La familia con un enfermo adicto

Parte del entendimiento y logros de los procesos de rehabilitación de adicciones y la problemática que puede bloquear la misma de un paciente con consumo de sustancias adictivas, se encuentra en un principio al interior de la familia. La familia es un elemento muy importante en el logro de la rehabilitación de su familiar adicto, sin embargo, en muchas ocasiones, la familia también puede provocar a través de su codependencia que su familiar no acepte su adicción o no quiera rehabilitarse porque no lo considera necesario.

 

La familia por lo general, al igual que el adicto suelen entrar en negación por diversos motivos, en los que sobresale la apariencia hacia el exterior, el mantener el secreto de la adicción o por no aceptar que su familiar tiene un problema y por lo tanto se actúa como si no pasara nada, como si todo estuviera bien o considerando que es normal que una persona tome, principalmente alcohol y en ocasiones drogas. Escuchando la opinión de familiares puedo nombrar respuestas como: “Mi hijo es adolescente y está experimentando y eso es normal” “Pero si mi hijo o esposo solo se emborracha cada fin de semana” “toma todos los días su copita pero no se emborracha” “si fuma marihuana pero solo lo hace en forma recreativa” “fuma marihuana pero eso lo mantiene tranquilo” etc.

 

En muchas ocasiones la familia se siente avergonzada por lo que está sucediendo al interior de su casa, lo que les llega a resultar muy dolorosa la aceptación de la realidad, incluso pudiendo llegar a la negación total aun en las peores circunstancias ante sí mismo.

 

Esta situación de negación no le permite a la familia reconocer que muchos de los problemas que les están afectando son consecuencia del comportamiento que presenta el adicto, como por ejemplo cuando los culpa de sus desgracias o por las pérdidas económicas y laborales que suelen ser constantes.

 

Muchas veces estas actitudes le impiden a los integrantes de la familia el poder expresar sus emociones y sentimientos que los agobian e incluso, con el paso del tiempo y con la costumbre, se bloquean de tal manera que llegan a no sentir estas intensas emociones bloqueándolas por completo, ya que estas emociones pueden llegar a ser vistas como “peligrosas”, por lo que se mantienen en un silencio emocional para evitar que, si se llega a expresar o decirse lo que sienten, esto afecte o perturbe al adicto ya que le tienen un miedo profundo a sus emociones y en la forma en que éste explota, pero principalmente en cómo va a reaccionar ante ellos, que por lo general es en forma violenta.

 

Otra de las formas de negación es tratar de no hablar de la adicción ya que esto les genera una respuesta emocional fuerte, incluso muchos llegan a creer que “si no se habla del tema no pasa nada”.

 

Por su parte, la familia también debe de comprender que al presentarse las emociones estas no pueden ser eliminadas y suprimidas en forma selectiva,  las emociones es importante dejarlas salir y sentirlas o, todo lo contrario y no recomendable, dejar de sentir completamente, ya que cuando la persona tratar de suprimir las emociones que le son más afectivas o intensas, acaban suprimiendo todas. Como consecuencia se confundirán al no poder identificar lo que sienten generarles otro tipo de problemas, como por ejemplo el confundir la ansiedad con el enojo o ira o la depresión con irritabilidad.

 

Cuando al interior de la familia las emociones no se encuentran reguladas, controladas o están confusas, se generan dificultades para la toma de decisiones y la forma de relacionarse inclusive con personas al exterior de la familia.

 

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Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez

Maestría en Psicología Clínica

Psicólogo Clínica Ser

Cédula 11929943

¿QUÉ ES LA COADICCIÓN?

La coadicción es una condición emocional psicológica y de comportamiento donde la persona se sobre involucra más allá de sus deseos y posibilidades, se crea un vínculo enfermo donde el adicto “es la sustancia de elección del coadicto“

Cuando hay una persona enferma muchas personas creen que tienen que cuidar primero al otro, olvidando que primero tienen que cuidarse a ellos mismos.

Se pregunta al familiar coadicto “Si no te cuidas y te pasa algo, ¿quién va a ocuparse de tus hijos? ¿Ya fuiste a tu chequeo médico?”  Y responde “es que tengo tantas cosas que hacer”  siempre está  viendo a los demás y se olvida de sí mismo.

