lado. Quería facilitarle al animalito la salida. Y lo logró. La mariposa salió por fin. Sin embargo, al hacerlo, tenía el cuerpo bastante inflamado y las alas eran demasiado pequeñas, parecía como si estuvieran dobladas. El hombre esperó un buen rato, suponiendo que se trataba de un estado temporal. Imaginó que pronto, la mariposa extendería sus alas y saldría volando. Pero eso no ocurrió. El animal permanecía arrastrándose en círculos y así murió”.

El hombre ignoraba que las mariposas necesitan de ese terrible esfuerzo, el corazón late con muchísima fuerza y la presión que se genera, inyecta  sangre en las alas, logrando así que se expandan y la capacitan para volar.

Muchos padres evitan a sus hijos vivir las consecuencias

En las adicciones muchos padres evitan a sus hijos vivir las consecuencias de sus actos, chocan y pagan las multas y los seguros, dan todo lo que quiere por miedo a que robe o consiga las sustancias de otras maneras, hay madres que en la desesperación compran y permiten que el paciente consuma drogas en la casa para que no le vaya a pasar algo en la calle, no ponen límites para evitar problemas, dejan de vivir su propia vida para estar al pendiente de quien consume.

Es importante que como padres cuando sintamos querer aliviar el camino de los hijos, se recuerde que es mejor dejar que ellos inyecten en sus alas la fuerza de su propio corazón.

Se trata de no hacer por ellos lo que pueden hacer por sí mismos

Aunque se equivoquen, como anécdota personal, recuerdo como aprendí andar en bicicleta, cayéndome con cada caída y golpe iba a prendiendo hasta que logre dominar el equilibrio y disfrutar de andar en bicicleta. ¿Cómo lo hice? Recuerdo a mi padre recordarme que podía lograr cualquier cosa si me esforzaba, y me repetía constantemente “hijo el esfuerzo es esfuerzo hasta que te comience a doler ”Así que la pregunta sería ¿Qué debemos enseñarle a nuestros hijos?, en lugar de partir de la pregunta:¿cómo podemos ayudarle? Dice un dicho “no le des el pescado mejor enséñale a pescar”. Es importante establecer reglas bien claras y firmes, permitirles vivir las consecuencias de sus actos y sus decisiones, para que maduren y se vuelvan responsables. Hay que ayudarles a  desarrollar la “tolerancia a la frustración“, para que puedan soportar cualquier cosa cuando tengan que enfrentarse a cosas realmente difíciles.

Por eso es importante buscar un Programa de Rehabilitación de Adicciones Integral, donde, se cuente con un modelo profesional de atención que cuente con un equipo de especialistas y terapeutas ampliamente calificados que brinde a la familia una adecuada orientación para poder ayudar de una mejor forma a su ser querido.

Psic. Jehú Rosales Gómez.

Terapeuta de Clínica SER

Cedula P 6041334

Referencia: Recuentos para Damián de Jorge Bucae

¿Cómo afecta la adicción a la familia?

La familia del enfermo adicto

Cuando se da un diagnóstico de adicción al interior de la familia, éste genera un trauma y no solamente para el enfermo sino para la familia en general, debido a que se ven afectados por el sufrimiento del familiar en adicción, la familia debe de sufrir cambios y tendrá que reorganizarse tanto en las estructuras como en las funciones del sistema que compone la familia.

Recordemos que la familia es un conjunto de personas que se interrelacionan en forma vinculada por lazos de tipo social y personal, en donde cada uno de los  miembros expresa lo que piensa y lo que siente al ser parte de la misma.

¿Cómo sabemos si la adicción es una enfermedad crónica?

Por lo que exige,  nuevas y estrictas necesidades al interior del sistema familiar, las cuales irán en relación al diagnóstico y severidad de la enfermedad y su proceso, así como del pronóstico que implica.

El diagnóstico alcanza áreas profundas de contextos tanto sociales, culturales y ecológicos de la función familiar, así como a cada uno de los miembros que componen a la familia, afectándolos de forma emocional, conductual y cognitiva en la rutina diaria de vida, afectando también el fututo, inclusive el sentido que posee la vida propia.

En nuestro país se ha vuelto muy común el verse afectados por las adicciones y, por consiguiente, cualquier persona se verá involucrado con él por la relación íntima existente con algún enfermo.

