“COMO UN DISPARADOR DETONA EN MI CABEZA”

Como ya sabemos la adicción se define como una enfermedad crónica y recurrente del cerebro, cuya característica principal es la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas… se sabe bien que para un adicto /alcohólico alcance la recuperación después de un internamiento y pueda vivir en sobriedad es indispensable la prevención de recaídas.

Cuando doy terapia grupal les explico de manera sencilla a los pacientes como será el proceso de recuperación, se les informa de manera directa que será muy difícil… iSí, muy complicado! Siempre y cuando no se apeguen a puntos básicos para mantenerse libres de angustia y ansiedad.

Algunas de las recomendaciones básicas son: Terapia individual (mínimo un año) y cuando digo mínimo es porque depende del avance de cada paciente, estar alerta de disparadores, asistir a grupo AA, llevar acabo un adecuado plan de vida, equilibrar cruz de sobriedad etc… pero, ¿Qué pasa?¿Porque muchos no pueden llevar a cabo estas simples tareas? Lo que ocurre es que tras un cerebro adaptado a la dependencia de sustancias psicoactivas, llegan pensamientos adictivos, seguido de estrés y el famoso craving, para quienes no lo conocen o se olvidaron que es, “es aquel fuerte deseo irresistible o ansia de consumir una sustancia…” dicho craving juega un papel muy importante en el ámbito de las adicciones ya que es el responsable de una recaída en alguien que no supo seguir forma adecuada los puntos o recomendaciones básicas que sugiero arriba.

Yo les explico a pacientes, ex pacientes, y familiares que el craving, los pensamientos adictivos y los detonadores internos y externos son como si una pequeña bestia pero fuerte, viviera en nuestro cerebro, destruyendo prácticamente todo (nuestros pensamientos, actitudes, creencias, familia, trabajo, relaciones de pareja, etc.) la clave es aprender a controlarla, evitar que se mueva como remolino, dejarla quieta, para después sentarla, luego acostarla y finalmente trabajar para que caiga en un sueño profundo, lo cual es muy difícil, si no hay voluntad ni disposición del paciente al cambio, desafortunadamente así es la adicción, siempre va estar presente, es mentira que el medicamento cura la adicción, si sirve y mucho pero no garantiza la curación, la clave es aprender, es dominar a la bestia llamada adicción para que no despierte, de lo contrario cuando surgen detonadores y no somos capaces  de enfrentarlos, esa bestia es como si rompiera con su sueño profundo, se levanta, permanece sentada observando y asechando para después ponerse de pie e iniciar como remolino a destruir todo de nuevo y así, dar inicio a la recaída, por ello es recomendable llevar la fase III del tratamiento, seguir esas recomendaciones básicas y pedir ayuda para ser ayudado, evitemos que un disparador vuelva  a detonar en nuestra cabeza y nos convierta una vez más en esclavos de la adicción.

Terapeuta en Clínica SER

Esp. Cristhel A. Segovia Rivera
Ced.Prof. 8293913

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