A pesar de saber que la pareja los engaña, los maltrata o les hace perder todo el equilibrio, dedican todo su esfuerzo y dedicación para salvarlo.

Si la persona que consume sustancias adictivas (alcohol, marihuana, cocaína, etc) es el hijo, la convivencia familiar se  transforma en una serie de situaciones que se van deteriorando junto con aspecto económicos y de relaciones sociales, el hijo promete, miente, insulta, provoca  y se reconcilia pero todo esto es ya parte del juego.

El coadicto tiene que cuidar todo lo que dice o hace para no provocar al consumidor, pierde su capacidad de concentrarse en su trabajo  o escuela porque siempre está preocupado y   supervisándolo, deja de entretenerse en sus momentos de relajamiento, trata de adivinar que hará el otro para intentar bloquear la posibilidad de que el otro consuma.

El consumidor y el coadicto terminan controlados por la adicción, se ha llegado a afirmar que la adicción y la coadiccion son la misma enfermedad por que comparten las mismas características: negación, obsesión, compulsión y pérdida de control.

Por ello es muy importante que el paciente que consume y la familia tomen tratamiento de rehabilitación en adicciones.

En Clínica Ser contamos con un modelo profesional de atención, que conjunta a un equipo de especialistas y terapeutas ampliamente calificados quienes te ayudaran a lograr tu recuperación.

LLÁMANOS podemos ayudarte. Tu llamada es confidencial y no constituye compromiso alguno. Nuestros números son (222) 231-7626 / (222) 231-7574, o por WhatsApp al 221-349-0308

Psic. Jehú Rosales Gómez.

Psicólogo clínico.

Terapeuta de Clínica SER

Cédula Profesional 6041334

Referencia: Manual del Proyecto de Familiares Coadictos. CENTROS DE INTEGRACION JUVENIL (CIJ)

DAÑOS ASOCIADOS AL CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS

En nuestra sociedad actual, el consumo de sustancias adictivas se ha considerado como “normal” principalmente el uso del alcohol, el cual se trata de esconder o de  dar ocultamiento refiriendo que siempre acompaña en diferentes y sin número de ocasiones y que es básica su  presencia en todo tipo de celebraciones o cuando se presentan diferentes estados de ánimo como la tristeza o la alegría y en ocasiones como forma de evasión de la realidad o escape y algunos incluso como una forma de relajamiento.

 

Sin embargo, lo que no se toma en cuenta es que estas costumbres o hábitos culminan en una enfermedad crónica y progresiva que puede tener consecuencias a la salud muy graves, e incluso fatales por los cambios orgánicos que genera, afectando no solamente al consumidor sino también a su entorno.

 

El consumo de sustancias adictivas tendrá un efecto directo en el sistema nervioso central, lo que llevará al consumidor a modificar en forma negativa tanto su personalidad como su conciencia, incluso estos cambios pueden ser tan radicales que ya no es posible comprender como es que una persona puede cambiar tanto en tan poco tiempo.

 

Cuando la persona consume sustancias adictivas por largos periodos de tiempo en forma frecuente o en grandes cantidades, el cerebro se adapta tanto a la misma que implica el mantenimiento de funciones que van ahora a depender de su ingesta.

 

Por el consumo frecuente, el cuerpo se va acostumbrando a sentir los efectos que la sustancia le provoca (síndrome de tolerancia) y, por lo tanto, el efecto buscado va requiriendo de una mayor dosis para sentirlo.

Cuando el cerebro inicia a adaptarse a la presencia de la sustancia, se podrán reconocer los efectos de cambio en el funcionamiento del cerebro, ya que son visibles a simple vista, pero en el momento en que la persona abandona el consumo en forma repentina comienzan a aparecer diferentes desórdenes cerebrales como son: temblor de la lengua, párpados y manos, sudoración, náuseas o vómitos, taquicardia y/o aumento de la presión arterial, agitación psicomotora, cefalea, insomnio, malestar o debilidad, alucinaciones transitorias o ilusiones ópticas, táctiles o auditivas, convulsiones tónico-clónicas y delirium tremens.

