Las Emociones: ¿Verdades absolutas?

emocionesNo eres tu emoción

No podemos obligarnos a no tener emociones, las personas intentan ignorar o reprimir sentimientos “negativos” lo cual es contraproducente ya que eso hace que se queden más tiempo. Cuando tenemos emociones fuertes, podemos ver los pensamientos y creencias asociados con esa emoción como la única verdad posible y tenemos la noción de que las emociones son “hechos”, verdades absolutas.

A veces, si experimentamos mucho la misma emoción, podemos confundir a esa emoción como una parte de nuestra identidad. Es normal tener impulsos asociados con las emociones y aunque éstos sean fuertes, uno pude elegir si desea actuar o no. Cada persona experimenta la misma emoción de diferente manera.

Cuando nos resistimos a sentir y nos empeñamos en controlar lo que pensamos o sentimos, dichas experiencias se cronifican con el tiempo expresándose mediante sensaciones físicas, se disparan sentimientos de incertidumbre, lo que resulta más abrumador y esto incrementa la intensidad emocional. Cuando dejamos de resistirnos a sentir algunas emociones, paradójicamente el dolor cesa.

Nos tenemos que abrir a la experiencia de sentir, hacer lugar y aprender a estar con nuestras emociones sin resistirse, invirtiendo la energía que utilizamos en evitarlas para modificar el modo en que nos enfrentamos a ellas. Se requiere de flexibilidad para ampliar el repertorio conductual, integrando un abanico de alternativas de respuestas.

Cada una de las emociones tiene su función y utilidad, no podemos eliminarlas o anularlas pero si podemos modular y modelar nuestras reacciones elaborando respuestas de procesamiento positivas. Recuerda, para poder trabajar con nuestros sentimientos, tenemos que empezar por modificar nuestros propios pensamientos.

Cuando permitimos que las emociones gobiernen nuestra vida, es cuando somos más vulnerables a caer en adicciones, o a caer en el alcoholismo, porque siempre estaremos buscando como dejar de sentir, es por eso que es importante que, si tú o algún conocido necesitan apoyo profesional, no duden en buscarlo.

Mtra. Miriam Samour Nieva

Psicóloga clínica

Terapeuta en clínica SER

Cédula: 11729330.

La Respuesta es: Autocompasión

Cuando te tratas mal a ti mismo(a)

Alguna vez te has tratado como que “eres de lo peor”, “que no te lo mereces, siempre es culpa tuya, mereces ser castigado, si le pasa algo a los demás es porque no los cuidaste adecuadamente, ya mejor no deberías estar, etc.

Todo este malestar puede ser difícil de soportar al grado que ante las quejas y actitudes que muestras de forma negativa, llegas a “hartar a los demás”, a provocar enojo en ellos, a ya no ser tolerantes contigo y por ende te vas a retroalimentar que: “efectivamente, eres de lo peor”. Y no solo los demás se van a enojar o alejar de ti, sino que tú mismo terminarás agotado e irás perdiendo poco a poco ese sentido de vivir, y buscando algo que te haga sentir “mejor” como el Alcohol, y las drogas, comenzando con esto una adicción que en lugar de ayudarte te llevará cada vez a sentirte peor.

Para romper con esta dinámica es necesario que te involucres en comportamientos y conductas que te tranquilicen, que aprendas a reconocer de manera amorosa a tus sentimientos de tristeza, impotencia, abandono o inutilidad. Si no lo haces, te tratarás tan duramente que aumentará tu sufrimiento en la vida (y los que te rodean no se la pasarán a gusto contigo).

¿Cuál es la clave para dejar de vivir así? La respuesta es la autocompasión.

Autocompasión significa tratarse a uno mismo con amabilidad, reconocer que soy humano, que las cosas suceden y que no siempre están bajo mi control y que, aunque lo intente no soy tan poderosa como para poder controlar eso que no me gusta. Que la vida ofrece retos y que es mejor dejarse llevar, que luchar contra la corriente.

Identifica cuales son esos comportamientos que te dan paz y recuérdalos constantemente, para que cuando tengas algún tipo de crisis, en automático recuerdes que necesitas tratarte a ti misma con mucho respeto. Las personas que logran este trato a sí mismas, tienden a pasar los momentos más dolorosos de la vida de una forma más tranquila y por lo tanto más sana.

Y te pregunto: ¿Qué ganas con auto atacarte?, lo único que logras es que tu momento difícil se vuelva más doloroso, con lo cual te vas a sentir en extremo miserable, el sufrimiento va a ser una constante, y obvio vas a querer justificarte, buscar la auto conmiseración, el apoyo de los demás, pero como estás encerrada en un círculo vicioso, aunque te apoyen no lo podrás ver y por lo mismo terminarás quedándote más solo y con más dolor, tristeza y frustración.

