“Marihuana y sus efectos en el organismo”

La marihuana se produce a partir de la planta cannabis sativa. Coloquialmente se le conoce como hierba, mota, churro o porro y se puede utilizar en tres formas diferentes ya sea en hojas secas y las flores, en resina (hachis) o en aceite.

Su componente psicoactivo es el delta-9-tetrahidrocanabinol conocido en sus siglas como THC, que actúa directamente en el sistema nervioso central, estimulando al cerebro a que libere, principalmente, una sustancia química que es la dopamina y, de acuerdo a sus efectos se clasifica como depresor.

El uso de marihuana provoca efectos a corto plazo, persistentes y a largo plazo o crónico. A continuación nombraré los más frecuentes:

Los efectos que la marihuana provoca desde deterioro de la memoria de corto plazo en el consumidor, así como disminución de la atención, el juicio y de las se funciones cognitivas, la memoria y las habilidades de aprendizaje. También se presenta deterioro en la coordinación, el equilibrio y en el sueño, aumento en ritmo cardiaco y arritmias, episodios psicóticos con riesgo de esquizofrenia, síndrome amotivacional y depresión. Además se presenta aumento del riesgo de una  tos crónica, de bronquitis aguda y crónica, cáncer y broncogénico.

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Mtro. Psic. Adrián Alberto Pérez Méndez

Psicoterapeuta Clínica SER

La Gran Mentira

Me encanta trabajar con usuarios en rehabilitación, desde su nobleza, su sinceridad e inocencia. En cuestión de las mentiras es donde muchos lo consideran una forma de vida que los lleva a una fantasía donde ellos son los admirados, esto al igual que la adicción es una deseo imperioso de sobresalir y de ser aceptado, detrás de esto evidentemente hay una historia de rechazo iniciada por los progenitores y de algún modo internalizado que es todo un laberinto fascinante. Lo paradójico es que en vez de caer bien el usuario esta propenso a ser rechazado, esto lleva a la dinámica de agregarle a la historia, generalmente al buscar una amistad los aceptamos por ser auténticos.

Las personas antes de llegar a rehabilitación comúnmente mienten para proteger su adicción,  para evitar enfrentarse a la realidad de su vida, para evitar confrontaciones, realmente en su cabeza están en una etapa llamada negación donde no consideran la adicción un problema o que lo pueden controlar, por que se creen diferentes, pueden estar avergonzados y desconocer como pedir ayuda.

Es común que piensen que sus compañeros son más adictos que ellos “así que puedo seguir en la mía”.

Hay hasta mentiras religiosas “si dios no me pudo salvar” puede ser traducido a “ no estoy dispuesto a hacer lo que tengo que hacer”.

¿Cómo puedo descubrir a un mentiroso? Es alguien que responde de modo complejo ante una pregunta sencilla o agregando información no solicitada,  puede ser excesivamente colaborador, puede repetir frases o palabras e incluso sonar como algo que memorizo, puede intentar desviar la atención cambiando de tema o señalando un defecto de alguien más.

En Clínica ser te enseñamos a ser honesto contigo mismo, a ser congruente en tus pensamientos y acciones. Si quieres ser parte del cambio comienza por Ti.

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Mtro. Edward German Fisher Naveda

CED 6987751

Clasificación del grado de alcoholismo o adicción. Parte 1

El “Libro grande” que es el texto básico de Alcohólicos Anónimos (AA), en su capítulo 8 “A las esposas”, hace una clasificación del grado de enfermedad del esposo (o familiar), además de otras recomendaciones a las esposas para poder ayudar a la recuperación.

Cabe mencionar que las recomendaciones son totalmente opuestas a lo que la mayoría de las personas realiza para ayudar, motivar, presionar o inducir un cambio en la persona que bebe.

El libro propone una clasificación de 4 tipos de marido que mencionaré a continuación:

  1. El que todavía es funcional, ya que no bebe siempre y cuando lo hace no siempre termina en borrachera, pero ya comienza a haber problemas con su esposa, o en su conducta. Pero él cree que lo puede dejar cuando quiera y por lo mismo no lo quiere dejar.
  2. El que ya se dio cuenta que tiene un problema porque ya son borracheras constantes y después de algunas ya dice que necesita cambiar, pero al paso de los días vuelve a ser el mismo de siempre. Este ya es una persona que tiene fuertes problemas con el alcohol. Dice que ya quiere dejarlo.
  3. El que ya ingresó varias veces a clínicas, hospitales, centros de tratamiento, y ya desea dejar de consumir, pero ya no puede. Ya ha perdido trabajos, amigos y familias.
  4. El caso perdido, ya perdió todo, ha llegado al delirium tremens y muchas veces puede encontrarse en condiciones de calle.

