¿Por qué no debo molestarme con mi familiar si está bebiendo?

Convivencia con mi familia 

DEPRESIÓN” ¿Las drogas la resuelven o la empeoran?

 

Las personas y familias que conviven con alguien que tiene problemas con el abuso del alcohol, generalmente presentan mucha ansiedad y disgusto debido a la forma de beber de su familiar y por las consecuencias y conductas que éste manifiesta cuando está bebiendo.

Estas alteraciones generalmente suceden cuando la persona comienza a beber, por lo tanto el otro se disgusta y reacciona desde su inconformidad ya sea a través de quejas, reclamos o de su expresión no verbal que denota su disgusto, a lo que el otro reacciona como si lo estuvieran atacando, con lo cual solamente se intensifica el problema, ya sea de la discusión o de la cantidad y forma en que va a beber.

En el proceso de la rehabilitación, es necesario el trabajo con la familia para que puedan recibir la psico información necesaria para aprender a tratar y convivir con su familiar. Sin embargo es el temor a las consecuencias que se suscitarán en el momento del evento lo que motiva a los familiares a tratar de impedir o resolver el comportamiento del otro debido a que no pueden soportar los niveles de ansiedad y el estrés y para ello generalmente reaccionan de manera poco asertiva.

Poner límites 

La mejor manera de enfrentar es recordar que su conducta no tiene por qué afectarme (poner límites) y solo puedo expresar dicho límite, para ello les pongo un ejemplo de alguien que está consumiendo de más en una reunión: “Querido: acepto que disfrutas mucho esta bebida, pero es importante para mí que no ordenes ninguna más durante esta noche. Por favor, ¿podrías hacer esto por mí? Si el otro insiste en tomar entonces es importante expresar “si decides tomar esta noche, es tu elección, sin embargo no tengo que seguir sentada viendo como bebes, así que me voy a casa, y cuando estés sobrio me gustaría platicar esto contigo” Al decirlo es importante que no esté molesta para evitar una pelea. Recuerde que no se le puede obligar a nada y sólo usted es responsable de su propia seguridad y sobre todo de su felicidad.

Si quieres aprender a que la forma de beber de tu familiar no te afecte es importante que aprendas a lidiar con esta realidad, entendiendo que no es tu decisión y no eres tú quien genera esas conductas, que en la vida todo tiene consecuencia y cada quien es responsable de su manera de comportarse y reaccionar (él de beber y tú de enojarte), para ello existen los grupos de autoayuda (Al-Anon, Familias anónimas, Nar-Anon) y la ayuda profesional con especialistas en adicciones.

El cambio no es de la noche a la mañana, pero lograrás más cambios si lo tratas con comprensión y sin enojo, que con amenazas y discusiones (lo que empeora más la crisis). Siempre hay una solución, solo es cuestión de pedir ayuda.

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Psic. Guillermo Rojas Ayón

Especialista en adicciones

Ced. Prof. 7237938

Terapeuta de Clínica SER

Duelo en adicciones

Hablemos de duelo 

Duelo y confinamiento: ¿Qué hacer? - Fundación Edad&Vida

Cuando hablamos de duelo, la mayoría de las veces lo relacionamos con la pérdida de un ser querido, situación que no es equívoca, sin embargo, no es a lo único que se refiere la palabra duelo; se ha considerado primordial por el impacto ante la pérdida de un ser querido, no obstante, al hablar de duelo, nos referimos al proceso normal que se desencadena tras una pérdida ya que, como seres humanos, nos manejamos a través de la energía, del contacto y las relaciones, del vínculo generado en relación con aquel objeto o persona, cuando dicha separación sucede es esperado que experimentemos tristeza, es decir una reacción de la mente y el cuerpo ante un dolor, nos permite afrontar situaciones que nos desequilibran, y restan atención a lo que pasa a nuestro alrededor, nos da la oportunidad para reflexionar sobre uno mismo, nos enfocamos en sentimientos rumiantes, sin embargo, nos puede dar pauta, dentro de tantos pensamientos a darle un sentido a eso que nos falta, de esa forma podemos cambiar el enfoque de la tristeza, al final de todo la tristeza es normal ante una pérdida, es esperado experimentar un desequilibrio  emocional mismo que, nos permitirá procesar dicha pérdida y recuperarse emocionalmente.