 

Estos signos y síntomas son propios del síndrome de abstinencia y, en muchas ocasiones desaparecen con la nueva ingesta de la sustancia, por lo que la persona se siente “aliviada”, lo que hace que se genere una de las principales causas para no dejar de consumir que es el efecto placebo.

Cabe aclarar que por la normalización del consumo en nuestra sociedad y en las familias, el detectar la presencia de la enfermedad puede tardar hasta varios años para que pueda ser detectada la dependencia que se generó.


Por otra parte podemos identificar causas o motivos que refieren las personas que les han llevado a iniciar el consumo de sustancias adictivas, siendo principalmente estos:

 

  • Problemas para poder solucionar conflictos familiares y/o sociales.
  • Problemas con el control de estrés.
  • Problemas para poder solucionar conflictos emocionales y/o amorosos.
  • Efecto de influencia de festividades culturales y familiares para el consumo.
  • Problemas laborales y/o económicos.
  • Evitación de solución a problemas. Etc.

 

En Clínica Ser estamos listos para ayudarte.

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Mtro. Adrián Alberto Pérez Méndez

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica Infanto – Juvenil

Ced. Prof. 11929943

EL COLOR Y LO QUE VEMOS EN ÉL

“Apaga el gris de tu vida y enciende los colores que llevas dentro” (Pablo Picasso.)
 
¿Quizás nunca antes te has planteado que es el color y la importancia que tiene en nuestro día a día?, ¿cómo es que lo percibimos?, ¿porque a alguien le gusta un color más que otro?, ¿o el papel que el color juega en nuestras emociones?, ¿o que pasa cuando no podemos ver el color? El color cambia la manera en que experimentamos el mundo, cada color tiene una manera diferente de influir en nosotros, de eso se trata el Arte, cada uno somos coautores, los protagonistas, lo que vemos depende de nosotros.
 
Gracias a nuestra vista somos capaces de apreciar la infinidad de colores que muestra el mundo, una sensación que se produce en respuesta a la estimulación del ojo y de sus mecanismos nerviosos por la energía luminosa de ciertas longitudes de onda, los rayos de luz rebotan en todo y alteran como vemos las cosas, desde el principio los seres humanos hemos tratado de describir el color de lo que vemos. La psicología del color es un campo de estudio que está dirigido a analizar como percibimos y nos comportamos ante distintos colores, así como las emociones que generan en nosotros dichos tonos. ¿Sabías que los colores a tu alrededor pueden estar influenciando tus emociones y tu estado mental, ciertas tonalidades podrían irritarte, o por el contrario relajarte y calmarte, los colores que vemos pueden establecer diferentes tipos de mensajes?
 
En la Arteterapia, el color se asocia a las emociones de las personas y es una manera que permite influenciar el estado físico y mental del paciente que se encuentra en su tratamiento contra las adicciones. Diversos estudios han demostrado como los colores aumentan el ritmo cardiaco, lo que a su vez provoca un aumento de adrenalina y hace que los individuos se sientan energéticos y entusiasmados.
 
El color forma parte de nuestro lenguaje cotidiano, es común hablar de colores primarios, secundarios, terciarios, tonos, tintes, brillantes, saturaciones, acordes cromáticos, colores cálidos o fríos, el color tiene muchas lecturas dependiendo del contexto, cada color produce efectos distintos a menudo contradictorios, un mismo color puede actuar de manera diferente. El color no es una característica de una imagen u objeto, sino que es más bien una apreciación subjetiva nuestra.
 
Algunos estudios muestran que los colores y sentimientos no se combinan de manera accidental, que sus asociaciones no son cuestiones de gusto, sino experiencia universales profundamente enraizadas desde la infancia en nuestro lenguaje y nuestro pensamiento. Tenemos que desarrollar más la habilidad de ver algo y no dar por hecho lo que nos rodea, cada uno de nosotros percibe y ve el color de una manera distinta, así como los valores que asociamos a dichos colores, lo que vemos en el color tiene la capacidad de vincularnos con el mundo, no todo en la vida tiene que ser blanco o negro, hay más colores y hay más emociones que colores. Debemos permitirnos avanzar, conocer, cambiar y confiar en nosotros para poder ver y disfrutar nuestro proceso.
 