Hay que recordar que la familia está integrada a una cultura, por consiguiente es producto de este contexto y se enfrentará a la adicción a través de esa cultura, la cual dicta el cómo se percibe y del cómo se reacciona ante la enfermedad.

De acuerdo a este concepto, la familia ve la severidad de la enfermedad en relación directa al género, edad, educación, estatus socioeconómico, la percepción de amenaza por la forma de vida que se lleva, las redes de apoyo y el grado de carga experimentada.

Se debe comprender también que la familia no se puede ver en forma inmediata o automática como el principal elemento incondicional de ayuda hacia su familiar enfermo.

Debido a que ésta pasa por diferentes ciclos que se van repitiendo, como son enojo, esperanza, frustración, desamparo, falta de control, desajustes y readaptación, entre otros. Esto hace que la familia se enfrente a un nuevo sistema de constricciones y demandas del comportamiento de sus integrantes, que se ven en la necesidad de generar nuevas habilidades y capacidades ante las nuevas situaciones que se van presentando y que, hasta ese momento, le eran desconocidas.

Este ajuste ante la enfermedad por parte de la familia ante la adicción se vuelve un proceso continuo y también complejo a consecuencia de los cambios tanto incontrolados como inesperados.

Por esta razón se debe comprender que la familia no puede ser considerada como un primer apoyo natural para el adicto, pues sus miembros son incapaces de proporcionar la ayuda y el apoyo que ellos mismos requieren.

El percibir la enfermedad dentro del sistema familiar es de acuerdo a como la conceptualiza la familia del adicto.

La familia se convierte en un sistema básico de protección y cuidado, así como el reflejo de sus miedos, ansiedades tanto de sí mismos como del enfermo.

Por lo que es importante que tanto el enfermo como la familia consideren un tratamiento de rehabilitación que les apoye en éste proceso.

Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez

Psicólogo en Clínica SER

Cédula 11929943

 

LA FAMILIA, CAOS Y CODEPENDENCIA

Dentro del ambiente familiar de una persona en adicción, también se presentan una vida caótica e impredecible debido a que no se puede saber o predecir el estado de ánimo con el que el familiar en adicción (alcoholismo, drogadicción, ludopatía etc.) se encuentra, ni tampoco como será su comportamiento.

Esta incertidumbre genera una gran cantidad de estrés y emociones suprimidas, por lo que los miembros de la familia van cada vez más dejando de atender y responder a las necesidades emocionales de los demás integrantes.

Otro de los problemas que frecuentemente se presentan son los relacionados con la confianza y la intimidad, ya que los integrantes de la familia van dejando poco a poco de responder a las necesidades emocionales de los demás miembros, dejando de hacer lo que se había acordado, abandonando el apoyo ni respondiendo en forma empática, con falta de comprensión y desconfianza que en otra etapa pasada existió y que ahora por la situación se va desmoronando.

Por esta situación, es frecuente que los más pequeños, terminen convirtiéndose en adolescentes y posteriormente en jóvenes y adultos que han sido educados en relaciones estresantes, tensas y destructivas, que de una u otra manera no les permite experimentar o vivenciar una relación íntima con otras personas fuera de la familia.

 Por su parte, la esposa o pareja del adicto se ve en la obligación de realizar todas aquellas actividades y obligaciones que su pareja tenía que realizar o cumplir.

Si por su consumo el adicto deja de laborar o es despedido de su trabajo, genera una pérdida de economía en la cual ya no puede pagar los gastos correspondientes y se desobliga de ellos, como respuesta, la esposa o pareja busca la manera de sufragar dichos gastos a través de encontrar un trabajo provisional o solicitar préstamos para hacerlo.

Esto hará que el adicto entre en una zona de confort en la que ya no se hará responsable porque hay quien se haga cargo de la economía de la familia y, como consecuencia, no sufrirá las consecuencias negativas de sus actos, por lo que continuará sin problemas con su adicción (alcoholismo, drogadicción, ludopatía etc.)  ya que la pareja se encarga cada vez de que esto sucede de rescatar y solucionar, lo que fomenta la adicción.

De esta manera la familia entra en un círculo vicioso y en la trampa permanente de la adicción en donde “tu fallas y yo rescato”, justificando la pareja que como va a dejar de comer o atender a los hijos o sus gastos y nuevamente se vuelve a rescatar, del cual se genera un círculo vicioso del cual es difícil salir.

En Clínica SER podemos ayudarte a salir de esta situación.

