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¿Cómo poner límites y así ayudar a tu hijo?

Psic. Ana Fernández del Valle Muñoz Psicóloga y consejera individual en Clínica Ser.

Psic. Ana Fernández del Valle Muñoz
Psicóloga y consejera individual en Clínica Ser.

Este texto es una adaptación de “Setting limits: parents, kinds & drugs” por William L. LaFountain, Hazelden.

1. Los adictos sufren de una enfermedad que altera su personalidad, valores y conducta. Esta enfermedad ocasiona problemas físicos, emocionales y sociales para el adicto, así como para su familia y personas cercanas a él.

2. A pesar de su preocupación, los padres no pueden controlar el comportamiento o las actitudes de la persona adicta. Los padres son responsables sólo de sus propias conductas y actitudes; no tienen la capacidad de controlar a nadie más que a sí mismos.

3. Si los padres quieren sobrevivir, deben establecer límites con respecto a lo que esperan hacer por sí mismos. No son dioses ni superhéroes, no pueden prevenir que sucedan cosas malas. Tienen el derecho y la responsabilidad de manejar sus hogares de la manera que consideren más adecuada.

4. Es inútil y destructivo lamentarse por fracasos del pasado. Los padres no eligen ni deciden que sus hijos consuman drogas. Sentir culpa sólo resta energía a las actitudes y acciones que conducen a cambios positivos.

5. De nada sirve tratar de rescatar a quien suele meterse en problemas por su propia falta de criterio y conducta inadecuada. Rescatar a los hijos una y otra vez genera más irresponsabilidad.

6. Las personas adictas únicamente desean dejar las drogas cuando su consumo trae resultados dolorosos y desagradables repetidamente. El sufrimiento es un buen maestro, especialmente cuando está asociado al abuso de sustancias.

7. Las rutinas de rescate y protección de los padres vuelven a los hijos más dependientes, irresponsables y resentidos. Es necesario practicar el establecimiento de límites para volverse hábiles en ese terreno.

8. Dar razones, sermonear, regañar y amenazar son métodos que rara vez funcionan con las personas adictas. Las palabras son adversarios débiles de las drogas.

9. Aceptar promesas, excusas u otras manipulaciones de los adictos promueve nuevos abusos y mayor negación. Las palabras y razones nunca sustituyen a las conductas responsables.

10. Desapegarse de la carga de preocupaciones y responsabilidad es mejor para todos a largo plazo. El amor requiere firmeza con la que muchos padres tienen dificultad para manifestar, por lo que puede requerir apoyo de grupo y ayuda profesional.

11. Los padres deben establecer principios claros y firmes sobre lo que se considera comportamiento aceptable en la casa. Ceder ante demandas irracionales promueve conductas indeseables y más demandas. El hogar y su atmósfera son tuyas, no las dejes ir.

12. Las personas adictas en su mayoría necesitan ayuda profesional pero frecuentemente están inmotivadas para beneficiarse por completo de un tratamiento. Los padres se desilusionan cuando sus altas expectativas de una recuperación rápida no se cumplen. La rehabilitación requiere buena voluntad, servicio y cooperación de todos los involucrados. Los padres pueden ofrecer un tratamiento a los adictos, pero no pueden forzarlos a beneficiarse de él.

13. La recuperación de las adicciones puede tomar años, casi nunca es inmediata y requiere de un mantenimiento diario con la filosofía de “sólo por hoy”. El amor, la esperanza, la fé y la paciencia son fundamentales cada día.

Ana Fernández del Valle es psicóloga y consejera individual en Clínica Ser.
Cédula profesional es 7433429.
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Si tienes un familiar que padece una adicción, puedes consultar esta Guía de Intervención, que te ayudará a saber cómo acercarte a tu ser querido y ayudarlo a enfrentar el problema.  También puedes contactarnos vía telefónica o por correo haciendo click aquí.

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Mi humilde adicción

Consejero individual Alfonso Chávez González

Mtro. Alfonso Chávez González

¿Te has preguntado qué tanta humildad hay acerca de tu enfermedad de adicción? Valdría la pena preguntártelo. La palabra humildad significa una virtud donde hacemos conciencia de nuestras propias limitaciones y debilidades obrando de acuerdo a este conocimiento.

 Tanto el adicto en activo, como el adicto en rehabilitación luchan contra una fuerza que los hace pensar mucho en sí mismos y no tanto en las personas que les rodean. Se le dice al adicto continuamente que es egocéntrico, precisamente por esta fuerza que lo controla. Como profesional en este tema, platico continuamente con los pacientes en Clínica SER acerca de esta fuerza que los hace ser egocéntricos. Esta fuerza radica en un componente principal de la mente que se llama “negación”. La negación es un mecanismo de defensa psicológico que le permite al individuo, digamos, permanecer enfermo.

 La falta de humildad acerca de una enfermedad, en la mayoría de los casos se alimenta de diferentes mecanismos de defensa psicológicos, aunque sabemos que para la adicción la mayor defensa es la negación. El adicto siempre luchará contra aquello que le dice “que no tiene un problema”. Las formas en que un adicto “no es humilde” es decir egocéntrico, toma diversos trajes a la medida del paciente dependiendo de las necesidades de negación. Entre ellos destaca:

  1. Pensar de manera tajante que no tiene un problema o que la rehabilitación de adicciones no es necesaria.
  2. Evadir el problema proponiendo otros como el detonador principal.
  3. Sentir molestia por que se le confronte con temas acerca de su adicción.
  4. Dramatizar las confrontaciones hacia su enfermedad.
  5. Culpar a otras personas como detonador de su consumo o deseos de no rehabilitarse.
  6. Tener razones intelectuales para justificar su falta de entendimiento de la enfermedad.
  7. Compararse con todas las personas que están “más enfermos de adicción”.
  8. Conformarse con poca rehabilitación y pocos medios para prevenir la recaída.
  9. Aceptar que su enfermedad ha causado tantos problemas que “ya esta curado” y ya no necesita seguir en actividades que impliquen rehabilitación.
  10. Ser el “adicto en rehabilitación perfecto” el cual evita mostrar sus resistencias acerca de la enfermedad.
  11. Manipular a los demás para que la rehabilitación de adicciones se lleve “como él quiera” y no “como debe de ser”.
  12.  Creer que su enfermedad es algo “que tiene derecho de tener”.

La enfermedad adictiva no tiene nada de humildad precisamente por las razones que describo en lo anterior.

La falta de humildad se relaciona a la negación de la enfermedad y afortunadamente eso brinda al paciente la posibilidad de rehabilitarse. Esto no quiere decir que sea sencillo, puesto que la negación es una de las piedras más difíciles de labrar en el adicto. Sin embargo al saber nosotros que el paciente enfrenta un Trastorno del Carácter, podemos inferir que el paciente se beneficiará al recibir tratamiento en un Programa deRehabilitación de Adicciones profesional, como el que se ofrece en Clínica SER y su continuación posterior en la prevención de su “negación”; a lo que formalmente se le llamaPrevención de Recaídas.

En Clínica SER ofrecemos un Programa de Rehabilitación de Adicciones Integral, modelo profesional de atención, el cual conjunta un Equipo de Especialistas y Terapeutas ampliamente calificados, la Experiencia de 47 años de nuestro grupo hospitalario, Instalaciones de primer nivel, con un trato digno y confidencial.

Contáctanos, en Clínica SER la Ayuda está Lista.

Mtro. Alfonso Chávez González

Cédula profesional número: 5799762

Terapeuta de Clínica SER

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