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¿Para qué nos Drogamos?

Las drogas sirven, en primer lugar, para DESCUBRIR y, en segundo, para ENCUBRIR.

El joven descubre que la marihuana le ayuda a manejar su ansiedad, ante la falta de un proyecto de vida y le da “nuevas ideas” para componer el mundo caótico que percibe. La oficinista descubre que puede mantenerse con ánimo para seguir trabajando, utilizando cafeína y nicotina. El padre de familia usa dos onzas de alcohol, porque descubrió que le sirvió para conciliar el sueño y de pasada encontrar alivio al estrés por la jornada laboral. El ama de casa descubrió que el uso eventual de anfetaminas le proporciona un rendimiento físico diario, la posibilidad de bajar de peso.

Es de vital importancia, que el terapeuta sepa distinguir desde la primera sesión, si el consumo se debe a una forma en que el paciente descubrió el uso para soportar lo cotidiano, o si dicho consumo dejó de ser hedonista para pasar a ocultar un dolor existencial, físico o psicológico que no pudo resolver en su momento, lo que provocó un enquistamiento. Como resultado, adquiere un consumo que va más allá de sus deseos y voluntad. Apliquemos este esquema a cada uno de los casos citados anteriormente.

Cuando el joven consumidor de marihuana descubre que  el manejo de su ansiedad se calma con la sustancia adictiva. El joven comienza a utilizar una “cortina de humo verde” para ocultar sus pérdidas no resueltas, como la pérdida de su niñez, de sus abuelos, de sus primeros amores o de la lejanía de sus padres, o todo esto junto. Ante esta situación, es comprensible que la marihuana sea una sustancia que le sirve.

La oficinista, en su debida proporción, podrá ocultar un alto nivel de angustia que le provoca el no poder pagar con su quincena, los múltiples compromisos que como madre soltera necesitará solventar. No menos importante, su tabaquismo es una muestra de la impotencia que tiene por callar, ante un jefe que la acosa constantemente y a quien le debe aparentemente, la posibilidad de tener esos ingresos.

En el caso del ejecutivo, el problema del alcohol pasó a ser entendido no como un problema para él, sino como un ansiolítico cotidiano para poder conciliar el sueño. Este consumo que le ha ido permitiendo evadir el origen de su estrés, o sea, las presiones de su trabajo, que además lo demandan como un empresario competitivo, en donde el alcohol se presta como alcahuete de comidas y reuniones, con la aparente forma de relaciones públicas, y que le permitió, además, conocer la cocaína por ofrecimiento de un amigo, como un energético del poder.

Es importante detectar en cada uno de nuestros seres queridos el origen de la problemática con respecto al consumo, en Clínica SER®contamos con personal. profesional que puede ayudar a tu ser querido.

Psic. Jehú Rosales Gómez

Núm. de Cédula Profesional  6041334

Psicoterapeuta en Clínica SER®

Clínica SER® es tu mejor opción para la Rehabilitación de Adicciones  en conjunto con trastornos como la Depresión o la Ansiedad, contamos con atención especializada de Psiquiatras, Psicólogos y Terapeutas que te apoyarán durante el proceso de Desintoxicación y Rehabilitación.

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BibliografíaDimensiones de la Terapia Familiar. Buenos Aires: Paidós

-Kalina, E.(1988): Teoría y práctica de la psicoterapia familiar del adicto. Actualización. En -Arias, J.A., Fernández Labriola R., Kalina, E., Pierini, C.D. La Familia del Adicto. Buenos Aires:Nueva VisiónArtículo en Revista.-Bejos, L.M.(1991) “Una propuesta de tipología para el diagnóstico de la familia adicta” Revista de las Adicciones. No.4, 13-17.

Puntos importantes sobre la marihuana

Adolescentes y la marihuanaLa adicción:

La marihuana puede ser adictiva. El uso continuo de marihuana puede llevar a la adicción, lo cual significa que a la persona se le puede dificultar controlar el consumo de la droga y si quiere parar, usualmente no puede hacerlo. Estudios han demostrado que aproximadamente el 9 por ciento de las personas que usan marihuana, o 1 de cada 11 personas, se volverán adictas (Anthony, 1994; López-Quintero, 2011). Este riesgo  sube al 17 por ciento, o a aproximadamente 1 de cada 6 personas, entre aquellos que comienzan a usar marihuana durante la adolescencia, y aumenta a una tasa del 25 al 50 por ciento en aquellos que la consumen a diario (Hall, 2009a; Hall, 2009b).

Para ayudarte a tomar una decisión acorde a la realidad, a continuación se encuentran una serie de puntos informativos  basados en investigaciones que se han hecho sobre la marihuana. Estos temas reflejan las preguntas y los comentarios que recibimos con más frecuencia a diario en nuestro sitio web y en el blog para adolescentes. Comparte estos datos con tus amigos para ayudarlos a separar los hechos de los mitos.

Conducir:

Después del alcohol, la marihuana es la droga ilegal más comúnmente implicada en accidentes automovilísticos, incluyendo accidentes fatales.  En un estudio hecho a nivel nacional, se encontró que el 36.0 por ciento de los conductores quienes habían dado positivo en un examen de drogas, usaron marihuana (Wilson, 2010). La marihuana afecta las habilidades necesarias para poder conducir de una forma segura—la atención, la concentración, la coordinación y el tiempo de reacción. La marihuana hace que sea más difícil poder juzgar las distancias y reaccionar ante las señales visuales y auditivas en la carretera.

La escuela:

La marihuana está vinculada con el fracaso escolar. Los efectos negativos de la marihuana en la atención, la memoria, y el aprendizaje pueden durar días y a veces semanas—especialmente si se consume con frecuencia. Cuando alguien fuma marihuana a diario, puede tener una mente “nublada”  la mayoría del tiempo. En comparación con los adolescentes que no consumen, los estudiantes que fuman marihuana tienden a tener calificaciones más bajas y son más propensos a abandonar la escuela secundaria (McCaffrey, 2010). Las investigaciones incluso muestran que  el coeficiente intelectual de aquellos que fuman marihuana regularmente durante su adolescencia, puede disminuir (Meier, 2012). Además, aquellos que han usado marihuana por largo tiempo tienden a estar menos satisfechos con sus vidas, tener problemas de memoria y en sus relaciones, tener una salud mental y física más deficiente, salarios más bajos y menos éxito profesional (Zwerling, 1990).

Psicosis y pánico:

Las dosis altas de marihuana pueden causar psicosis o pánico cuando la persona esta drogada. Algunas personas experimentan una reacción psicótica aguda (percepciones y pensamientos perturbados, paranoia) o ataques de pánico mientras se encuentran bajo la influencia de la marihuana. Esta reacción usualmente desaparece a medida que los efectos de la droga desvanecen. Los científicos aún no saben si el consumo de la marihuana puede causar una enfermedad mental perdurable, pero si se sabe que puede empeorar los síntomas psicóticos en personas con esquizofrenia, la cual es una enfermedad mental grave con síntomas como alucinaciones, paranoia, y pensamiento desorganizado. También puede aumentar el riesgo de experimentar psicosis por largo tiempo en algunas personas.

Fuente: https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/hechos-sobre-la-marihuana-para-adolescentes/puntos-importantes-sobre-la-marihuana

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