Cerebro en adicción y los cambios generados

Cuando una persona decide iniciar con el consumo de sustancias adictivas, su cerebro va a sufrir una serie de cambios tanto en su estructura como en su funcionamiento. Dichos cambios dependerán del nivel de consumo (cantidad y frecuencia) de la sustancia utilizada, así como de la vulnerabilidad que cada persona tiene respecto a la sustancia.

La zona que principalmente se afecta y preocupa es la que se encuentra ubicada en la corteza superior del cerebro, en el área prefrontal, en donde encontramos las funciones ejecutivas, que son un conjunto de instrumentos que permiten la ejecución de habilidades cognitivas que otorgan acceso a la formación de pensamientos estructurados, planificación y ejecución en función a objetivos que se han planteado y, de esa manera, anticipar y establecer metas como son las rutinas diarias, seguir horarios, conclusión o término de actividades iniciadas como son estudios, labores, trabajos, etc. Además se pueden presentar problemas de desarrollo de pensamiento abstracto que es el que nos permite tener la capacidad de asumir o cambiar a voluntad de una situación a otra, de tener operaciones mentales, así como de la auto regularización y autoobservación de actividades en el tiempo y el espacio. Estas habilidades son las que por lo general se dañan con el consumo de sustancias adictivas, perdiéndose o reduciéndose las acciones nombradas.

La adicción hace que se pierda la capacidad de poder eliminar las respuestas vividas o recordadas por los estímulos positivos placenteros que genera la droga en el cerebro, ya sean respuestas condicionadas o incondicionadas, a causa de las cualidades motivacionales que cada droga genera, además del aumento de otros estímulos asociados al consumo como son: el reforzamiento del consumo de la droga, el craving o antojo, deseo o gusto por consumir o apetencia por la droga, los atracones o exceso de consumo de la droga y las conductas generadas por el síndrome de abstinencia cuando se deja de consumir por un periodo corto o largo.

Todo esto se suma al detrimento sufrido en el área reguladora prefrontal del cerebro, que es la encargada de  estimular a la persona a que continúe con la búsqueda de la droga. Esto quiere decir que esta búsqueda se da por un mal funcionamiento del sistema límbico y de la amígdala, que provocarán la continuidad del consumo. Si a esto le sumamos la disminución del control inhibitorio, entonces se convierte en un terreno muy favorable para que el adicto continúe con la búsqueda de la sustancia de consumo.

Al conocer que es lo que sucede en el cerebro de un paciente con adicciones, se puede saber por qué éste actúa de esta manera y del cómo se le puede ayudar en su recuperación al momento de iniciar una rehabilitación.

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Mtro. Psicología y especialista

Adrián Alberto Pérez Méndez

Psicoterapeuta clínica “SER”

COVID 19 Y CONSUMO ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?

Después de una larga cuarentena en México y el Mundo nos estamos dando cuenta de muchas cosas, que tan fácil o difícil es prevenir una pandemia en México, tal como el actual, con un gran índice de obesidad y diabetes, no solo es si no con siete semanas de restricciones a favor de la vida, las personas apenas están comenzado alejarse de actividades sociales, a usar cubre bocas y procurar estar a una distancia saludable. Dejando en evidencia lo ingobernable que es la sociedad Mexicana actual. Encerrados es difícil de esconder los conflictos familiares, los defectos de carácter y por supuesto el consumo excesivo de alcohol y otras sustancias cada vez más aceptados socialmente. La doble vida sale a la Luz y es momento de hacer algo al respecto, siempre y cuando el familiar quiera salir del consumo que dejo de ser divertido hace tiempo y ahora es una situación cada vez más incómoda para todos en casa. Deja de pensar que los gritos, la agonía y los pretextos van a cambiar algún día sin hacer algo diferente a lo que han hecho por años.

En clínica Ser estamos listos para ayudarlos avanzar en su vida. Apoyando a los familiares que representan un apoyo importante en el cambio hacia la recuperación.

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Mtro. Edward G. Fisher Naveda

Ced. 6987755

Operativo mochila: ¿una solución para evitar el riesgo?

En fechas recientes se ha vuelto a abrir el debate de revisar las mochilas en los centros de estudio para que los menores no lleven armas, objetos prohibidos o sustancias ilegales.

De acuerdo a la ley de los derechos de las niñas y los niños es violatorio de sus derechos que cualquier persona ajena a la familia tenga contacto con la propiedad. Por lo mismo ninguna autoridad educativa (maestros o trabajadores) pueden revisar la mochila de un menor. Es responsabilidad de los padres que cada noche revisen lo que sus hijos llevan en su mochila (y de paso la tarea que hicieron).