La propuesta de trabajo para ayudarlos es la siguiente y específica para cada uno:

  1. Con el primero la consigna es no enojarse nunca, y si hay necesidad de alejarse de él, la esposa tendrá que irse sin resentimientos, ¿Por qué? Porque los constantes reclamos y quejas le dar argumentos para seguir consumiendo.

Esto a muchas personas les conflictúa porque creen que la forma de consumir va a aumentar y se pondrán en condiciones de riesgo, sin embargo, no se han dado cuenta que de cualquier manera seguirán poniéndose en riesgo. La clave está en no resolver y dejar que las consecuencias de sus actos por estar intoxicados los alcancen y los traten de resolver ellos mismos.

El problema es que entre más se les presione, más se les mete la idea de que no los comprenden y que los quieren controlar. Además, que se corre el riesgo de que “se busquen a una persona que de verdad los comprenda”

Por eso se necesitan hacer cosas para que el marido nunca crea que se le quiere controlar o regañar, es importante que se dé cuenta que lo quieren ayudar de corazón… ¿y si no quiere? Entonces hay que dejar el tema por la paz y que sus constantes tropiezos le lleven a vivir las consecuencias (sin que la familia los rescate ni les resuelva). ¿y si empeora? Probablemente así sea, de ahí la importancia de vivir sus propias consecuencias, lo que sí es un hecho que entre más rápido “toque un fondo de sufrimiento” más rápido trabajará en su recuperación.

Fin primera parte

**Referencia: Alcohólicos Anónimos (Versión revisada). 3ª. Ed. 2008

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Psic. Guillermo Rojas Ayón

Especialista en adicciones

Ced. Prof. 7237938

Adicción o falta de voluntad.

Las personas que consumen drogas no se vuelven adictas porque quieran, sino porque tienen una mayor vulnerabilidad genética a serlo,

“Nadie elige tener una adicción. De hecho, se ha demostrado que una de cada diez personas expuestas a sustancias con capacidad adictiva van a desarrollar una adicción por la vulnerabilidad genética o familiar que tenga”.

En concreto, una persona dependiente de las drogas tiene una enfermedad con base en el cerebro, pero no en su conducta, por lo que el consumo no se debe ni al vicio, ni al placer, ni a su falta de voluntad, sino a la vulnerabilidad cerebral que padece y que, además, se suele manifestar con síntomas como ansiedad, depresión o hiperactividad.

“Las personas con trastorno mental han vivido mucho tiempo apartadas y excluidas, y cuando consumen drogas el riesgo de exclusión social crece exponencialmente. No se trata de pensar en si consumir drogas está bien o mal, sino en que estamos ante un problema de salud y que estas personas tienen el derecho a acceder a una asistencia integral y continuada. Se encuentran en territorio de nadie”, ha recalcado.

Por ello, y para facilitar la recuperación de esos pacientes es la importancia de favorecer la adhesión al tratamiento integral, el acompañamiento de la persona durante todo el proceso de recuperación, concienciar de que son procesos a medio y largo plazo y de que las recaídas no son fracasos, y establecer objetivos a corto y medio plazo para evitar la frustración.

“A la gente joven que está en la calle y que está intentando salir de una adicción hay que darles una oportunidad”. Finalmente, hay que dejar de pensar que fumar cannabis sea más sano que el tabaco, que la timidez se venza con el alcohol, que dejar de fumar genera ansiedad, que la adicción al juego no es una enfermedad mental, que no existe el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que si se está mucho tiempo con el móvil se es adicto, o que todas las personas con enfermedad mental fuman.

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Dr. RODOLFO H. RODRIGUEZ MORENO.

MÉDICO PSIQUIATRA

C.P 3268801

C.E. 7342242

Juego en Internet o celular.

En 2013, se incorporó el desorden de juegos de Internet (IGD) en la versión actual del DSM-5. se refiere a un uso problemático de los videojuegos. El sexo masculino, un mayor nivel de hiperactividad / falta de atención, problemas de autoestima e IGD en t1 fueron predictores de IGD en t2. IGD en t1 fue un predictor de angustia emocional adolescente. Los problemas de hiperactividad / falta de atención y autoestima parecen ser importantes para el desarrollo de IGD.