Al hablar de duelo en adicciones, podemos mencionar entonces que nos referimos a cualquier pérdida con la cual se haya generado un vínculo afectivo, ante un duelo será esperado experimentar ciertas emociones como la tristeza, enojo, sentimiento de culpa, ansiedad, desesperanza, entre otros; un paciente con adicciones llegará a experimentar diferentes pérdidas, ahora, una persona que padece de adicción por lo regular estará invadida de emociones desagradables, ya que, al haber mantenido en un estilo de vida en donde ha acostumbrado a lograr  estados emocionales agradables a base del consumo de sustancias, es decir buscar el placer por medio del consumo, llegando así a experimentar las diferentes pérdidas comenzando con el estilo de vida, la zona de confort y estados de tranquilidad generadas por el consumo, otra de las pérdidas que se llegan a experimentar es la confianza, al utilizar las mentiras para conseguir lo que desea, conforme pasa el tiempo las mentiras se vuelven torpes y más fáciles de identificar llevando a la familia a generar una desconfianza ante la persona con adicción, otra de las pérdidas es el lugar que se ocupa en la vida de las personas, ante ello la persona comienza a utilizar la manipulación, también se llega a dar la pérdida de la identidad, como persona, como hombre, en algunos casos, la masculinidad puesta por la sociedad.

 El dilema ante la pérdida

También está vinculada con la pérdida del amor, es decir cuando se pierde algo que se ama, con aquello que se tiene un vínculo afectivo cercano, la persona se sentirá afectada y negada a soltar aquella tranquilidad erróneamente concebida a pesar de generarle afectaciones, debido a ello, se llega a la aceptación del dolor o sufrimiento como consecuencia de la relación conflictiva con aquel objeto de amor, llevando así a la persona a generar ideas equívocas, imaginando que el dolor forma parte de su existencia y como efecto secundario a la vinculación con aquel objeto. La incertidumbre ante lo desconocido, a soltar aquello que le generaba tranquilidad y pesar, ahora forjará una nueva relación afectiva consigo mismo y su recuperación, dentro de las adicciones este proceso es doloroso, ya que la persona con adicción no puede continuar con su vida y tiende a  aferrarse al dolor mismo que prefiere calmar con la sustancia.

Una persona que padece de adicciones no solo se enfrentará al malestar físico, emocional o social que el consumo le genera, más allá de no querer dejar su consumo, en realidad está vinculado con una serie de factores internos y externos que influirán en el mantenimiento del mismo, ante ello, es importante acudir con especialistas en adicciones, centros de rehabilitación en adicciones y grupos de autoayuda buscando un tratamiento interdisciplinario.

 

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ANDRÉS LUCIANO GREGORIO.

Maestría en Psicología Clínica.

Cédula profesional. 11050830

Terapeuta de Clínica SER

Programa Hazelden y los 12 pasos

Aspectos analizables (II)

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Aspectos analizables de los 12 pasos;