En la realidad ¿qué es lo que sucede? Desafortunadamente muchos de los padres actuales consideran que es responsabilidad de la escuela la educación de sus hijos, cuando en realidad la única responsabilidad es la parte académica.

Obviamente en la escuela se dan otros factores psicosociales como son, la convivencia social, el trabajo en equipo, la solidaridad y sobre todo el aprender a convivir en sociedad. La escuela es el examen de lo que se aprende en casa, de ahí que un niño que es violento es porque quizá vive esa violencia en casa (como víctima o como observador), la honestidad, los valores, el respeto, etc.

Ahora es muy común ver a los padres que justifican a sus hijos ante las acciones cometidas en la escuela y peor aún que los defienden o ven a los maestros como los enemigos.

Ya ni se diga de lo que portan en sus mochilas, que va desde cosas que no tienen que ver con los útiles escolares (juguetes, tabletas, celulares, bromas) hasta objetos que pueden ser potencialmente peligrosos (armas, drogas ilegales).

Hagamos nuestra tarea, haciéndonos responsables de lo que ven y hacen nuestros hijos y analizar el porqué de algunas de sus conductas.

¿Qué hacer o cómo reaccionar si encontramos algo que no nos gusta? Recuerde que la confianza es algo muy frágil, por lo que le recomiendo tomar las cosas con calma, no gritar, no insultar y mucho menos golpear. Si es algo que ya se había hablado, entonces será necesario aplicar una sanción como consecuencia que previamente ya se había establecido. Si es la primera vez que sucede, tomarlo como un antecedente, hablarlo sin juzgar, explicar y dar la confianza en el hijo para conocer los motivos que lo llevó a tal conducta, y advertir que es lo que sucedería en caso de que lo volviera a hacer.

La tolerancia, el amor y el diálogo son importantes para construir ciudadanos de bien.

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Psic. Guillermo Rojas Ayón

Especialista en adicciones

Ced. Prof. 7237938

Tu vida en Juego

La ludopatía comienza con alegría, diversión y amigos. Es algo nuevo para muchos, donde puedes ganar mucho dinero poniendo poco, te encuentras conocidos, hay música, comida y bebida. Lo meseros son atentos, te dedican atención que careces en tu hogar.

Poco a poco la apuesta mínima se vuelve el doble o quíntuple, la visita que antes era al mes ahora es semanal o cada segundo día.

La gran trampa es cuando ganas a lo grande, lo que te ayuda a liquidar las pequeñas deudas acumuladas, sales de vacaciones con tus seres queridos. Todo está mejor que nunca.

Confiado vas más seguido al casino donde te sientes como Rey entre atenciones y halagos, a diferencia de tus familiares y pareja que solo te reclaman. Sin darte cuenta tienes una doble vida, sales a fugarte de tus frustraciones diarias al jugar evitando que sepan o se enteren. Ya tienes varios apps donde puedes jugar en línea. Dejas de sentir la diferencia entre perder mucho o ganar poco.

Un día despiertas y le debes a todo el mundo, no estás seguro cuanto es, lo que si sabes es que tienes comprometido tus ingresos por los siguientes tres años. Sientes una ansiedad terrible por jugar sin importar lo demás, esto te mete en más aprietos. Pierdes el control, explotas. Las discusiones familiares cada día son más agresivas. Cuando ya no sabes que hacer. Dices la verdad, pides ayuda y aquí estamos en SER, junto con Jugadores Anónimos buscamos tu mejor oportunidad de recuperarte.

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Mtro. Edward German Fisher Naveda

CED. 6987755

“Adicto, familia y recuperación de ambos”

Cuando se habla de la familia en el consumo de sustancias adictivas, ésta se convierte en una parte fundamental tanto para la generación como para la recuperación del familiar adicto, ya que al interior de la misma se puede detectar el inicio del problema, el poder iniciar a buscar la orientación y atención del familiar si ya la requiriera o detener para no permitir que se genere la adicción.                 

Una vez que el familiar en adicción ha iniciado su rehabilitación, la familia también juega un papel importante en el mantenimiento de su abstinencia, el apego a tratamientos y la prevención de recaídas, siendo un elemento muy importante  en la recuperación.                        