Llámanos 222 2317626, 222 231 7574

WhatsApp 221 349 0308

 

Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez 

Cédula 11929943

Piscólogo Terapeuta en Clínica Ser

DAÑOS ASOCIADOS AL CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS

En nuestra sociedad actual, el consumo de sustancias adictivas se ha considerado como “normal” principalmente el uso del alcohol, el cual se trata de esconder o de  dar ocultamiento refiriendo que siempre acompaña en diferentes y sin número de ocasiones y que es básica su  presencia en todo tipo de celebraciones o cuando se presentan diferentes estados de ánimo como la tristeza o la alegría y en ocasiones como forma de evasión de la realidad o escape y algunos incluso como una forma de relajamiento.

 

Sin embargo, lo que no se toma en cuenta es que estas costumbres o hábitos culminan en una enfermedad crónica y progresiva que puede tener consecuencias a la salud muy graves, e incluso fatales por los cambios orgánicos que genera, afectando no solamente al consumidor sino también a su entorno.

 

El consumo de sustancias adictivas tendrá un efecto directo en el sistema nervioso central, lo que llevará al consumidor a modificar en forma negativa tanto su personalidad como su conciencia, incluso estos cambios pueden ser tan radicales que ya no es posible comprender como es que una persona puede cambiar tanto en tan poco tiempo.

 

Cuando la persona consume sustancias adictivas por largos periodos de tiempo en forma frecuente o en grandes cantidades, el cerebro se adapta tanto a la misma que implica el mantenimiento de funciones que van ahora a depender de su ingesta.

 

Por el consumo frecuente, el cuerpo se va acostumbrando a sentir los efectos que la sustancia le provoca (síndrome de tolerancia) y, por lo tanto, el efecto buscado va requiriendo de una mayor dosis para sentirlo.

Cuando el cerebro inicia a adaptarse a la presencia de la sustancia, se podrán reconocer los efectos de cambio en el funcionamiento del cerebro, ya que son visibles a simple vista, pero en el momento en que la persona abandona el consumo en forma repentina comienzan a aparecer diferentes desórdenes cerebrales como son: temblor de la lengua, párpados y manos, sudoración, náuseas o vómitos, taquicardia y/o aumento de la presión arterial, agitación psicomotora, cefalea, insomnio, malestar o debilidad, alucinaciones transitorias o ilusiones ópticas, táctiles o auditivas, convulsiones tónico-clónicas y delirium tremens.

 

Estos signos y síntomas son propios del síndrome de abstinencia y, en muchas ocasiones desaparecen con la nueva ingesta de la sustancia, por lo que la persona se siente “aliviada”, lo que hace que se genere una de las principales causas para no dejar de consumir que es el efecto placebo.

Cabe aclarar que por la normalización del consumo en nuestra sociedad y en las familias, el detectar la presencia de la enfermedad puede tardar hasta varios años para que pueda ser detectada la dependencia que se generó.


Por otra parte podemos identificar causas o motivos que refieren las personas que les han llevado a iniciar el consumo de sustancias adictivas, siendo principalmente estos:

 

  • Problemas para poder solucionar conflictos familiares y/o sociales.
  • Problemas con el control de estrés.
  • Problemas para poder solucionar conflictos emocionales y/o amorosos.
  • Efecto de influencia de festividades culturales y familiares para el consumo.
  • Problemas laborales y/o económicos.
  • Evitación de solución a problemas. Etc.

 

En Clínica Ser estamos listos para ayudarte.

Llámanos al 222-231-7626 / 222-231-7574 o contacta por WhatsApp al 221-349-0308.

 

Mtro. Adrián Alberto Pérez Méndez

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica Infanto – Juvenil

Ced. Prof. 11929943

El Proceso de Recuperación en las Adicciones

Las adicciones a sustancias producen importantes cambios tanto a nivel tanto cerebral como psicológico. En cuanto a la primera se producen cambios neuroquímicos a nivel del sistema nervioso central, estos cambios se traducen en un reajuste biológico,  que a su vez implicarán cambios que se manifestarán a través de signos y síntomas físicos y psicológicos. Usuarios en recuperación y familiares deben estar enterados de las fases que enfrentaran en su proceso.

