¿Cómo puedo hacer el ingreso de mi ser querido?

Cuando una persona sufre una adicción puede causarse daño a sí mismo y a otros. Es tiempo de buscar ayuda y surgen dudas sobre las formas de ingreso para inicar un tratamiento en un centro de rehabilitación de adicciones. De acuerdo a la Norma Oficial Mexicana NOM-SSA2-2009 que nos regula, las formas de ingreso a nuestra clínica son tres:

Formas de ingreso a Clínica SER

Formas de ingreso a Clínica SER.

Un ingreso involuntario se realiza en beneficio de la salud de tu ser querido y de su familia. No hacerlo a tiempo puede traer consecuencias muy dolorosas y a veces, irreversibles.

En Clínica de rehabilitación SER®m, la ayuda está lista. Si tienes dudas sobre la forma en que puede ingresar tu familiar para inciar su camino de recuperación escríbenos o llámanos: podemos ayudarte.

¿Mi adicción está afectando a mi familia?

Si lo más preciado es nuestra familia, ¿cómo saber si la adicción o codependencia que tenemos a ciertas sustancias no les afecta personal, emocional y socialmente?

Adicciones y familia

Adicciones y familia.

Importante dejar claro que el primero en sufrir las consecuencias de una adicción es el propio adicto, tanto en el aspecto físico como en el social y familiar: trastornos mentales, afectaciones a órganos vitales y el rechazo de la sociedad son los más graves. También existe el resquebrajamiento del patrimonio y la falta de solidez económica, es decir, el no tener lo necesario para vivir como consecuencia de la codependencia a sustancia tóxicas.

Por si fuera poco, hay otros afectados cuando se vive en una atmósfera caracterizada por una adicción y estos son la familia y los amigos que suelen ser las personas más cercanas.

En lo familiar y en lo particular cuando se trata de infantes que viven con una o más personas adictas, los primeros pueden vivir consecuencias negativas en su educación cuando se encuentran en un ambiente hostil o vulnerable, como el bajo rendimiento y la rebeldía en el colegio, por ejemplo.

Sin embargo, las complicaciones más comunes que afectan a una familia que vive con una persona adicta que no acepta la ayuda de un tratamiento, son las siguientes:

1.- Se establece una codependencia como resultado de un cambio en la dinámica de las relaciones, conducta y comunicación de sus integrantes, convirtiéndose en disfuncionales y facilitando la conducta adictiva.

2.- Los miembros de una familia se ubican en ciertos roles que son definidos por la codependencia y que, lejos de buscar ayuda o tratamiento, sostienen el proceso adictivo.

3.- Los problemas financieros debido a la adicción pueden llevar al adicto a robar a su propia familia o a los amigos para solventar el costo de las sustancias. La gravedad de este tema puede orillar a la persona a enfrentar a la justicia.

4.- El alcohol es una sustancia especialmente relacionada con la violencia en el ambiente familiar e incluso con los amigos. Por tanto, pueden presentarse escenarios violentos.

5.- Otra grave afectación es el abandono. Por un lado, el adicto sustituye la compañía de la familia por el consumo de las sustancias tóxicas y en casos extremos los padres o cónyuges, encerrados en prisión como resultado de sus adicciones, llevan a los hijos a crecer sin una madre o un padre.

Es importante que si estos casos o similares los vive usted o alguien cercano a usted, busque ayuda para iniciar un tratamiento adecuado en un espacio óptimo y profesional como Clínica SER donde contamos con médicos, terapeutas y profesionales dedicados a las adicciones.

Clínica SER forma parte de un grupo médico con más de 47 años de experiencia que, a través del tiempo, ha desarrollado y mejorado programas y tratamientos para adicciones llevando al paciente a una atmósfera digna y con trato humano. Acérquese, estamos para atenderle los 365 días del año.

 

 

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Las adicciones y el SIDA: Un problema de salud que se acrecenta

Dra. Ángeles Noemí Macareno Flores

Dra. Ángeles Noemí Macareno Flores, Jefe de Hospitalización en Clínica SER.

En nuestra sociedad se conocen cada vez más casos de adictos de cualquier edad y no sólo a una sustancia en específico; drogas variadas que generan complicaciones en el estado de salud de quien las consume, entre ellas, las enfermedades de transmisión sexual.

Durante algún tiempo se creía que sólo el consumo de sustancias aplicadas por vía intravenosa eran un factor de riesgo determinante para ser portador de enfermedades como hepatitis y VIH. Sin embargo, hay que tener en consideración que al estar bajo el influjo de sustancias hay cambios en el comportamiento, en la conducta y en el control de los impulsos, por lo que realizamos actos que no están en pleno juicio; de tal manera que, entre las conductas peligrosas, está el tener relaciones sexuales sin protección con otras personas consumidoras o de riesgo, situación que no tenemos contemplada hasta detectarse la portación o la enfermedad.

Recordemos que el VIH tiene un periodo asintomático que puede durar años y el paciente puede no saberse portador y continuar teniendo relaciones sexuales, sin protección, condicionando que se extienda la cantidad de personas expuestas al virus generando así un grave problema de salud.