En Clínica Ser utilizamos la Arteterapia en beneficio de nuestros pacientes en su tratamiento contra las adicciones.
 
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Lic. Alan Alonso Gutiérrez Pérez
Licenciado en artes plásticas
Ced. Prof. 9835844

CONOCIENDO AL TRASTORNO BIPOLAR

El trastorno bipolar es una enfermedad del ánimo que comprende fases o episodios generalmente severos, tanto de depresión como de manía. Las personas que padecen esta enfermedad experimentan periodos donde su estado de ánimo cambia pasando de etapas de tristeza, apatía y desesperanza (episodios de depresión) a etapas de euforia, irritabilidad y ánimo exageradamente elevado (episodios de manía) o viceversa.

Conozcamos algunos de los síntomas del episodio maniaco: Discurso rápido y acelerado (verborrea), pasan continuamente de una idea a otra es decir, pensamientos incompletos (fuga de ideas), sienten que son personas importantes o con capacidades extraordinarias (ideas de grandiosidad) y, presentan alteraciones de la percepción como escuchar ruidos, voces o ver figuras o personas inexistentes (alucinaciones auditivas o visuales). En el caso del episodio depresivo  presentan una pérdida de vitalidad, de apetito, de peso; existe una reducción al realizar tareas que normalmente le agradaban, falta de concentración, sentimientos de culpa, de desesperanza, intento de suicidio y en ocasiones hasta llegar a provocar la muerte.

Estos periodos se alternan entre sí, por lo que el paciente experimenta una variedad de “sube y baja” emocional que en ocasiones se intercalan periodos variables de normalidad. Si bien en la mayoría de los casos es relativamente sencillo diferenciar entre un episodio de manía y depresivo pero en ocasiones es posible encontrar casos en donde ambos episodios se presentan de manera simultánea a los cuales llamamos bipolares mixtos.

La falta de apoyo y comprensión de los familiares y de quien padece trastorno bipolar influye en el ambiente por ello, es importante tener el conocimiento adecuado para evitar recaídas constantes, recordando que no debe faltar el tratamiento psiquiátrico y psicológico, para  que los familiares tengan mayor asesoría acerca de la enfermedad y así mismo reinsertarlo en la sociedad.

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Mtra. Marcela Andrea Aguirre Cadena

Maestra en Psicología Clínica

Ced. Esp. 8039947

LA DOPAMINA EN LAS ADICCIONES

LA ADICCIÓN es definida como un trastorno psíquico caracterizado por una necesidad compulsiva de consumo de sustancias, con la característica de ser potencial para abusar o depender de la misma.  La adicción como ya lo hemos revisado tiende a invadir progresivamente todas las esferas de la vida del individuo (familia, amigos, relaciones sociales o trabajo). Al mismo tiempo, se produce un desinterés hacia actividades, experiencias y placeres alternativos que habían formado parte de la vida del individuo afectado.

Existen estudios por la Brigham Young University, dirigida por el profesor Scott Steffensen, donde dejan ver que los mecanismos cerebrales se activan al consumir sustancias adictivas como el alcohol, tabaco o las drogas duras.

Al consumir habitualmente una sustancia adictiva nuestro cerebro se acostumbra a ella, lo que produce que se suprima su producción normal de dopamina y demande una dosis de esa sustancia para compensar la pérdida. La escasez o abstinencia de esos niveles de dopamina genera estrés, ansiedad, irritación y dolor, los cuales, solo se mitigan temporalmente mediante el consumo de la droga que demanda el cerebro.

En este sentido el cuerpo trata de compensar el nivel natural de dopamina, sin embargo, refiere Steffenson, que la clave se encuentra en un subconjunto de neuronas que son las que ponen freno a la liberación de la dopamina. La adicción es una enfermedad cerebral que, como otra cualquiera puede tener un tratamiento que permita una mejor calidad de vida.

Todas las drogas de abuso causan un aumento de la actividad del sistema dopaminérgico mesocorticolímbico. Durante el consumo crónico se producen cambios neuroadaptativos y neuroplásticos, que modifican la estructura de ese sistema. Es decir, los cambios neuronales inducidos por el consumo crónico producen hipofrontalidad, que, comprometen la capacidad emocional y cognitiva de orden superior, así mismo la capacidad de controlar la CONDUCTA.

