No quiero que mis hijos sufran lo mismo que yo sufrí

Lo mismo que yo sufrí 

Malos Hábitos De Iconos Isométricos De Personas Con Drogas, Alcohol, Fumar,  Adicción Al Trabajo, Redes Sociales, Ir De Compras Aislado Ilustración  Vectorial Ilustraciones Svg, Vectoriales, Clip Art Vectorizado Libre De  Derechos. Image

Esta frase ya lleva dos generaciones que se comenzó a utilizar como un argumento para justificar el hecho de que a nuestros hijos podamos darles todo lo que está a nuestro alcance y lo único que se ha obtenido es hijos incapaces de enfrentar por sí solos muchos retos y frustraciones ante la vida.

Les estamos enseñando a recibir pero no a dar, y bajo el argumento de que “se puede traumar” o “es que todos los demás lo hacen, o todos lo tienen” y lo más irónico es que sufren en demasía debido a que no han sido preparados para tolerar la frustración (porque nunca quisimos que la padecieran bajo el argumento de no traumatizarlos) y ante esta realidad los estamos preparando para “sufrir la vida” y como no están preparados para lidiar con esa frustración en automático van a buscar conductas o sustancias que los hagan sentir “bien” ante el caótico malestar que están “sufriendo” (lo ideal sería decir “viviendo”), es así como el consumo/abuso de sustancias, relaciones destructivas o incluso alteraciones en la personalidad de los jóvenes pueden ser la consecuencia ante la inadaptación a lo que les ofrece el mundo real.

Pero ¿Por qué un padre/madre actúa de esta manera con sus hijos? La respuesta es por evitar la sensación desagradable (llámese ansiedad) que les genera el ver o pensar que su hijo sufre al no resolverle la situación que está viviendo. Por ejemplo, saber que mi hijo dejó el lunch en la casa y que va a estar sufriendo de hambre, hace que haga lo posible para que dicho lunch llegué a su escuela (mandar a la persona que ayuda en casa, mandarlo en taxi, salir de la oficina para dejárselo, hablar con la maestra para que me preste dinero y de esa manera no sufra mi hijo por algo que es su propia responsabilidad).

¿Es bueno que mi hijo sufra?

Lo que es bueno es que mi hijo aprenda a manejar y superar la frustración pero que sobre todo aprenda que hay cosas que no dependen de él (ni de sus padres) y por lo tanto necesita aceptar la realidad así tal y como es.

Si como padre te sientes incómodo porque tu hijo no está a la moda como los demás, te invito a analizar cuáles son tus motivaciones o necesidades que tratas de resolver al proyectarlas en resolver las necesidades de tu hijo.

Recuerda que no porque algo sea “normal” significa que sea “adecuado” y es de lamentar que en nuestra cultura cada vez es más “normal” inutilizar a nuestros hijos para que yo como padre no viva la ansiedad de ver que mi hijo está aprendiendo a adaptarse a la vida, a la sociedad y que eso le permitirá aprender, crecer y sobreponerse a los retos.

Tu hijo como adulto te agradecerá el proceso de rehabilitación y el hecho que le diste lo que era necesario para vivir en valores y contentamiento,  (poder aceptar de buena gana lo que no le gusta) lo cual se reflejará en que viva una vida llena de plenitud y no de frustraciones.

 

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Psic. Guillermo Rojas Ayón

Esp. en adicciones

Ced. Prof. 7237938

Duelo en adicciones

Hablemos de duelo 

Duelo y confinamiento: ¿Qué hacer? - Fundación Edad&Vida

Cuando hablamos de duelo, la mayoría de las veces lo relacionamos con la pérdida de un ser querido, situación que no es equívoca, sin embargo, no es a lo único que se refiere la palabra duelo; se ha considerado primordial por el impacto ante la pérdida de un ser querido, no obstante, al hablar de duelo, nos referimos al proceso normal que se desencadena tras una pérdida ya que, como seres humanos, nos manejamos a través de la energía, del contacto y las relaciones, del vínculo generado en relación con aquel objeto o persona, cuando dicha separación sucede es esperado que experimentemos tristeza, es decir una reacción de la mente y el cuerpo ante un dolor, nos permite afrontar situaciones que nos desequilibran, y restan atención a lo que pasa a nuestro alrededor, nos da la oportunidad para reflexionar sobre uno mismo, nos enfocamos en sentimientos rumiantes, sin embargo, nos puede dar pauta, dentro de tantos pensamientos a darle un sentido a eso que nos falta, de esa forma podemos cambiar el enfoque de la tristeza, al final de todo la tristeza es normal ante una pérdida, es esperado experimentar un desequilibrio  emocional mismo que, nos permitirá procesar dicha pérdida y recuperarse emocionalmente.