1) Aceptar la diferencia entre realidad y fantasía. Al adicto le cuesta mucho trabajo poner los pies sobre la tierra, llegando en muchas ocasiones a confundir cuales cosas son reales y cuáles no.
2) Aceptar que su juicio no es el mejor de todos. El adicto caracterológicamente es impulsivo y una de sus grandes discapacidades es la intolerancia a la demora. Generalmente no piensa sobre las consecuencias de sus actos, y solo quiere una gratificación inmediata.
3) Aceptar que su identidad es confusa. Las personas adictas tienen un gusto especial por vivir emociones distintas para llenar un vacío que no saben explicar. Se encuentran en una eterna búsqueda de identidad.
4) Aceptar que sus mayores defensas son negar, echarle la culpa a otros, tener siempre una explicación racional a lo que inmaduramente realizan, entre otras. El adicto siempre buscará la manera de tratar de convencernos que no podrá con la adicción. Su raciocinio cederá siempre ante el impulso.
5) Aceptar que su forma de relacionarse es demasiado parcial. Los pacientes adictos tienen una vida sexual deteriorada. También se mantienen en conflicto con muchas de las personas importantes en su vida. Tienen muchos problemas en el trabajo. La adicción se convierte en su principal relación.
6) Aceptar que su proceso del pensamiento está deteriorado. Todo el adicto en rehabilitación sabe que ha abusado de una sustancia. Esto incide de manera importante en su capacidad para recordar, para retener información así como su capacidad de introspección.
7) Aceptar que su mejor manera de reaccionar ante el estrés es de una manera infantil. Las personas adictas con frecuencia no quieren enfrentar los problemas como lo hacen las personas maduras ya que su principal miedo es a crecer.
8) Aceptar que tiene una tendencia de tener poca consciencia de enfermedad. El adicto nunca entiende porque le suceden las cosas.
9) Aceptar que siempre lo sobrepasan los eventos de la vida cotidiana. El adicto es muy sensible a lo que sucede en su ambiente y le cuesta mucho trabajo resolver discrepancias emocionales.
10) Aceptar que siempre depende de los demás para resolver sus problemas. El grado de dependencia del adicto lo hace una persona que procura que los demás vivan a través de él no permitiéndoles manejar como mejor les convenga su vida.
11) Aceptar que la forma en que vive su ambivalencia es demasía intensa. El adicto tiene dificultad para entender que las emociones opuestas pueden existir a la misma vez. Y se confunde más aún, por tener una cantidad mayor de ellas.
12) Aceptar que su vida no se encuentra tan bien como debería de estar. El narcisismo de la adicción impide darse cuenta de que existen formas más adaptativas de enfrentar la vida. El adicto es el único que no se da cuenta del potencial que tiene.

Responsabilidades frente a la adicción

Se pueden ver a corto y a largo plazo. Algunos de los pacientes que recaen, reportan actitudes soberbias ante la forma de enfrentar el tratamiento posterior al internamiento. Esto les hace darse cuenta de los “hubieras”, siendo estas actitudes no modificables debido a que ya sucedieron. Sin embargo, hay que recordar en todo momento, que bien vale la pena toda la inversión que hagamos en nuestra salud mental dándole importancia a estados más adaptativos y de bienestar psicológico. El paciente devaluado siempre devaluará su tratamiento. No permitamos que esto suceda ya que nos hemos tomado mucho tiempo en enfrentar la situación y pide ayuda profesional en adicciones

Bibliografía
Bellak, Leopold (1994) “Evaluación de las funciones del yo: Manual y Protocolos” México Ed. Manual Moderno.

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Por Mtro. Alfonso Chávez González
Cédula Profesional 5799762

Terapeuta de Clínica SER

 

El rol de las emociones

Expresar emociones 

Muchas veces hemos visto películas en donde aparecen Robots interactuando con humanos, y lo que marca una diferencia entre una máquina y un ser humano es la capacidad de poder expresar e incluso identificar las emociones. Pero las emociones ¿solo se expresan?, en realidad de manera natural las emociones se producen (sienten) cada vez que interactuamos con nuestro entorno o cada vez que nuestros pensamientos nos llevan a recuerdos en donde nos relacionamos con los demás o nos hemos sentido solos.

¿Y por qué a veces alguien puede decir que no siente nada? En nuestra cultura parece que existe una tendencia a tratar de “eliminar” muchas emociones (algo que de manera natural si sentimos). En realidad no es que no podamos sentir, sucede que no tenemos la capacidad o habilidad de poder identificar dichas emociones, al grado que mucha gente puede decir que no siente enojo, rencor, ira o vergüenza ante determinadas situaciones.