La dopamina es fundamental en el aprendizaje mediado por recompensa y desempeñando un papel primordial en la adicción.  Debido a esto en CLÍNICA SER, el tratamiento integral para las adicciones, como es la terapia farmacológica, psicológica, grupos de apoyo, psicoeducación familiar, actividad física etc. permite que, en muchos casos, las personas afectadas vuelvan a llevar una vida renovada.

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PSIC. BLANCA CECILIA ADÁN PERALTA

Psicóloga Clínica SER

MTRA. EN PSICOTERAPIA Y PSICODIAGNOSTICO 

CÉDULA PROFESIONAL 10769035

El Proceso de Recuperación en las Adicciones

Las adicciones a sustancias producen importantes cambios tanto a nivel tanto cerebral como psicológico. En cuanto a la primera se producen cambios neuroquímicos a nivel del sistema nervioso central, estos cambios se traducen en un reajuste biológico,  que a su vez implicarán cambios que se manifestarán a través de signos y síntomas físicos y psicológicos. Usuarios en recuperación y familiares deben estar enterados de las fases que enfrentaran en su proceso.

La fase uno de recuperación, es el síndrome de abstinencia, empieza con el primer abandono del consumo de la sustancia o sustancias, dura entre 1 y 2 semanas dependiendo de la sustancia, cantidad y tiempo de consumo. El síndrome de abstinencia, es la desintoxicación física que involucra deseos intensos de consumir, depresión, ansiedad, baja energía, irritabilidad, insomnio, paranoia, problemas de memoria. Todos estos signos y síntomas seguirán al reajuste neuroquímico cerebral. Es necesario que tanto la persona como su familia, comprendan a que se deben estos estados emocionales y que acabarán.

 

La fase dos de recuperación del paciente, es la de abstinencia temprana, esta fase suele caracterizarse por un estado de bienestar e incluso euforia al sentir o pensar que sus problemas con la sustancia/s están prácticamente resueltos. Dura de 4 a 6 semanas y se caracteriza por el aumento de energía del paciente, aumento del optimismo, leve paranoia. Estas sensaciones pueden llevar a la persona a tener un exceso de confianza que puede causar problemas ya que el paciente puede pensar que no es necesario prolongar el tratamiento, pueden aumentar su exposición sobre todo a disparadores de tipo externo, consumir otro tipo de sustancia diferente a la que les ocasionó la adicción. Por todo ello es muy importante que los usuarios sepan de la
existencia de esta fase y de cuáles son sus características principales así podrán conocer los riesgos y como enfrentarse a ellos haciendo uso de todas las estrategias de las que dispongan hasta el momento (calendario estructurado, conocimiento de sus disparadores, mantener su asistencia al grupo, hacer ejercicio físico para la liberación de endorfinas, detención del pensamiento, relajación progresiva y Yoga)


La fase tres de recuperación es la abstinencia prolongada o fase del muro. Es sin duda, una de las más temidas por los pacientes ya que supone o lo viven como un retroceso debido a que el nivel de energía baja, emocionalmente la persona se siente apática, triste y en algunos casos se manifiestan estados de anhedonia. Puede llegar a durar entre 3 y 4 meses; la persona puede enfrentarse a cambios casi continuos en su estilo de vida, sentimientos de tristeza y rabia, soledad, conflictos familiares, su vida sexual puede verse afectada, pueden reaparecer los deseos de consumo de cualquier adicción/sustancia. Todo esto puede llevar a la persona a creer que nunca se recuperará, aumentando así su desesperanza frente a la situación y las probabilidades de recaída que suelen justificar a través de su estado de ánimo. Hay que destacar la importancia que tiene para sus familiares el conocimiento de esta fase y recalcar que todos estos cambios se siguen a la adecuada estabilización de la neuroquímica cerebral y que los síntomas pasarán con el tiempo.