Cabe recordar que cuando hablamos de un tratamiento integral para enfermos en adicción, la familia se vuelve un marco importante e inmediato antecedente social, debido a que a su interior se generan una gran cantidad funciones, actividades, hábitos, costumbres y roles a través de sus integrantes, transmitiendo y educando también en emociones, sentimientos, valores que nacen, se adoptan y llevan a cabo al interior de la familia y a través de sus miembros y, por ende, se convierten en una parte importante interactiva de la rehabilitación, consumo o recaída del paciente.                                     

Para poder entender esta interacción tenemos que analizar cómo es que la adicción afecta a la familia, ya que esta va a la par de la recuperación. Todo puede iniciar desde la negación que presenta el familiar en adicción y de cómo esta negación manipula que sus familiares no se den o quieran dar cuenta del problema existente, como un problema grave. Esto lleva a los familiares a adquirir lo que conocemos como codependencia, con lo que tanto las ideas, dudas, emociones y comportamientos, impresiones son controladas por el edicto, lo que causa problemas internos, separación  y desacuerdos que conllevan a la desintegración familiar.                                   

Por otra parte esta misma manipulación hace que los miembros de la familia se sientan culpables o responsables de la adicción de su familiar, lo que les hace creer que ellos pueden curar la adicción por considerar que la provocaron.                              

Esta codependencia puede hacer que la familia oculte o trate de ocultar el problema, tratando de evadirlo, esconderlo ante los demás e incluso evitar hablar del tema o discutirlo.                                    

También se generan intentos de protección hacia el adicto en el momento de estar intoxicado, justificándolo en su trabajo, escuela o actividades, pretextando enfermedad o alguna otra circunstancia, cuando la verdad es su estado de intoxicación.                           

De la misma manera puede suceder que algún familiar trate o intente controlar las actitudes y comportamientos del adicto, sacrificando sus tiempos libres e incluso sus actividades cotidianas para tratar de impedir que el adicto consuma la sustancia.                   

Una vez que se inicia la rehabilitación del adicto, la familia necesariamente tiene que integrarse a la recuperación, para poder iniciar al mismo tiempo la sanación en forma integral, de los daños que se produjeron por la adicción en la misma.                              

En cuanto a las familias con niños, se pueden presentar actitudes de enojo hasta cólera, incluso depresión o ansiedad, ya que muchas veces tratan de distraer la atención poniéndose metas y objetivos altos en sus actividades para lograr distraer la atención hacia ellos y no hacia el familiar en adicción. Por otra parte pueden empezar a tener objetivos de vida alejados de la realidad, lo que le causará frustración, aislamiento de amigos y familiares, posible depresión e incluso propensión a la adicción.                                   

Por lo antes mencionado, es importante remarcar que la familia del adicto tiene que tratarse de manera integral, para poder palear el daño producido a su interior integrando la rehabilitación del adicto a la familia.                  Por lo general la rehabilitación del adicto inicia porque uno de sus familiares toma conciencia del problema y busca el cómo ayudarle olvidándose de sí mismo, esperando que con el tiempo y conocimiento, se dé cuenta de que la mejor manera de ayudarle es si él mismo está en recuperación, alejándose de la  obsesión de ayudar al adicto y de tratar de controlar la conducta de su familiar, buscando el liberarse, desprenderse de forma emocional, dejar su obsesión de control sobre el adicto y sus respuestas compulsivas, siendo esta la mejor forma de enfrentar el problema. Ser razonable, desengancharse, ya que esta dinámica obstaculiza la recuperación de ambos.              

Este desprendimiento permite expresar sus emociones, principalmente el amor sano por el adicto y, a la vez, el establecer reglas, normas y límites claros y firmes que son necesarios para la rehabilitación.El reeducarse es importante para poder tener claridad en las disfuncionalidades de la familia y del adicto, sin manipulaciones, mentiras o chantajes por parte del adicto, lo que se puede convertir en enojo, decepción, angustia, miedo que afecta a todos los integrantes.            

También es importante comprender que de la misma forma en que el adicto se rehabilita integrándose a un nuevo estilo de vida y fuera del consumo, la familia posee el mismo derecho de recuperarse. La familia debe de buscar la ayuda profesional que le ayude a romper círculos, miedos, negaciones de la adicción, con la idea y disposición de logar su propia recuperación en lo individual de su codependencia.

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Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez

EL SÍNDROME DEL CUIDADOR

PARTE I

Cuando existe adición en casa, la familia es parte de la recuperación, sin embrago el sobre involucramiento puede enfermar con mayor intensidad el propio sistema familiar. Por lo que en la mayoría de las familias existe un síndrome que poco conocido, pero muy frecuente. 