La clave está en ACEPTAR

La clave no está en saber si te lo mereces o no te lo mereces, la clave está en ACEPTAR que lo que pasó, simplemente pasó. Para ello necesitas estar convencido y pensar que la auto compasión y la amabilidad hacia ti, son muy importantes. Eso implica también (sin ser cínicos) el tolerar cierto grado de culpa, el saber actuar de manera asertiva, el saber poner límites a los otros (saber decir “NO”).

No te desesperes, la práctica hace al maestro, si lo practicas todos los días, si te lo recuerdas todos los días, comenzarás a cambiar poco a poco tus actitudes, al grado que después de un tiempo (no tan corto) lograrás cambiar tus creencias, las cuales son el origen de todos tus sufrimientos.

En conclusión, si cambia tu manera de reaccionar, cambiará el mundo que está a tu alrededor, o por lo menos ya no te va a perturbar más. Busca ayuda profesional con un Tratamiento integral que incluya terapias psicológicas que te ayudarán en este proceso.

Psic. Guillermo Rojas Ayón

Especialista en adicciones

Terapeuta en Clínica SER

Ced. Prof. 7237938

Depresión – Adicción: Patología dual

Pareja DisfrutandoRelación entre depresión y adicción.

La depresión puede ser una consecuencia del consumo de sustancias, así como también puede ser un factor de riesgo para llegar a una adicción, esto se le conoce como patología dual. En ambos casos, tanto los factores genéticos como los factores ambientales son sumamente importantes a la hora de establecer los mecanismos por los cuales llegan a producirse este tipo de trastornos.

No existe una correlación que detecte que ocurre primero, pero comparte síntomas similares que pueden vincularse entre si, ambas afectan áreas similares en el cerebro. La complejidad en una depresión dual se relaciona con los diversos efectos farmacológicos provenientes de las sustancias de abuso. Esta complejidad se pude presentar tanto en consumo como en abstinencia.

Esto provoca conductas suicidas.

Además, se ha observado en diversos estudios científicos que la coexistencia de la depresión y adicción aumenta el riesgo de conductas suicidas y la probabilidad de tener otras enfermedades médicas, lo que hace aun mas difícil el tratamiento y empeora el pronóstico.

Existen algunos puntos necesarios para un tratamiento adecuado de adicción-depresión que son los siguientes:

  • Diagnóstico
  • Desintoxicación de la sustancia
  • Motivación hacia el abandono del consumo de sustancias
  • Psicoterapia
  • Estabilización: Farmacoterapia
  • Aprendizaje de estrategias de afrontamiento
  • Programa de prevención de recaídas
  • Mantenimiento de la abstinencia

Es necesario un Tratamiento integral

Es fundamental tener un tratamiento integral que permita a la persona abordar los trastornos desde todas las perspectivas y llegar a soluciones permanentes, por medio de un equipo Multidisciplinario que abarque todas las probables causas, y sus tratamientos.

Mtra. Miriam Samour Nieva

Terapeuta en Clínica SER

Psicóloga clínica

Cédula: 11729330

Nuevas Tecnologías, Nuevas Adicciones

Adolescentes felicesNUEVAS ADICCIONES, ADOLESCENTES Y NIÑOS LOS MÁS VULNERABLES

Hoy en día, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados, y esto abarca también la aparición de los videojuegos, internet, redes sociales, pantallas, mismos que han ido evolucionando para satisfacción de los usuarios.

Los adolescentes y niños son una población vulnerable a desarrollar adicciones, ya que utilizan las nuevas tecnologías para relacionarse, aprender, entretenerse y divertirse. El uso recreativo en ocasiones excesivo de estas tecnologías es normal en algunos momentos de la adolescencia (Israelashvili, Kim y Bukobza, 2012). Sin embargo, este tipo de comportamientos han desatado gran polémica y preocupación de los padres, profesores, así como áreas de la salud mental, ya que el uso inmoderado provoca una serie de síntomas y conductas des adaptativas que perjudican el desarrollo biopsicosocial.

La transición de la infancia a la adolescencia es un periodo de especial vulnerabilidad para el desarrollo de comportamientos adictivos.

Teniendo en cuenta que la transición de la infancia a la adolescencia es un periodo de especial vulnerabilidad para el desarrollo de comportamientos adictivos; en esta etapa de la vida suceden grandes cambios biológicos, cognitivos, emocionales y sociales:

  1. Empieza a manifestarse gran parte de la vulnerabilidad genética para el desarrollo de trastornos mentales.
    2. El adolescente se ve obligado a afrontar demandas cada vez más exigentes de su entorno: buen rendimiento en los estudios, responsabilidades domésticas, independencia, relaciones de pareja.

La coincidencia de ambos fenómenos sitúa al adolescente en una situación de estrés que en ocasiones le incita a iniciar actividades gratificantes compulsivas que pueden derivar en una adicción (Castellanos-Ryan et al., 2012; Gladwin, Figner, Crone y Wiers, 2011) y con ello anomalías neurobiológicas en la corteza orbitofrontal, cuerpo estriado y regiones sensoriales, áreas implicadas en el control de los impulsos, datos que afligen pues en la adolescencia el manejo emocional es importante afianzar.