 

La fase cuatro  es la de adaptación y resolución, dura entre 4 y 6 meses, la persona ya ha superado los síntomas de la abstinencia física, mejorando casi todos sus efectos, sin decir, que su proceso de recuperación haya finalizado. En esta fase el paciente siente que al haber superado la fase del muro, su vida puede retornar a la normalidad, siendo esta una creencia falsa. El objetivo principal de esta fase es mantener el estilo de vida que se ha ido implantando poco a poco a lo largo de cada etapa de la recuperación y aceptando que esta etapa o proceso es para toda la vida. Debido a que en esta fase la estabilidad emocional se ve aumentada, el proceso de toma de decisiones y estado emocional del paciente se ven claramente mejorados. Este hecho puede llevarle a interesarse por realizar actividades que le gusten e incorporarlas a su nuevo estilo de vida. Es muy importante que la persona a través de sus diferentes apoyos (familiares, amigos, diversos grupos de apoyo) y de sí mismo, desarrolle y mantenga un estilo de vida equilibrado.

En Clínica Ser estamos listos para atenderte en Tu proceso de Rehabilitación, la ayuda te espera.

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Mtro. Edward German Fisher Naveda

Psicólogo Consejero individual Clínica SER

Maestro en Psicoterapia Ericksoniana

Ced.6987755

EL TRASTORNO LÍMITE DE PERSONALIDAD Y EL USO DE SUSTANCIAS

El aumento de la incidencia de Trastornos de la Personalidad (TP) es un problema de salud, existe dificultad para su diagnóstico oportuno, son trastornos severos que generalmente se caracteriza por descontrol de impulsos, cambios intensos y frecuentes de humor, erráticas relaciones interpersonales y conductas suicidas y autolesivas.

El trastorno límite de personalidad, TLP se caracteriza por una elevada comorbilidad, siendo el Trastorno por Uso de Sustancias (TUS) el trastorno comórbido más frecuente (64-66%). En mayor medida puede empeorar el pronóstico, existiendo riesgo de suicidio, así como el uso de sustancias, como inicio el alcoholismo. 

Es el Perfil más ansioso, evitativo y con más dificultades tienden a abusar de drogas con características sedantes, como el alcohol o los benzodiacepinas.

También existe evidencia de que 8-10% de estos pacientes llegan a consumar el acto suicida (relacionado con consumo de tóxicos). Están relacionados con conductas adictivas tales como atracones de comida o ludopatía etc.

Dato importante de personas con adicciones es que han sufrido acontecimientos traumáticos, maltrato físico, psicológico y abuso sexual. Por lo que es frecuente que los adultos en tratamiento para las adicciones refieran una historia de trauma psicológico.

En muchas ocasiones las personas con TLP recurren al consumo de alcohol como modo de no pensar en sus problemas, para regularse emocionalmente, por falta de recursos que les permitan pensar en otras alternativas, o para salir de una reactivación de un evento traumático o revertir un estado de despersonalización.

Los individuos con un apego seguro por lo general sólo experimentan con la sustancia durante la adolescencia, esto es visto como conducta exploratoria y los unos apegos inseguros pueden experimentar con sustancias en la misma forma que los individuos con un apego seguro, pero la experimentación se convierte en una manera de hacer frente a la angustia emocional y por lo general continúa hasta la edad adulta.

En términos de estilo de apego, esto significa que los apegos temerosos y preocupados se relacionaban con un uso más problemático del alcohol, que no estaba presente en sujetos con apego seguro ni evitativo.

* Hallazgos sugieren que el estilo de apego inseguro es un factor de riesgo para TLP y Trastorno por abuso de alcohol, independientemente del riesgo familiar de alcoholismo. (Vungkhanching, 2004).

Se debe  tomar en cuenta en el tratamiento integral, la sintomatología disociativa muy frecuente en estos pacientes, los factores predisponentes de tipo biológico y dinámica familiar o de pareja.

Es por ello que en la Clínica SER el trabajo familiar psicoeducativo promueve estilos y conductas sanas donde no nada más el paciente se ve beneficiado, sino también la propia dinámica familiar.

En Clínica Ser la AYUDA está LISTA 

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Mtra. Blanca Cecilia Adán Peralta

Terapeuta de Clínica SER

Mtra. en Psicoterapia y Psicodiagnóstico

Cédula Profesional 10769035

Tratamiento de la ludopatía

EL CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS Y LA PANDEMIA

Uno de los motivos por los cuales las personas consumen de manera descontrolada sustancias adictivas, es el mal manejo de las emociones. Durante la pandemia en México se ha podido observar un aumento en el consumo de sustancias por la ansiedad que ha generado la incertidumbre alrededor del Covid-19.