Es el síndrome del cuidador, es la persona que cuida a otra persona, pues este puede desarrollar episodios estresantes, llega a tener alcances graves, psicológicas, pero también físicas, se caracteriza por agotamiento físico y emocional, pues es una enfermedad para la que no está preparada y dedica gran parte de su tiempo real o cognitivo                       

En muchas ocasiones solo se cuenta con el apoyo de algunos miembros de la familia en involucrarse en el reto que asecha a la familia y entonces este cuidador principal se dispone a cargar con gran parte de las responsabilidades del enfermo y de la familia, es por ello que sin darse cuenta empieza a perder su propia individualidad y con ello su independencia. Aislándose de las personas que frecuentaba, dejando el tiempo de ocio, así como actividades personales por lo que termina viviendo para la otra persona.

Algunos cambios que se producen en la vida del cuidador son:

  • Disminuye el tiempo libre de la persona cuidadora
  • Existe cansancio y preocupación constante por la otra persona
  • Trastornos del sueño
  • Posiblemente la economía cambiará
  • Dificultades en el estado de ánimo.

Algunas de las situaciones y características a las que se enfrenta la familia es:

  • Cambio en el estado de ánimo, como sentirse triste.
  • Tensión familiar
  • Impaciencia con el tema de la enfermedad de la persona y no saber cómo manejarlo.
  • Aislamiento progresivo, con amigos y contexto social
  • Sentir desmotivación ante el proceso de recuperación
  • Tristeza, depresión, agobio continuo, sentimiento de culpa
  • Estrés crónico

Es por ello que en la clínica SER uno de los propósitos es involucrar a la familia, pero desde su propia salud emocional, ya que una forma de ayudar al paciente es estando bien con uno mismo.

NADIE PUEDE DAR ALGO QUE NO POSEE.

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PSIC. BLANCA CECILIA ADÁN PERALTA

MTRA. EN PSICOTERAPIA Y DIAGNÓSTICO CLINICO

CÉDULA PROFESIONAL 10769035

 

La familia del paciente en adicción y su necesidad de ayuda

Cuando la familia se enfrenta a un familiar en adicción, por lo general y rara vez, asiste o buscan los servicios de salud que les brinden la ayuda a sí mismos, esto es en consecuencia de que siempre al familiar con la adicción se convierte en único objetivo de consulta o de ayuda.

            La familia por lo general toma parte del proceso de rehabilitación del drogodependiente, sin embargo también es necesario que reciba un proceso de recuperación para poder sanar, solucionar o superar el trauma vivido por la convivencia diaria y, por lo general, se sorprenden al sugerírseles que también ellos necesitan ayuda                                      

Por tal motivo se recomienda que las familias con drogodependientes acudan a grupos terapéuticos de ayuda, en los cuales podrá expresar su sentir, el cómo se encuentran y hagan referencia sobre lo que están viviendo y sintiendo por la situación de su familiar adicto y sobre todo focalizarse en el poder lidiar y tener herramientas de protección en contra de la ingobernabilidad del adicto.                                              

Bajo estudio y por experiencia propia, los primeros tres meses posteriores al término del internamiento por rehabilitación, son cruciales en la continuidad del proceso y del fortalecimiento tanto del paciente como de la familia. En este sentido, la participación de la familia y la orientación recibida se convierte en un elemento clave para el paciente adicto. Si la familia quiere colaborar con el proceso de rehabilitación, deberá reconocer y entender su relación inadecuada con el paciente que la ha llevado a convertirse en codependiente o coadicto del mismo. Para esto, los familiares deben de darse cuenta de que ellos no son culpables de la conducta del adicto, y que ésta es solo responsabilidad de él. A partir de reconocer esta situación, la familia debe de comenzar a por reglas, normas y límites ante las actitudes ingobernables del paciente, los cuales le servirán para protegerse de dichas actitudes.

Dicho proceso se lleva tiempo, por lo que el apoyo de familias en proceso de recuperación resulta bastante benéfico.                     

Para esto se cuenta con la existencia de ayuda profesional psicoterapéutica y de grupos de ayuda mutua para familiares, los cuales se una importante fuente de referencia en esta ardua, compleja y difícil tarea.           Una vez que los familiares reciben por primera vez la orientación, por lo general se mantienen por largo tiempo recurriendo a la misma y aquellos que no logran integrarse o identificarse con los grupos de ayuda, les abandonan y continúan con la incorrecta práctica de seguir centrándose en los problemas del adicto y en las consecuencias que su adicción les llevará, más que en los que ellos mismos sufren.

