“Diciembre, época de fiestas y recaídas”

Las fiestas decembrinas no son solo de celebración sino también de recaídas tanto en alcohol como en drogas, debido a que es una época en la cual las personas cometen excesos ya que es “socialmente permitido” tanto para el que no tiene problemas con las sustancias, como para aquel que ya los sufre. Los excesos se pueden ver desde diferentes rubros como son la comida, compras, juego, e inevitablemente con drogas y alcohol, ya que en nuestro país toda celebración se busca relacionar con el consumo.

Esta situación pone a las personas con adicción en una situación que resulta bastante adversa, debido a que ellos mismos consideran que su vida no es normal por no poder consumir las sustancias en una época rebosada de fiestas y reuniones, en donde una gran cantidad de personas celebran, por lo menos brindando. Incluso esto conlleva a que personas que han llevado un tratamiento de rehabilitación, abandonen el mismo, refiriendo que lo van a hacer solamente por estas fechas, ya que aún no pueden controlar el pensamiento adictivo que liga fiesta con sustancia.

El problema se agudiza por consumir mucha cantidad en poco tiempo, lo que se convierte en consumo de riesgo, además de accidentes, conductas violentas, violencia interpersonal, autolesiones e incluso suicidio.

Por tales circunstancias hay que prevenir y hacer un análisis de los riesgos que se presentan y de cómo afrontarlos, como por ejemplo la asociación fiesta – consumo que, aunque se asista con la predisposición de no consumir, aparece  el craving o deseo de consumir por asociación.

Hay que tomar en cuenta el prevenir exponerse a la sustancia en sí, a señales, situaciones o personas que les recuerden su adicción, a factores de estrés excesivo, a fiestas en las que algunas personas tratan de sentirse bien, sentirse elevados o se sentirse solos o tristes.

Por lo general la recaída suele comenzar tiempo antes de que la persona tome el primer trago o dosis.

No debe de olvidarse que el hecho de ver a personas en consumo facilita el deseo y la recaída. En cuanto los factores aumenten, la persona se debilita y se le puede salir de control. El llevar un tratamiento integral con medicación, psicología, consejería y grupos de autoayuda refuerza el mantener la sobriedad.

Es necesario entonces tomar conciencia de las situaciones y de cómo prevenirlas y, sobre todo, aprender a decir no y decidir si vale la pena o no arriesgarse.

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Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez

Psicoterapeuta Clínica SER

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