La fase uno de recuperación, es el síndrome de abstinencia, empieza con el primer abandono del consumo de la sustancia o sustancias, dura entre 1 y 2 semanas dependiendo de la sustancia, cantidad y tiempo de consumo. El síndrome de abstinencia, es la desintoxicación física que involucra deseos intensos de consumir, depresión, ansiedad, baja energía, irritabilidad, insomnio, paranoia, problemas de memoria. Todos estos signos y síntomas seguirán al reajuste neuroquímico cerebral. Es necesario que tanto la persona como su familia, comprendan a que se deben estos estados emocionales y que acabarán.

 

La fase dos de recuperación del paciente, es la de abstinencia temprana, esta fase suele caracterizarse por un estado de bienestar e incluso euforia al sentir o pensar que sus problemas con la sustancia/s están prácticamente resueltos. Dura de 4 a 6 semanas y se caracteriza por el aumento de energía del paciente, aumento del optimismo, leve paranoia. Estas sensaciones pueden llevar a la persona a tener un exceso de confianza que puede causar problemas ya que el paciente puede pensar que no es necesario prolongar el tratamiento, pueden aumentar su exposición sobre todo a disparadores de tipo externo, consumir otro tipo de sustancia diferente a la que les ocasionó la adicción. Por todo ello es muy importante que los usuarios sepan de la
existencia de esta fase y de cuáles son sus características principales así podrán conocer los riesgos y como enfrentarse a ellos haciendo uso de todas las estrategias de las que dispongan hasta el momento (calendario estructurado, conocimiento de sus disparadores, mantener su asistencia al grupo, hacer ejercicio físico para la liberación de endorfinas, detención del pensamiento, relajación progresiva y Yoga)


La fase tres de recuperación es la abstinencia prolongada o fase del muro. Es sin duda, una de las más temidas por los pacientes ya que supone o lo viven como un retroceso debido a que el nivel de energía baja, emocionalmente la persona se siente apática, triste y en algunos casos se manifiestan estados de anhedonia. Puede llegar a durar entre 3 y 4 meses; la persona puede enfrentarse a cambios casi continuos en su estilo de vida, sentimientos de tristeza y rabia, soledad, conflictos familiares, su vida sexual puede verse afectada, pueden reaparecer los deseos de consumo de cualquier adicción/sustancia. Todo esto puede llevar a la persona a creer que nunca se recuperará, aumentando así su desesperanza frente a la situación y las probabilidades de recaída que suelen justificar a través de su estado de ánimo. Hay que destacar la importancia que tiene para sus familiares el conocimiento de esta fase y recalcar que todos estos cambios se siguen a la adecuada estabilización de la neuroquímica cerebral y que los síntomas pasarán con el tiempo.

 

La fase cuatro  es la de adaptación y resolución, dura entre 4 y 6 meses, la persona ya ha superado los síntomas de la abstinencia física, mejorando casi todos sus efectos, sin decir, que su proceso de recuperación haya finalizado. En esta fase el paciente siente que al haber superado la fase del muro, su vida puede retornar a la normalidad, siendo esta una creencia falsa. El objetivo principal de esta fase es mantener el estilo de vida que se ha ido implantando poco a poco a lo largo de cada etapa de la recuperación y aceptando que esta etapa o proceso es para toda la vida. Debido a que en esta fase la estabilidad emocional se ve aumentada, el proceso de toma de decisiones y estado emocional del paciente se ven claramente mejorados. Este hecho puede llevarle a interesarse por realizar actividades que le gusten e incorporarlas a su nuevo estilo de vida. Es muy importante que la persona a través de sus diferentes apoyos (familiares, amigos, diversos grupos de apoyo) y de sí mismo, desarrolle y mantenga un estilo de vida equilibrado.

En Clínica Ser estamos listos para atenderte en Tu proceso de Rehabilitación, la ayuda te espera.

Llámanos al 222 231 7626, 222 231 7574 o contacta por WhatsApp al 221 349 0308.

 

Mtro. Edward German Fisher Naveda

Psicólogo Consejero individual Clínica SER

Maestro en Psicoterapia Ericksoniana

Ced.6987755

¿Cuáles son los efectos en el organismo por el abuso de marihuana?

Nuestro psiquiatra Jorge Alfredo Gayosso del Valle nos explica de forma puntual y exacta los efectos que tiene el abuso de la marihuana en el organismo. En Clínica Ser somos especialistas en el tratamiento de adicciones. La ayuda está a un mensaje: 221 349 0308

Te invitamos a ver el siguiente video y conocer mas sobre esta adicción.