Ver a menores embebidos ante las pantallas de sus teléfonos móviles forma hoy parte del paisaje social. Racionalizar ese uso, aprovechar los aspectos positivos de la tecnología y combatir sus perjuicios es una tarea compleja que nos implica a todos y a todas. A los padres y a las madres, al entorno familiar en general, al afectivo y también, por supuesto, a la Administración Pública.

Para padecer una adicción de este tipo debe existir una vulnerabilidad individual, dándose la patología dual (coexistencia de un trastorno adictivo y otro trastorno mental), siendo lo más frecuente otra afectación psicopatológica especialmente en forma de trastornos afectivos y/o de ansiedad, síntomas obsesivos compulsivos y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). “El juego patológico, que es la única adicción comportamental hasta la fecha incluida en la clasificación de adicciones por las evidencias neurocientíficas que permiten equipararla a cualquier otra adicción a sustancia, es entre dos y cuatro veces más frecuente en jóvenes de entre 12 y 17 años que en adultos, con un riesgo añadido en esos adolescentes del 10 o el 14 por ciento de desarrollar una adicción al juego en la vida adulta”.

En concreto, se dice que una persona es adicta cuando muestra una dependencia psicológica de la conducta de la que es adicto pensando continuamente en ella, perdiendo interés por otras actividades que antes eran gratificantes, y comenzando a tener graves problemas en la vida cotidiana. El principal problema de las adicciones comportamentales, a diferencia de las adicciones a sustancias, es que el componente objeto de las mismas puede formar parte necesaria de la vida diaria y del trabajo de las personas, como el caso de la adicción a Internet, siendo “difícil” distinguir entre ese uso y una verdadera adicción. “El juego patológico se caracteriza por el impulso persistente y progresivo en intensidad y urgencia consumiendo cada vez más tiempo, energía y recursos emocionales y materiales de la persona, repercutiendo, inevitablemente, en su calidad de vida”, ha puntualizado el experto, para informar de que la compra compulsiva es otra de las más frecuentes, la cual se estima que tiene una prevalencia de entre el 5,8 y el 8 por ciento.

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Dr. RODOLFO H. RODRIGUEZ MORENO.

MÉDICO PSIQUIATRA

C.P 3268801

C. E. 7342242

 

Alcohol y publicidad

Cuanta más publicidad ven los niños de determinadas marcas de alcohol, más consumen de esas marcas, según una investigación, publicada en la edición de septiembre de ‘Journal of Studies on Alcohol and Drugs’, que se añade a la evidencia que relaciona la publicidad de alcohol vista por menores y el consumo de alcohol. También sugiere que los anuncios de televisión realmente influyen en la cantidad de alcohol que beben los niños.

Estudios anteriores han encontrado que los bebedores menores de edad a menudo tienen una preferencia por las marcas de alcohol que ven anunciadas. “Pero los críticos podrían decir que los anuncios influyen en las marcas que los bebedores de menores de edad eligen, pero no si beben, o la cantidad que beben en total.

Los niños que más exposición tuvieron a anuncios de marcas de alcohol en la televisión, consumían más cantidad total de esas marcas, incluso después de ajustar por el consumo de todas las marcas no anunciadas.

Los científicos midieron la exposición de los jóvenes a anuncios que denominan ‘unidades Adstock’ o publicidad arrastre”. En promedio, los bebedores menores de edad que no habían visto ninguna unidad consumían alrededor de 14 bebidas por mes; lo que se elevó a cerca de 33 mensuales cuando habían visto 300 unidades Adstock. Las cantidades ingeridas se dispararon entre los niños expuestos a más de 300 unidades, alcanzando más de 200 bebidas en el último mes. Los hallazgos podrían ofrecer a los padres una motivación extra para frenar el tiempo que los niños están en frente de la televisión, en particular viendo programación con publicidad de alcohol.

En general, los expertos recomiendan que los niños y los adolescentes pasen una cantidad limitada de tiempo cada día frente a una “pantalla”, ya sea un televisor, ordenador o teléfono inteligente, además de que permitiría dejarles más tiempo libre para actividades más saludables, como hacer ejercicio y leer.

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Dr. RODOLFO H. RODRIGUEZ MORENO.

MÉDICO PSIQUIATRA

C.P 3268801

E. 7342242