Refugio en sustancias

Principalmente las personas que han vivido experiencias traumáticas en la infancia (como vivir con una persona alcohólica o en un entorno de violencia) pueden aprender a “bloquear” dichas emociones, y por lo tanto creen que no tienen la capacidad de sentirlas. Muchas de las personas que buscan un refugio en las drogas o el alcohol, lo hacen para escapar de emociones específicas, el problema es que en realidad de lo que están escapando es de la sensación desagradable que produce dicha o dichas emociones, o porque intentan encontrar emociones que creen que de manera natural no pueden producir. Por ese motivo algunas personas buscan estar intoxicadas para poder expresar su cariño, amor o su tristeza, dolor o ira.

Las emociones siempre han estado ahí, lo que sucede es que no se tiene la capacidad de identificarlas y por lo tanto creen que no se pueden sentir.

¿Qué necesito entonces? A través del autoconocimiento puedo re-aprender a reconocer e identificar las emociones que cotidianamente surgen a lo largo de mi vivir diario. Algunas técnicas como la meditación, el yoga, la reflexión, la atención plena (Mindfulness) y el proceso psicoterapéutico son las soluciones para poder ayudar a estar en contacto con nuestras emociones y de esta manera poder expresarlas adecuadamente.

Es imposible no sentir, lo que sucede es que no tenemos la capacidad de sentir. Por eso una persona que toma una rehabilitación de adicciones, verdaderamente es una persona que ha adquirido la habilidad de volver a sentir, tanto las emociones agradables como las desagradables y al conocerlas deja de ser víctima de ellas y comienza (como en las películas de robots) a ser cada vez más humano.

 

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Guillermo Rojas Ayón

Especialista en Adicciones

Cédula Profesional: 7237938

Terapeuta en Clínica SER

¿QUÉ ES LA COADICCIÓN?

La coadicción es una condición emocional psicológica y de comportamiento donde la persona se sobre involucra más allá de sus deseos y posibilidades, se crea un vínculo enfermo donde el adicto “es la sustancia de elección del coadicto“

Cuando hay una persona enferma muchas personas creen que tienen que cuidar primero al otro, olvidando que primero tienen que cuidarse a ellos mismos.

Se pregunta al familiar coadicto “Si no te cuidas y te pasa algo, ¿quién va a ocuparse de tus hijos? ¿Ya fuiste a tu chequeo médico?”  Y responde “es que tengo tantas cosas que hacer”  siempre está  viendo a los demás y se olvida de sí mismo.

A pesar de saber que la pareja los engaña, los maltrata o les hace perder todo el equilibrio, dedican todo su esfuerzo y dedicación para salvarlo.

Si la persona que consume sustancias adictivas (alcohol, marihuana, cocaína, etc) es el hijo, la convivencia familiar se  transforma en una serie de situaciones que se van deteriorando junto con aspecto económicos y de relaciones sociales, el hijo promete, miente, insulta, provoca  y se reconcilia pero todo esto es ya parte del juego.

El coadicto tiene que cuidar todo lo que dice o hace para no provocar al consumidor, pierde su capacidad de concentrarse en su trabajo  o escuela porque siempre está preocupado y   supervisándolo, deja de entretenerse en sus momentos de relajamiento, trata de adivinar que hará el otro para intentar bloquear la posibilidad de que el otro consuma.

El consumidor y el coadicto terminan controlados por la adicción, se ha llegado a afirmar que la adicción y la coadiccion son la misma enfermedad por que comparten las mismas características: negación, obsesión, compulsión y pérdida de control.

Por ello es muy importante que el paciente que consume y la familia tomen tratamiento de rehabilitación en adicciones.

En Clínica Ser contamos con un modelo profesional de atención, que conjunta a un equipo de especialistas y terapeutas ampliamente calificados quienes te ayudaran a lograr tu recuperación.

LLÁMANOS podemos ayudarte. Tu llamada es confidencial y no constituye compromiso alguno. Nuestros números son (222) 231-7626 / (222) 231-7574, o por WhatsApp al 221-349-0308

Psic. Jehú Rosales Gómez.

Psicólogo clínico.

Terapeuta de Clínica SER

Cédula Profesional 6041334

Referencia: Manual del Proyecto de Familiares Coadictos. CENTROS DE INTEGRACION JUVENIL (CIJ)