La educación sexual inicia en casa

Es por ello que debemos concientizar a nuestra sociedad, inicialmente sobre el problema de adicciones que cada vez aumenta en niños y en jóvenes que por su edad no cuentan aún con una estructura de personalidad que les haga tomar decisiones apropiadas. Por otro lado se debe tomar en consideración que la educación sexual inicia en casa y en la escuela y debemos orientar siempre al uso de protección doble: A las chicas con uso de hormonales o métodos de barrera y a los jóvenes con el uso siempre de preservativo y evitar así embarazos no planeados ni deseados y por otro lado, evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual.

Si existen factores de riesgo para ser portador de VIH la recomendación es acudir con el médico para una valoración y solicitar pruebas de detección de enfermedades de trasmisión sexual, él podrá orientar y sugerir métodos de protección.

La Dra. Ángeles Noemí Macareno Flores es Jefa de Hospitalización en Clínica SER®. Su cédula profesional es: 3503817.

 

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Los zombis y las conductas de un adicto

Consejero individual Guillermo Rojas Ayón

Lic. Guillermo Rojas Ayón, Consejero individual en Clínica SER.

¿Alguna vez has visto alguna película de zombis? Para los que no saben qué es lo que hacen en dichas películas, estos seres descerebrados generalmente tienden a atacar a los vivos ya sea para comer sus cerebros o para morderlos e infectarlos y así convertirlos en zombis también.

En dichas películas generalmente hay un par de protagonistas que pueden ser grandes amigos o incluso ser novios y en determinada escena alguno de ellos termina lesionado por alguno de estos seres de ficción. ¿Y qué es lo que sucede? El que está infectado le explica al que todavía no lo está que tome un arma y le dispare al cerebro porque, una vez que se convierta en modo zombi, no lo va a reconocer y hará todo lo posible por lastimarlo.

Pues algo parecido es lo que sucede cuando un integrante de una familia padece de la enfermedad del alcoholismo o de la adicción: realiza actos irracionales que dañan tanto a los integrantes de la familia como a cualquiera que conviva de cerca con ellos (inclusive a sí mismo, a su patrimonio, empresa y salud). Pero, ¿por qué sucede?

Como especie, hemos logrado sobrevivir debido a una parte de nuestro cerebro que nos indica que todo lo que nos hace bien vale la pena repetirlo y que todo aquello que nos daña o no nos gusta, es mejor dejarlo. Esto es el “circuito de recompensa”, mecanismo que opera de manera automática en nuestro cerebro y permite que hagamos muchas cosas inclusive sin pensar en las consecuencias. Y es que este circuito está conectado directamente con otra parte del cerebro que es la encargada de medir las consecuencias (juicio). Así que cuando el circuito de recompensa se activa, el juicio valora qué tan conveniente es realizar dicha acción. El problema es que la sustancia con la cual se activa este mecanismo (dopamina), es la misma que se produce con las sustancias adictivas (drogas o alcohol) y de esta manera logra placer para el cerebro (placer inconsciente), con lo cual hace que la lógica de una persona intoxicada sea que quiere sentir más placer.

En una persona que ha desarrollado alguna adicción y que se ha rehabilitado, este mecanismo queda “dormido” hasta que nuevos niveles de dopamina lo activan (las emociones lo activan) y una vez que se activa, de manera automática la parte encargada de anticipar las consecuencias se desactiva impidiendo entender razones para entonces buscar lo que su cerebro le está pidiendo y que en su propio pensamiento adictivo le genera ganancias “lógicas” (para ellos): Como si se activara en “modo de pensamiento Zombi” que, bajo ninguna lógica, buscará consumir de nuevo la sustancia de su elección para generarse altos niveles de placer.

Y así (como en las películas) ni por todo el amor del mundo o por los lazos afectivos que unen a la persona con su entorno, se detendrá para cubrir esta “necesidad” de consumir.

¿Cómo evitar esto? El antídoto existe (aunque no hay que olvidar que es una enfermedad incurable, progresiva y mortal) y se llama: Tener conciencia de la enfermedad, la cual puede ser tratada con la asistencia de una clínica profesional especializada en el tratamiento y rehabilitación de adicciones, grupos de autoayuda de Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos (según sea el caso) y con la ayuda de la Psicoterapia individual o grupal.

Así que, no juzgue a una persona adicta por su lógica de pensamiento ya que es parte del trastorno que padece. Lo mejor es informarse y espero que ahora tenga más claro con esta metáfora a través de los zombis, que las personas adictas no tienen estas conductas destructivas porque sean malos, lo hacen porque su cerebro les pide actuar así.

En Clínica SER® hay un equipo de expertos especializados que le pueden brindar la ayuda que necesita.

Contáctenos, en Clínica SER® la ayuda está lista.

El Lic. Guillermo Rojas Ayón es Especialista en adicciones y Consejero individual en Clínica SER®. Su cédula profesional es: 7971023. Consulta su perfil completo aquí

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