Borrachera seca

LA CODEPENDENCIA EN LA PAREJA

En la codependencia la pareja se va olvidando de sí misma, deja de visitar sus familiares, de hacer ejercicio, platicar con amigos, disfrutar de una película… ahora los pensamientos y preocupaciones están enfocadas en la pareja que consume alcohol y/o drogas. No se puede concentrar se invierte una gran cantidad de tiempo y esfuerzo tratando de controlar la conducta del adicto y el entorno. ¿A dónde vas? ¿Con quién estabas? NO PUEDES SALIR !!!…

El cónyuge se va desgastando emocionalmente, al querer salvar al ser amado, paga las deudas que tiene, lo saca de los problemas en los que se mete y le resuelve todos sus problemas, estas acciones se realizan por que se  percibe al otro incapaz de hacerse cargo de sí.

La persona salvadora va introduciendo a una adicción afectiva donde la dependencia está relacionada con el bienestar del ser amado. Si el otro está bien hay tranquilidad, pero si el otro se encuentra mal, no hay bienestar, se genera depresión y ansiedad.

Cuando mis emociones dependen de los demás se habla de una relación “patológica”

¿Por qué llego a descuidarme?

En algunas ocasiones se proviene de una familia con violencia intrafamiliar, presencia de adicciones químicas y/o emocionales, historia de rechazo, historia de abandono y/o historia de abuso sexual, todas estas carencias no determinan pero si influyen en mis comportamientos actuales, poniendo un ejemplo si me abandonaron de pequeño, porque mis padres estaban muy metidos en el trabajo, necesito ese afecto esa compañía, y quien necesita de la compañía de los demás para estar bien se vuelve codependiente. No importa lo que me haga la otra persona lo importante es que no este solo.

Por otra parte, no resulta difícil adivinar que, cuando la relación con el padre ha sido mala, se buscan patrones similares inconscientemente. Es posible que la niña interprete ciertas actitudes negativas como normales. Y vaya siendo permisiva, mientras que otras personas detectarían conductas no saludables y podrían límites desde la primera ocasión y si no se respetasen se alejarían inmediatamente.

En Clínica Ser ofrecemos un modelo profesional de atención, que conjunta a un equipo de especialistas y terapeutas ampliamente calificados, ayudando tanto al paciente como a su familia a superar el caos, miedo y desolación que provoca la adicción.  

Referencia: www.alcoholinformate.org.mx 

En Clínica Ser podemos Ayudarte, Llámanos al (222) 231-7626 / 231-7574 / 249-9390 o mándanos un whatsapp 221 349 0308

 

Psic. Jehú Rosales Gómez.

Psicólogo clínico.

Terapeuta de Clínica SER

Cédula Profesional 6041334

LA ADICCIÓN Y ENFERMEDADES RELACIONADAS

En Clínica Ser, normalmente contamos con pacientes que tienen una o varias enfermedades asociadas a las adicciones, entre algunas; Pulmonares, cardiacas, embolia, cáncer o problemas de salud mental. Los análisis de sangre, electrocardiogramas, radiografías de tórax, nos ayudan a corroborar los efectos nocivos del consumo de drogas y/o alcohol a lo largo de la vida de los usuarios que desean recuperarse.

Un claro ejemplo es como el humo de tabaco puede producir diversos tipos de cáncer, el cristal (metanfetamina) causa problemas dentales graves al igual que una grave descalcificación de los huesos, los opioides una sobredosis y llegar a la muerte, los solventes como su nombre lo establece (inhalantes) destruyen las células nerviosas del cerebro y en todo el cuerpo.

De igual forma, el consumo de drogas aumenta el riesgo de contraer infecciones, cuando se comparten elementos que se usan para la inyección de estas sustancias, tener conductas sexuales sin protección se puede contraer VIH o Hepatitis C. Hay posibilidades de contraer infecciones del corazón, de la piel o ahora el famoso Covid 19 al compartir la pipa o el cigarro y sin respetar la sana distancia.

Por supuesto que hay mayor riesgo de sufrir accidentes en automóvil, al conducir bajo los efectos de las drogas y/o el alcohol, al bajar los reflejos y conciencia, poniendo en riesgo la vida de quien conduce en ese estado y de terceras personas, con consecuencias fatales.

Es común, que la mayoría de las personas que llegan a nuestro programa de rehabilitación de adicciones en Clínica Ser, por un problema de abuso de sustancias, a la par tienen ansiedad, depresión o estrés postraumático, el consumo solo empeora o desencadena esos trastornos y los agudiza.