            El recibir este tipo de ayuda, fortalece en los familiares aumentando la confianza y por ende la autoestima perdida durante el proceso de adicción, el poder solucionar o encontrar soluciones a los problemas presentados o afrontamiento y que renazca entre ellos una nueva esperanza de poder solucionar y salir adelante junto con el familiar adicto.

            El poder encontrarse e identificarse con familias que poseen la misma problemática, el poder escuchar, compartir u opinar acerca de sus situaciones, logra beneficios, objetivos y permanencia, creando una ambiente terapéutico que ayuda en su recuperación creando conciencia de que necesitan ayuda para sí mismas, romper codependencias, poner en orden sus emociones, dejar de tratar de controlar y aprender a poner límites.

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Mtro. en Psicología Adrián Alberto Pérez Méndez

Psicoterapeuta clínica “SER”

Reinserción social.

De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2-1999, para la prevención, tratamiento y control de las adicciones, la reinserción social es el “conjunto de acciones dirigidas a promover un estilo de vida mejor de quien usa, abusa o depende de sustancias psicoactivas, y a lograr u mejor funcionamiento interpersonal y social”. Habla acerca del proceso de reconstitución del vínculo social de personas que se encuentran en una situación de exclusión debido al consumo de sustancias.

La reinserción social comienza con la propia familia y con las personas cercanas al paciente, su presencia en el proceso es fundamental. Desde la desintoxicación, deshabituación, rehabilitación y la reinserción social es sumamente importante el acompañamiento ya que la enfermedad genera mucho estigma social fracturando la relación entre la comunidad y los pacientes traduciéndose en una situación de exclusión.

Dentro de la prevención de recaídas es importante mantener un horario establecido con pocas horas libres para mantener una rutina saludable, buscar un trabajo estable para generar independencia y sentido de responsabilidad, tener actividad física, asistir a grupos de AA y reestablecer la confianza y convivencia familiar. Todo esto en conjunto le permitirá al paciente crear planes a corto, media y largo plazo, lograr cumplir con objetivos importantes y tener una visión a futuro saludable en recuperación.  

 

 

 

Mtra. Miriam Samour Nieva.

Cédula: 11729330

¿Yo estoy mal?

La Codependencia

Es la relación de dependencia emocional (estar tan preocupados y centrados en tratar de rescatar, proteger o curar a otro, que en el proceso encaminan sus propias vidas hacia el caos); que establece una persona no adicta (habitualmente familiar más próximo o allegado) con una persona con algún tipo de adicción.
Es una dependencia de los demás: de sus estados de ánimo, de su conducta, de su enfermedad o bienestar y de su amor.
La codependencia se caracteriza por un sentido de urgencia por el control de la conducta de otros, especialmente de la del adicto.

Son codependientes aquellas personas que viven o han vivido con alcohólicos(as), drogadictos(as), jugadores(as), comedores compulsivos(as), fanáticos(as) del trabajo, del sexo, criminales, adolescentes en rebelión, neuróticos u hombres o mujeres violentos(as) durante algún tiempo prolongado; es decir un familiar, amigo(a), compañero(a) o pareja, etc., como resultado de su relación cercana con alguien que tiene una dependencia o adicción.

Síntomas        

– Dificultad para establecer y mantener relaciones íntimas sanas
– Dificultad para expresar sus emociones(Congelamiento emocional)
– Perfeccionismo
– Necesidad obsesiva de controlar la conducta de otros
– Conductas compulsivas( repetidas y persistentes)
– Sentirse sobre-responsables por las conductas de otros
– Profundos sentimientos de incapacidad
– Vergüenza tóxica (creer “no ser querido”, sentirse inútil y con miedo a ser rechazado, ser un defecto e inferior a todos los demás)
– Autoimagen negativa
– Dependencia de la aprobación externa
– Dolores de cabeza y espalda crónicos
– Gastritis y diarrea crónicas
– Depresión
Estos síntomas se presentan primero en la relación enferma con los más cercanos (madre principalmente, esposa, hijos, novia, amigas,etc.) que produce la tensión, pero luego se transfiere a las demás relaciones del dependiente.