Los expertos han advertido daños a la salud en adolescentes y niños

Los expertos han advertido daños a la salud derivados de la adicción a los videojuegos, tales como problemas auditivos, visuales, descontrol en el sueño, conducta agresiva, alimentación deficiente, complicaciones muscuesqueléticas depresión. Por lo que existe un riesgo alto para la salud física y mental de las personas afectadas o las que se encuentran alrededor generando deterioro personal, familiar, social y educativo, así como otras áreas importantes del funcionamiento del individuo.

La OMS refirió que se observa un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente tanto en línea como fuera de línea en un lapso de por lo menos doce meses, en los adolescentes, sin embargo, existen casos graves y evidentes en periodos más breves. La sintomatología puede incluir:

  • Deterioro en el control sobre el juego (desde el inicio hasta el final, pasando por la frecuencia, intensidad, duración y contexto)
    • Incremento de la prioridad prestada al juego, que se antepone a otros intereses y actividades cotidianos
    • Persistencia o aumento del tiempo dedicado al juego pese a que tenga consecuencias negativas.

Por tanto,  por estas nuevas adicciones, el trabajo con familias, en información y prevención es indispensable para poder apoyar en los hábitos y costumbres más sanas, con la intención de mejorar la calidad de vida, así como los tratamientos de adicciones que ayudan el la recuperación de la misma.

 

PSIC. BLANCA CECILIA ADÁN PERALTA

MTRA. EN PSICOTERAPIA Y PSICODIAGNOSTICO

CÉDULA PROFESIONAL 10769035

 

¿Cómo afecta la adicción a la familia?

La familia del enfermo adicto

Cuando se da un diagnóstico de adicción al interior de la familia, éste genera un trauma y no solamente para el enfermo sino para la familia en general, debido a que se ven afectados por el sufrimiento del familiar en adicción, la familia debe de sufrir cambios y tendrá que reorganizarse tanto en las estructuras como en las funciones del sistema que compone la familia.

Recordemos que la familia es un conjunto de personas que se interrelacionan en forma vinculada por lazos de tipo social y personal, en donde cada uno de los  miembros expresa lo que piensa y lo que siente al ser parte de la misma.

¿Cómo sabemos si la adicción es una enfermedad crónica?

Por lo que exige,  nuevas y estrictas necesidades al interior del sistema familiar, las cuales irán en relación al diagnóstico y severidad de la enfermedad y su proceso, así como del pronóstico que implica.

El diagnóstico alcanza áreas profundas de contextos tanto sociales, culturales y ecológicos de la función familiar, así como a cada uno de los miembros que componen a la familia, afectándolos de forma emocional, conductual y cognitiva en la rutina diaria de vida, afectando también el fututo, inclusive el sentido que posee la vida propia.

En nuestro país se ha vuelto muy común el verse afectados por las adicciones y, por consiguiente, cualquier persona se verá involucrado con él por la relación íntima existente con algún enfermo.

Hay que recordar que la familia está integrada a una cultura, por consiguiente es producto de este contexto y se enfrentará a la adicción a través de esa cultura, la cual dicta el cómo se percibe y del cómo se reacciona ante la enfermedad.

De acuerdo a este concepto, la familia ve la severidad de la enfermedad en relación directa al género, edad, educación, estatus socioeconómico, la percepción de amenaza por la forma de vida que se lleva, las redes de apoyo y el grado de carga experimentada.

Se debe comprender también que la familia no se puede ver en forma inmediata o automática como el principal elemento incondicional de ayuda hacia su familiar enfermo.

Debido a que ésta pasa por diferentes ciclos que se van repitiendo, como son enojo, esperanza, frustración, desamparo, falta de control, desajustes y readaptación, entre otros. Esto hace que la familia se enfrente a un nuevo sistema de constricciones y demandas del comportamiento de sus integrantes, que se ven en la necesidad de generar nuevas habilidades y capacidades ante las nuevas situaciones que se van presentando y que, hasta ese momento, le eran desconocidas.

Este ajuste ante la enfermedad por parte de la familia ante la adicción se vuelve un proceso continuo y también complejo a consecuencia de los cambios tanto incontrolados como inesperados.

Por esta razón se debe comprender que la familia no puede ser considerada como un primer apoyo natural para el adicto, pues sus miembros son incapaces de proporcionar la ayuda y el apoyo que ellos mismos requieren.

El percibir la enfermedad dentro del sistema familiar es de acuerdo a como la conceptualiza la familia del adicto.

La familia se convierte en un sistema básico de protección y cuidado, así como el reflejo de sus miedos, ansiedades tanto de sí mismos como del enfermo.

Por lo que es importante que tanto el enfermo como la familia consideren un tratamiento de rehabilitación que les apoye en éste proceso.

Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez

Psicólogo en Clínica SER

Cédula 11929943