El resentimiento, ese sentimiento incómodo que tanto disfrutas

El resentimiento es un sentimiento constante de disgusto o enfado hacia alguien que se considera el causante de cierta ofensa o daño sufrido y que puede manifestarse con palabras, pensamientos o actos hostiles.

En la dinámica de interacción del mundo de la adicción es muy común la presencia de este sentimiento, el cual se origina desde las expectativas que se tienen creadas sobre otra persona y puede ser experimentado por el enfermo alcohólico-adicto o por la familia o personas que le rodean como consecuencia de los actos aberrantes consecuencia del propio consumo.

Y es que la mayoría de las personas trata de hacer responsable a los demás de las situaciones que experimentan. En el caso de una dinámica con un familiar adicto, la pareja por ejemplo, espera una conducta predecible (anhelo de cambiar al otro) y cuando no salen las cosas como desea entonces se termina culpando a la persona de los actos y consecuencias vividas, sin embargo no se dan cuenta que son ellas mismas quienes deciden seguir al lado de la persona ya sea porque “hay un compromiso legal o moral” o porque la sociedad así lo indica, o inclusive por las ganancias secundarias que se obtienen al convivir con alguien así.

Entonces ¿por qué aparentemente se mantiene este sentimiento como si se disfrutara? Por la incapacidad de poder aceptar la propia responsabilidad.

Así que, si deseas ya no seguir cargando con resentimientos que solamente te desgastan, te recomiendo tres cosas:

  • Dejar de culpar al otro es nuestra decisión. El otro seguirá con su vida, pero tú puedes seguir con tu resentimiento. Además, recuerda que éste se origina principalmente porque lo quieres hacer responsable de los acontecimientos de tu vida.
  • Aceptar la satisfacción que genera el vivir con este sentimiento ya que así se puede seguir culpando a alguien, y porque al culpar y hablar de otro se secreta dopamina, neurotransmisor encargado de generar placer y así por absurdo que parezca, se termina “sintiendo rico” al estar hablando mal del otro.
  • Soltar esta negatividad (dejar ir), dejar de alimentar las ideas y como consecuencia las emociones positivas vendrán. No luchar contra esas ideas y aceptar ese sentimiento y esos actos que lo produjeron, puesto que la lucha desgasta y aunque en su momento pudiera ser placentero, las emociones “negativas” terminan dañando al organismo (generando somatizaciones como: gastritis, colitis, ansiedad, debilitación del sistema inmune, etc.)

La clave es ya no hacer caso a lo que dicen los pensamientos que sigues generando y al aceptar dejarás que la emoción siga su curso y por lo tanto, esta pasará.

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Psic. Guillermo Rojas Ayón

Especialista en adicciones

Ced. Prof. 7237938

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