Como se Recupera    

 La codependencia es una enfermedad tratable. El tratamiento puede consistir en una mezcla de psicoterapia y asistencia a grupos de autoayuda, hasta sesiones estructuradas de terapia familiar.Muchas veces la recuperación de una familia afectada por la adicción, comienza con la recuperación de los dependientes, sin embargo es necesario que el dependiente ponga el foco en su propia recuperación y cuidado personal, para que esto ocurra.La familia es una parte importante en la comprensión, intervención y manejo clínico de las adicciones, por lo que es necesario que la familia se involucre tanto en el tratamiento como en la recuperación de los procesos adictivos.

No obstante el familiar codependiente tiene que tener claro que es responsable de su propia recuperación y no de la recuperación de la o del adicto en sí.

Mtro. Edward Fisher

Ced 6987755

RECUPERACIÓN, ACEPTACIÓN DE LA ENFERMEDAD

En la vida adictiva, una de las características fundamentales ha sido el descontrol emocional, siendo este el centro de muchos males, es por ello que el programa de A.A. en el proceso de recuperación es necesario que poco a poco se conozca la amenaza que detona el consumo y la compulsión por la adicción.

En el internamiento de clínica ser, se aprende acerca de si mismo, como una forma de atacar el problema.  El alcohol, es un agente químico externo, que actúa sobre el cerebro y desequilibra su normal funcionamiento, como consecuencia, la vida emocional se vuelve caótica para las personas que lo ingieren.

Se incrementan o se hacen más notorios los defectos de carácter que se mencionan en A.A. la forma de relacionarse en todas las áreas se vuelve inadaptada, el desorden, la falta de seguridad y el valor para vivir, se convierten en el pan de todos los días. Emocionalmente se es lábil lo que produce inestabilidad profunda e inmadurez emocional que no permite desarrollar habilidades sociales y de afrontamiento ante las dificultades.

Esta inconciencia constante es una fuga de su propia realidad, sin embargo, a medida que la incapacidad orgánica se va desarrollando, los conflictos también crecen, hasta que totalmente el refugio es la botella.

En este sentido las emociones, la forma de percibir su propia vida, los pensamientos y por ende la conducta, desencadenan tragedias de destrucción total del enfermo alcohólico ya que las consecuencias no son solo físicas, si no también sociales, emocionales y cognitivas.               

El programa de A.A. a través de su literatura, sugiere como afrontar estos problemas inherentes a la personalidad del alcohólico. Dichas síntesis son:

Admisión del alcoholismo. Reconocer hasta lo más profundo que se es un enfermo alcohólico y que el más leve contacto con el alcohol es suficiente para que sufran cambios físicos y mentales que trastornan la personalidad. Si practicamos este primer punto, hay humildad.  

Análisis de la personalidad y catarsis Hacer un inventario completo de su propia vida y reconocer sus faltas ante Dios y ante otro ser humano, con el fin primordial de limpiar todas las manchas que entenebrecen al alma. Aquí hay honradez.                                     

Dependencia de un Poder Superior. Reconocer que fue impotente para resolver sus problemas y que necesita de ayuda externa. Al principio esta ayuda viene del grupo de A.A. pero finalmente se llega a la conclusión de que es un poder superior el que rige la conciencia de los grupos. Aceptando este punto estamos usando el buen juicio.                            

Reajuste de relaciones interpersonales. Se lleva a cabo un “aterrizaje” a la realidad, y cada quien va arreglando su parcela como mejor le parezca, reanudando sus relaciones con sus vecinos y mejorándolas, hasta lograr el mejor entendimiento que se había perdido. Aquí desaparece la neurosis.     

Trabajar con otros alcohólicos. Esta es una sencilla forma de “pagar” la sobriedad adquirida, dándole la oportunidad a otro alcohólico de conocer el camino viable a la recuperación. Esta dádiva, la sobriedad, no nos reportó gasto alguno y en esta misma forma debemos proceder nosotros. Aquí hay amor espiritual y se practican otras virtudes como la tolerancia y la humildad que son básicas para el crecimiento espiritual de la persona enferma. Decimos que el programa de A.A. es de amor ¿Por qué?  Porque utilizamos inteligentemente los recursos del gigante rosa del amor para vencer al gigante negro del miedo y al gigante rojo de la ira, estabilizando así la vida emocional.

 

 SIC. BLANCA CECILIA ADÁN PERALTA

MTRA. EN PSICOTERAPIA Y DIAGNÓSTICO CLINICO

CÉDULA PROFESIONAL 10769035