Al hablar de duelo en adicciones, podemos mencionar entonces que nos referimos a cualquier pérdida con la cual se haya generado un vínculo afectivo, ante un duelo será esperado experimentar ciertas emociones como la tristeza, enojo, sentimiento de culpa, ansiedad, desesperanza, entre otros; un paciente con adicciones llegará a experimentar diferentes pérdidas, ahora, una persona que padece de adicción por lo regular estará invadida de emociones desagradables, ya que, al haber mantenido en un estilo de vida en donde ha acostumbrado a lograr  estados emocionales agradables a base del consumo de sustancias, es decir buscar el placer por medio del consumo, llegando así a experimentar las diferentes pérdidas comenzando con el estilo de vida, la zona de confort y estados de tranquilidad generadas por el consumo, otra de las pérdidas que se llegan a experimentar es la confianza, al utilizar las mentiras para conseguir lo que desea, conforme pasa el tiempo las mentiras se vuelven torpes y más fáciles de identificar llevando a la familia a generar una desconfianza ante la persona con adicción, otra de las pérdidas es el lugar que se ocupa en la vida de las personas, ante ello la persona comienza a utilizar la manipulación, también se llega a dar la pérdida de la identidad, como persona, como hombre, en algunos casos, la masculinidad puesta por la sociedad.

 El dilema ante la pérdida

También está vinculada con la pérdida del amor, es decir cuando se pierde algo que se ama, con aquello que se tiene un vínculo afectivo cercano, la persona se sentirá afectada y negada a soltar aquella tranquilidad erróneamente concebida a pesar de generarle afectaciones, debido a ello, se llega a la aceptación del dolor o sufrimiento como consecuencia de la relación conflictiva con aquel objeto de amor, llevando así a la persona a generar ideas equívocas, imaginando que el dolor forma parte de su existencia y como efecto secundario a la vinculación con aquel objeto. La incertidumbre ante lo desconocido, a soltar aquello que le generaba tranquilidad y pesar, ahora forjará una nueva relación afectiva consigo mismo y su recuperación, dentro de las adicciones este proceso es doloroso, ya que la persona con adicción no puede continuar con su vida y tiende a  aferrarse al dolor mismo que prefiere calmar con la sustancia.

Una persona que padece de adicciones no solo se enfrentará al malestar físico, emocional o social que el consumo le genera, más allá de no querer dejar su consumo, en realidad está vinculado con una serie de factores internos y externos que influirán en el mantenimiento del mismo, ante ello, es importante acudir con especialistas en adicciones, centros de rehabilitación en adicciones y grupos de autoayuda buscando un tratamiento interdisciplinario.

 

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ANDRÉS LUCIANO GREGORIO.

Maestría en Psicología Clínica.

Cédula profesional. 11050830

Terapeuta de Clínica SER

Recuperación Emocional

Recuperación 

Los 7 tipos de inteligencia emocional (y sus características)

Casi no nos hemos detenido a reflexionar, porque la convivencia entre las personas en ocasiones resulta difícil comprender que a pesar de pertenecer a una familia, cada uno tiene su propia individualidad, la falta de flexibilidad, emociones, adicciones, dificultades cotidianas y hacen que las personas estemos cerca y en una línea casi imperceptible lastimamos, y paradójicamente lastimamos a aquellos que más cerca tenemos y normalmente es la familia con quien es más difícil compartir el proceso

Por este tipo de dificultades se llega a consulta, procesos de terapia, clínicas etc. la vida se vuelve intranquila, en ocasiones inadaptada, resentida, justamente de esta última parte hablaremos en este momento, el perdón, reconciliación y proceso de psicoterapia, como herramienta para el proceso de vivir sin sufrimiento ante la vida.

Un dato interesante es que los seres humanos que tienen dificultades con el estado de ánimo como: ansiedad, depresión, adicciones perdonan menos, esto nos lleva a identificar que posiblemente la mayor dificultad tiene que ver con la expresión de lo que se siente y no se dice con palabras pero si con padecimientos. Las habilidades para el manejo de las emociones se convierten en uno de los mayores recursos para relacionarse con otras personas. Es por ello que el proceso terapéutico es indispensable, el trabajar con lo que identificamos como emociones, pero se observa en el comportamiento, como la punta de un iceberg, siendo lo que se encuentra abajo, lo más pesado y lo más duro para disolver.

Acompañamiento emocional 

En la clínica a través de acompañamiento emocional, proceso terapéutico logran identificar aquello que causa sufrimiento y muy probablemente sea un disparador de consumo de sustancias, uno de los objetivos es que ellos desarrollen recursos que les permita llegar al perdón e inclusive de ellos mismos, pues puede ser una mirada hacia el futuro, cualidad humana que permitirá ser una nueva persona.

El perdonar puede resultar liberador, permite avanzar a una vida con mayor conciencia, es importante que reflexionemos que perdonar no es olvidar, el perdonar puede ser la reconciliación ante la imperfección de las personas ante una forma distinta de vivir, pero el perdón es un proceso donde el primer paso es darse cuenta y dejar sentir vulnerabilidad para reconocerse como más humano, tendrá que desaprender para volver a aprender, conlleva tiempo, paciencia  y trabajo constante.

 

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Mtra. Blanca Cecilia Adán Peralta

Especialista  en Conductas Adictivas y

 Manipulación Psicológica

 Cédula profesional: 10769035