¿Por qué agradecer cura?

Muchas corrientes terapéuticas, religiosas y orientadas a la superación personal hablan de la importancia del agradecimiento. Sin embargo, entender este concepto puede ser complicado al principio ya que los propios mecanismos psíquicos de defensa hacen que lo que ha resultado dañino para nosotros en teoría solo puede desencadenar en rechazo y condena a lo mismo.

Para que podamos agradecer necesitamos aceptar la situación vivida, y eso implica aceptar la carga emocional que acarrea dicha experiencia. Al aceptar dejamos de luchar y el dejar de luchar es sinónimo de paz.

Cuando estamos en conflicto con determinada situación es porque no estamos recibiendo lo que nuestro ego desea, o porque hay una incongruencia entre la expectativa generada (ilusión) y la realidad vivenciada.

De alguna manera todos somos responsables de las consecuencias derivadas de las decisiones que tomamos (ya sean conscientes o inconscientes) y cuando aceptamos nos lleva a un nivel más alto de conciencia y por ende de responsabilidad ante las futuras decisiones. Visto así, si el aceptar me lleva a tomar más conciencia, entonces el agradecer me lleva a asumir las consecuencias de mis decisiones y es una forma de estar espejeando la forma en que estoy viviendo mi vida.

La experiencia con conciencia nos lleva al crecimiento y al perfeccionamiento continuo, sin embargo, a veces resulta agotador estar tratando de enfocarnos en darnos cuenta, de ahí la importancia del agradecer.

Cuando agradecemos es natural que exista cierta resistencia natural a aceptar determinado evento, pero la práctica cotidiana lleva a que inconscientemente se vaya aceptando dicho evento y por lo tanto a ir encontrando nuestra parte de responsabilidad en lo sucedido (muy diferente al concepto de culpa).

Por lo tanto, agradecer me permite estar en armonía con lo que acontece en mi vida ya que dejo de culpar y me permite crecer como persona al ir desarrollando estados más elevados de conciencia. Inclusive si nos vamos a otros contextos y teorías, cuando una persona está en equilibrio y en paz, es menos probable que su organismo somatice el conflicto.

Así que agradecer, lejos de llevarnos a la frustración, resentimiento e infelicidad, nos acerca a la conciencia, la paz, la ausencia de conflicto y por lo mismo a la sanación.

 

Psic. Guillermo Rojas Ayón

Especialista en adicciones

Ce. Prof. 7237938

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