En México, un aproximado de 15 millones de personas sufren algún trastorno o sintomatología de ansiedad o depresión los cuales, combinado con todas las situaciones de estrés, ha generado un aumento de abuso de sustancias (alcohol, tabaco, drogas etc.) preocupante.

El aislamiento, la frustración y la incertidumbre son factores que pueden poner en riesgo el proceso de recuperación de los pacientes. Al estar en un proceso de cambio, sin una rutina específica, sin la posibilidad de asistir presencialmente a los grupos de terapia y a sus actividades, puede volver vulnerable al paciente.

Algunas de las estrategias recomendadas para mejorar la calidad de tiempo durante el confinamiento son: 

  • Hacer ejercicio
  • Tener una rutina de trabajo establecida
  • Mantener el lugar de trabajo limpio y ordenado
  • Meditación
  • Ejercicios de respiración
  • Fomentar la comunicación con familiares y personas cercanas
  • Buscar un grupo de AA o NA virtuales

Recordar que en numerosas ocasiones la ansiedad por consumir sustancias adictivas disminuye simplemente por el hecho de expresarlo, siempre tener a la mano el número de alguna persona dentro de su red de apoyo o de compañeros de su grupo terapéutico es fundamental.

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Mtra. Miriam Samour Nieva

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica

Ced. Prof. 11729330

¿QUÉ ES LA BORRACHERA SECA?

Se escucha mucho a personas cuestionarse el por qué su familiar sigue comportándose igual si ya no está consumiendo, una de las respuestas más comunes es porque tiene el síndrome de la borrachera seca.

Es difícil dejar de consumir cualquier sustancia adictiva, pero es más complicado crecer emocionalmente. La abstinencia se reduce a dejar de beber o consumir, pero sin incluir un cambio emocional y de actitudes. Sobriedad significa aprender a vivir en abstinencia mediante un continuo crecimiento emocional que permita alcanzar la madurez.

Algunas personas dejan de consumir pero no enfrentan la realidad de las áreas neuróticas que están provocando la ingobernabilidad emocional, es una pseudo recuperación que solo lleva a la mediocridad existencial. 

Algunas de las señales de la borrachera seca son:

  • Inmadurez e infantilismo, estancamiento del crecimiento emocional y persistencia de la dependencia y adicción.
  • Actitud permanente de deshonestidad ante sí mismo y los demás.
  • Amargura e insatisfacción existencial por persistencia de los resentimientos.
  • Permanente sentimiento de culpabilidad con auto devaluación, minusvalía y tendencia al auto castigo.
  • Egocentrismo, autosuficiencia neurótica, mal manejo de la agresividad y tendencia a la omnipotencia.
  • Miedos permanentes, actitud de temor ante los retos de la vida con angustia y tensión continuas.
  • Depresión cíclica o permanente con actitudes de pesimismo y desmotivación.
  • Ingobernabilidad sexual y sentimental.
  • Negación de su realidad no alcohólica con persistencia de los mecanismos de racionalización y proyección.
  • Sustitución del alcohol por otras drogas o sustancias adictivas.
  • Espiritualidad ausente o muy empobrecida con soberbia intelectual, tendencia al materialismo y nula o poca fe.
  • Comportamiento inadecuado en su Grupo de Alcohólicos Anónimos, tanto con sus compañeros como con los principios del programa.

La sobriedad es un proceso lento y evolutivo, donde la rehabilitación de adicciones es progresiva, la superación de una persona no tiene límites. De la locura, la enfermedad y la muerte se puede conducir a la armonía, la satisfacción existencial y la trascendencia.

En Clínica Ser trabajamos junto con nuestros pacientes para desarrollar un cambio, utilizando las más novedosas técnicas terapéuticas, ayudándolos a recuperar el sentido de su vida libre de sustancias.

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Mtra. Miriam Samour Nieva

Terapeuta de Clínica SER

Maestría en Psicología Clínica

Ced. Prof. 11729330