Algunas personas con estos trastornos pueden consumir drogas para intentar aliviar los síntomas que provocan los padecimientos psiquiátricos, entrando en un círculo interminable de fatales consecuencias.

En Clínica Ser somos Especialistas en el tratamiento de trastornos coexistentes. Contamos con personal especializado para ayudarlos. Si has leído hasta este párrafo, ¿cuánto tiempo quieres seguir esperando?, pide AYUDA HOY.

 Llámanos (222) 231-7626 / 231-7574 / 249-9390.

 

Mtro. Edward German Fisher Naveda

Coordinador de Psicología en Clínica Ser

Maestría en Psicoterapia Ericksoniana

Cédula profesional  6987755

Adolescencia las drogas y el sexo

En nuestra sociedad se considera que existe una relación estrecha entre adolescencia y sexualidad, en ocasiones, se piensa que un adolescente utiliza las drogas como una forma de estimulación sexual cuando posiblemente suceda todo lo contrario.

Iniciemos por comprender que la sexualidad es un fenómeno ligado a las emociones, a las interrelaciones y a las influencias sociales que, de alguna manera, marca la vida del adolescente durante su desarrollo.

Por otra parte, el ser humano ha buscado y experimentado el uso de sustancias que “acrecienten el placer sexual” como ciertos crustáceos, alimentos exóticos, plantas y por supuesto las drogas.

Sin embargo, en estudios que se han hecho acerca del uso de drogas, estas en lugar de tener un efecto positivo, como se piensa o cree, producen un efecto negativo que va desde la misma relación hasta las manifestaciones y comportamientos sexuales.

El adolescente busca el efecto inmediato que se puede reflejar en desinhibición y euforia, que sus sensaciones se vean aumentadas o estimuladas, sin embargo, ninguna de estas sensaciones aumenta el deseo sexual ya que para que esto suceda debe de haber una concentración de hormonas como la progesterona, la testosterona junto con las feromonas en el organismo y, si se abusa de estas hormonas, el efecto será que producen disfunciones tanto en el hombre como en la mujer.

El uso de drogas puede influir de diferentes formas en la actividad sexual, afectando el deseo, la excitación y el orgasmo. Sin embargo, hay que aclarar que el efecto claro está al interior de la mente de la persona consumidora por lo que su deseo sexual se ve alterado teniendo una actuación como “afrodisiaco”. Sin embargo, el hecho de que la droga aumente el deseo sexual no implica ni significa que tendrá una mejor actuación sexual o placentera ya que la falta de excitación produce en el hombre impotencia y en la mujer afecta los mecanismos de excitación

Es importante recalcar que la excitación sexual es necesaria para que se pueda producir un orgasmo, por lo que la falta de ésta interferirá sin duda alguna en la respuesta sexual normal de ambos. Las drogas interfieren en los nervios adrenérgicos, que son los responsables del orgasmo, y liberan algo similar a la adrenalina, por consiguiente se bloquean los nervios afectando la capacidad orgásmica del consumidor.

En el caso de las mujeres se presentan también alteraciones de los ciclos menstruales, problemas y trastornos de ovulación, disminución del deseo sexual, anorgasmia, falta de lubricación, bloqueo a la respuesta sexual, disfunción e infertilidad.

En el hombre disminución de hormonas, de la producción espermática, disfunción eréctil y del deseo, impotencia, aumento en el tamaño de la próstata, eyaculación tardía y disfunción.

Como podemos observar, las drogas no ayudan a las relaciones sexuales, sino todo lo contrario, ya que generan trastornos generales y disfuncionales que pueden volverse permanentes.

La falta de información y desconocimiento se convierten en algo muy peligroso que puede provocar daños irreversibles, y aún más, si esto se da en etapas precoces como la infancia o la adolescencia, por ello, se hace necesario que los adolescentes adquieran una educación sobre el uso de drogas y sexo, y que esta recaiga principalmente en los padres y maestros, sin que esté mediatizada por inhibiciones y tensiones, esto ayudará a que los adolescentes cuenten con herramientas para enfrentar este problema de sexo y drogas.

Si tu ser querido sufre un problema de adicción, en Clínica Ser la AYUDA está LISTA.

¡Llámanos!, estamos seguros de poder ayudarlos.

Tel. (01-222) 231-7626 / 231-7574 / 249-9390.

  

Mtro. Adrián Alberto Pérez Méndez

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica Infanto – Juvenil

Ced. Prof. 11929943